Las cosas que sucedieron en el Retiro de Ayahuasca

Todas y cada una de las cosas que sucedieron en el Retiro de Ayahuasca fueron señales de un camino que se estaba trazando… Desde las 9 horas de viaje por la sierra, primero subiendo por las montañas y luego bajando a la selva, como un acto simbólico de cómo es nuestro camino interior de evolución de la Conciencia, donde aprendemos a desarrollar la aceptación y la paciencia, para estar en Presencia. El saludo al Apu en el punto más alto del viaje, solicitamos el permiso del Guardián para entrar a otro mundo, a otro universo, ofrendándole mi intento como dice Don Juan Matus, la voluntad de llegar, mi corazón. Todo el Retiro fue un gran aprendizaje, lleno de símbolos que me queda la vida por descifrar. La depuración física, mental, emocional y espiritual fue inmensa antes, durante y después de la comunión con la mística Ayahuasca, un encuentro deseado desde el fondo de mi alma por 20 años.

La guía de Joel Jahuanchi con su ternura entrañable y su determinación implacable en otros momentos a regresarme al trabajo, a mi misma, al camino, más parecía un anciano regañando a una niña pequeña. La comunión con los alimentos del lugar, absorbiendo su energía y depurando a la vez mi cuerpo, mi mente, mis emociones. Los baños purificadores en el río y en el temazcall iban poco a poco vaciando mi mente y despejándola del ruido cotidiano en el cual vivimos sin darnos cuenta, para así poder recordar lo que somos. Fueron momento de sentir la inmensidad de la vida, del Universo, del No Tiempo.

La purificación del cuerpo me llevó a la purificación de la mente y de las emociones, vaciándome interiormente para así poder recibir la energía y sabiduría del Ayahuasca durante las dos sesiones nocturnas. Cuando hice comunión con ella le ofrecí mi canto – que surgió de mi interior como una pulsión suave, un mantra desconocido para mí – así ella me entregó su conocimiento, su sabiduría: “Enséñame Madre Bendita, Doctora, Maestra!”

Las visiones, impresionantes, de la segunda sesión con la planta de poder, son señales y símbolos que seguiré profundizando y dilucidando a lo largo de mi vida. La Bendición de Joel Jahuanchi en medio de todo ese viaje del cuerpo, del alma, del Espíritu! Sus palabras clarificadoras, alentadoras, de reconocimiento de espíritus gemelos, de almas viejas, “siento que te conozco desde hace tiempo!”, se quedarán grabadas en mi memoria para siempre.

Para mí ha sido uno de los trabajo más bellos, intensos y significativos que he realizado en estos 20 años de búsqueda espiritual. Siento que todo lo que la Maestra Ayahuasca me mostró cuando estuve en comunión con ella, me está ayudando en mi camino de crecimiento interior. Le pedí que me diera luz y claridad sobre algunos temas fundamentales de mi vida, y ella amorosa me dio regalos extraordinarios que despejaron mis dudas y confusiones. Gracias Maestra por todos tus regalos!

Como me preguntó Joel cuando nos reunimos en Cusco antes de partir a Wanamey, Centro de Crecimiento del Ser: “Qué andas buscando, lo fácil y lo cómodo… o lo que te hace crecer?” Pues yo intento no dormirme, buscar lo que me hace crecer, y siento que este trabajo de comunión con el Ayahuasca es una herramienta fuerte y maravillosa para quienes andamos intentando despertar a la conciencia de Unidad y Totalidad, y recordar que somos. Este vínculo con el Espíritu y lo Sagrado es para toda la vida.

Mil gracias a Joel Jahuanchi y al Grupo Wanamey por su amor, y bendiciones a todos los seres sintientes!

Alejandra Luz Jiménez Polti – Psicóloga – Chile – [email protected]

[Tratamientos y sanación con Ayahuasca en Cusco]