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Crecimiento Personal - Espiritual Cusco - Mágico

Nuestro territorio comprendía los ríos Queros, Sabaluyoc, Istare, Sirene, Mabene, Ittoro, Wequewey, Nomwe, Wejey, Eori, Yongkari, Karowe, Yoparo, Sinocha, Keron, Manokia, Wagkaria, Marave, Mapijion, Tajiri y Jayapa. Desde tiempos inmemorables, el actual valle de Kcosñipata fue un territorio caracterizado por los intercambios culturales de los pueblos matsiguenka, Wachiperi (también nos llaman huachipaeri o huachipayre) y sapiteri. Estos pueblos hemos vivido y subsistido en armonía con la naturaleza gracias a nuestra cosmovisión, filosofía y conocimientos.
En la actualidad, las ideas diferentes y nocivas de grupos externos, empezaron a devastar los ecosistemas en donde vivimos: depredan los árboles a través de la tala indiscriminada, contaminan nuestros ríos y la tierra a través de la extracción minera, ahuyentan y/o exterminan a los animales con métodos de caza vedados y empobrecen la tierra al practicar métodos agrícolas nocivos. A esto se suma los prejuicios hacia nuestras costumbres y filosofía.
Pero recalcamos que nuestras costumbres y conductas se mantienen gracias al respeto irrestricto que tenemos hacia la Naturaleza; bajo este primordial criterio consideramos que los “recursos naturales” son nuestra fuente inagotable de vida material y espiritual, por ejemplo, los árboles, especialmente algunas especies de palmeras, son la inspiración mítica de nuestro origen; los demás elementos naturales, como el agua y su fuerza de vida, el aire con su movimiento, fuerza y dirección, el fuego con su calor y la tierra con sus conjuntos, son la fuente que inspira nuestra espiritualidad. Asimismo, el fundamento substancial de nuestra filosofía es la creencia en el Dios Chinini, “espíritu todo poderoso e infinitamente superior” que se manifiesta en los elementos de la naturaleza.
En este marco filosófico, el conocimiento curativo, de recuperación, de estímulo y de prevención de enfermedades que aquejan a la humanidad se realiza a través de la invocación respetuosa a los espíritus del bosque y del río, siempre en armonía e integración con los demás elementos y fuerzas de la naturaleza. La potencia recuperativa de nuestros rituales se basa en el amor, la verdad, la fe y la profundización del ser y de la existencia. La medicina de nuestro pueblo es, por lo tanto, filosofía, ciencia, meditación, mística, emoción y sabiduría.
Alejandro Jahuanchi Yuqueño "Darikikin" Fallecido en el Año 1998.