¿Por qué quieres tomar Ayahuasca?

Todo empezó en mi mente.
Cuando cree la necesidad de escapar.

Podría decir que el trabajo, no me satisface.
Pero acaso yo busco satisfacción en mi trabajo?

Podría decir que el que me ama -no me ama- como yo quiero que me ame.
Pero acaso eso es amor?

Podría decir que me falta motivación.
Que me falta pasión por la vida.
Podría decir que no he encontrado la música dentro de mí.
Podría decir que estoy buscando  mi propósito en la vida.
Podría decir que estoy aburrida, que la vida no tiene sentido.
Podría decir que me quede suspendida en el momento en que mi mama se fue y no supe por que, solo que se fue y yo –me quede perdida sin saber lo que quería-, sin saber lo que me pasaba. Con miedo de preguntarle a mi papá que no quería que el se fuera.

No estoy contenta acá, y siempre estoy buscando estar allá, pero cuando acá se vuelve allá, ya no quiero estar acá.
Y fue así como planee ir allá, a la selva a tomar Ayahuasca.
Por que allá iba a encontrar mis respuestas. Mis barreras se iban a desvanecer.
Iba a encontrar mi propósito, mi pasión, mi razón de vivir.
Me iba a inspirar e iba a ser capaz de crear.

Sin pensarlo mucho reserve pasajes, me contacte con Joel Jahuanchi Marca director del Grupo Wanamey. Ubicado en la Zona Cultural de la Reserva de Biosfera del Manu, a dos kilómetros del centro poblado de Pillcopata (Distrito de Kosñipata, provincia de Paucartambo, región de Cusco).

En menos de un mes  arregle todo y llegue a Cusco.
Viaje 9 horas  en un carro, por carretera destapada para llegar al centro Wanamey. Estaba segura de lo que estaba haciendo. Porque allá iba a estar mejor que acá y todavía no estaba allá entonces la ilusión de ser mejor allá que acá era aun real para mí.
Cuando llegue a Wanamey me empecé a dar cuenta de que no estaba realmente preparada. De que el lugar era más rustico y básico de lo que me había imaginado, De que Joel -el Guía o Chaman-, el que yo quería que me abriera puertas y desvaneciera obstáculos solo me preguntaba y volvía a preguntar -que estaba yo buscando en el Ayahuasca-. Y yo no sabía que contestar.

Le decía busco conocerme a mí misma, busco desvanecer mis obstáculos y el me decía: “la Ayahuasca no le va a dar nada, porque todas las respuestas ya están dentro de usted”. “Ni yo ni la Ayahuasca le podemos dar las respuestas”.
“Que vino a hacer acá me volvía a preguntar”, -no se- contestaba yo. -Curiosidad- volvía a contestar. “Uno no toma Ayahuasca por curiosidad” me decía él. “Que quiere que busca”, volvía a preguntar Joel   -no se- decía yo.

Entonces me sentí sola, sin ayuda, en un lugar muy lejos.
En Wanamey no hay luz, se duerma en una choza sin puertas ni ventanas.
Ya yo estaba allá entonces ya “allá” era acá, y acá ya no me gustaba.
Joel es un hombre fuerte, el no está jugando, el no promete nada, el te deja saber muy claro que la Ayahuasca no te da nada. Que sin fuerza interior, sin espiritualidad, sin fe, amor propio, sin verdadera intención y sin valor nada encuentras.

Dormí esa primera noche aun con curiosidad pero ya un poco desanimada, pues no me sentía conectada con Joel Jahuanchi, no lo conocía, no le tenía confianza. Al contrario mientras más me preguntaba que hacia allá más desconfianza le tenía.

Pensé que estaba bravo conmigo, que estaba bravo con todos. Pensé que quería darme una lección por haber ido a tomar Ayahuasca por curiosidad. Por haber ido a tomar Ayahuasca, por segunda vez, aun cuando la primera vez no me había gustado y yo me había dicho a mí misma, que no lo iba a tomar Ayahuasca otra vez, ya que no me había gustado la sensación de mareo y malestar. Además, yo había juzgado la Ayahuasca como una droga que se estaba usando para alucinar.

Entonces por qué hice el viaje hasta Cusco, por que viajar 9 horas hasta la Selva hasta Wanamey, por qué haber gastado tanto dinero.
Por que estaba pensando yo que Joel y la Ayahuasca me iban abrir puertas.
La respuesta para mí siempre ha estado allá y nunca acá.

Pero Joel no juega. Joel Jahuanchi, toma su trabajo en serio. A Joel no le interesa hacerte sentir bien. El no está interesado en un negocio, el no esta interesado en hacer dinero. Joel conoce la Ayahuasca. Joel no te engaña.

Al otro día en la mañana Joel preparo un agua de hierbas y me dijo que me la tomara. Este era el comienzo de la limpieza. Después de que me tome el agua, Joel me dijo que me acostara. Al pasar un rato vino donde mí y me pregunto que como estaba. A mí me dolía un poco el estomago, pero no sentía mareo ni ganas de vomitar, me dejo otro rato sola y después volvió y me soplo Tabaco en la nariz que lo sentí en mi cabeza y en todo mi cuerpo. Corrió por todas mis venas y lo sentí en todas partes. Temblaba por dentro. Me dijo que me quedara acostada y que si quería vomitar que vomitara, yo no sentía ganas de vomitar, pero fui al baño.

Me dejo otro rato sola me sentí mejor, al rato volvió me pregunto que como estaba. Yo le dije que ya mejor, me dijo que me sentara y me soplo otra vez el polvo por la nariz. Esta vez lo sentí mas fuerte con más intensidad, y sentí deseo de ir al baño, ya mi estomago estaba suelto, mi cuerpo temblaba y sudaba mucho. Volví a la cama y me trajo un té, que él quería que yo me tomara, yo no sentía ningún deseo de tomar pero poco a poco tome un poco. Me sentía muy mal, volví al baño y vomite, sude tuve diarrea.
Volví y me dijo que me acostara y que me fuera tomando el té. Después de un rato ya me sentí mejor, y me senté. Yo quería hacer algo pensé en barrer la cabaña pero no lo hice porque sabía que no debía hacer nada que me distrajere. Sabia que la idea era no hacer nada.
Joel regreso y me dijo que me bañara, me terminara de tomar el té y me acostara otra vez.
Al rato vino otra vez, me pregunto que como me sentía, yo dije bien, me dijo levántese y vaya al comedor a comer algo. La comida era una sopa de plátano que no me gusto, además no quería comer. Ya me sentía bien pero prefería no poner nada en mi estomago. Me había sentido muy mal y no quería sentirme mal otra vez.

No comí mucho, y no sentía hambre tampoco. La hermana de Joel que va durante el día al centro se despidió y se fue, nos quedamos solos Joel y yo. Joel me llamo para que me sentara con él la maloca, donde se hace la ceremonia de Ayahuasca.

Joel tenía unas botellas en una esquina en esas botellas estaba el ayahuasca y otras bebidas que no se que serian. También había unos colchones y cobijas. A mi lado derecho, estaba el bastón de Joel hecho de las lianas de Ayahuasca.

Yo sentía miedo del bastón y de la esquina donde estaban las bebidas. Joel seguía fuerte conmigo, me seguía preguntando que estaba haciendo yo allí, que buscaba, que esperaba. Porque quiere tomar Ayahuasca, si no le gusto la primera vez, me pregunto una y otra vez más. Yo sentía que Joel estaba molesto que estaba bravo conmigo y el mundo, que se reía de mí. Que me quería enseñar una lección. Me acorde como en la oportunidad anterior que probé ayahuasca como otros perdieron conciencia de sí mismos e hicieron cosas que parecía que no se daban cuenta. Me empecé a asustar, Me dio miedo de ser vulnerable, de perder conciencia de perder el control de mi ser. Me dio miedo de dejar mi ser a la disposición de Joel.

Joel hasta el momento me había mostrado un lado duro. Y yo pensaba que yo no podía perder el control de mi ser y dejar que Joel tomara control. A Joel yo no lo conocía realmente el era duro y estaba bravo. Al fin y al cabo me había dicho una y otra vez que la ayahuasca  no era la respuesta de nada. Estábamos solos Joel y yo en la selva en un lugar alejado de todo. El pueblo estaba al menos a 3 Km. de distancia. Ya pronto iba a obscurecer, no había electricidad, iba a estar completamente oscuro, -no- yo no podía dejar mi cuerpo y alma en manos de Joel.
Y quien era Joel Jahuanchi, yo en realidad no sabía. Lo único que sabía era que era duro. Que parecía bravo y molesto que parecía que quería darme una lección. Me dio miedo y le dije a Joel tengo miedo, y no lo quiero hacer. No quiero tomar Ayahuasca me quiero ir.   No quiero estar acá, me quiero ir -quiero estar allá-. Otra vez -el allá- parecía más prometedor que el acá.

Joel más confundido aun conmigo pues no solo había ido ha hacer algo que ya había probado y no me gustaba. Había viajado y recorrido muchos kilómetros gastado mucho dinero, Además iba a gastar más dinero para irme, sin haber hecho lo que había ido ha hacer.

Pero así fue, al otro día a las 6 de la mañana, me regrese a Cusco. Le agradecí a Joel y me disculpe. Joel Jahuanchi estaba más suave, ya sentí el ambiente más tranquilo. Pero yo ya estaba pensando en allá y no me iba a quedar acá.

Converse otra vez con Joel en Cusco 4 días después, el vino a Cusco al hotel donde yo me estaba quedando. Otra vez me pregunto porque quería tomar Ayahuasca.
Creo comprender sus preguntas pero aun no tengo respuesta.

Entiendo intelectualmente que la respuesta no está en Joel Jahuanchi ni en la Ayahuasca.

Entiendo que la respuesta está en estar en el presente con el corazón.

Entiendo lo importante que es el ser agradecido.

Es importante agradecer a la vida por el aire que respiramos, el sol, la luna, el día, la noche, el agua, el sonido y el silencio.

Entiendo que lo importante es estar presente, tener disciplina y usar la mente sin dejar que la mente nos use.

Entiendo que lo que se siente, se siente con el corazón y no hay manera de explicarlo, con las palabras. No hay manera que otro sienta exactamente  lo que yo siento.

Entiendo que la Ayahuasca solo te puede enseñar cuando tú estás presente  y verdaderamente quieres ver. Cuando estás dispuesto a ver lo que necesitas ver y no lo que tú quieres ver.

Entiendo que cada uno tiene una experiencia diferente y nada ni nadie te puede llenar, calmar, dar respuestas, o quitar obstáculos.

Solo tú, con tu corazón en Dios (en unión con el universo), sin razón ni palabras, puedes ver. Y en ese momento que vez, no sabes nada y la Ayahuasca no ha hecho nada, tan solo estas presente y si verdaderamente estas presente es posible que puedas escuchar al viento, a la naturaleza a la vida. Pero lo que escuchas no te dice nada, porque nada puedes hacer. Tan solo puedes estar presente y fluir como el agua del río, sin preguntar, sin saber, sin parar. Solo fluir, agradecido por la vida, agradecido de ser, feliz de existir, sin necesidad de saber, sin necesidad de preguntar, sin necesidad de llegar. Es un fluir sin espacio ni tiempo, sin comienzo ni final.

Gracias  al Grupo Wanamey.

Marcela Mejia – Estados Unidos