Archive for the ‘Testimonios’ Category

ago
23

Testimonio del Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca

A mi regreso de Perú a México la gente me pregunta “¿cómo te fue?” “¿encontraste lo que buscabas?”
Realmente no fui buscando algo concreto, claro que había ideas en mi cabeza, como mejorar mi salud, pero no ubico haber buscado algo específico.
Además, me resulta insuficiente decir “bien” o “vengo satisfecho”. Mi sensación es más cercana a la gratitud y a la tranquilidad.
Sigo abierto a lo que allí sucedió, como si aún no acabara.
El retiro de Ayahuasca no es un evento para disfrutar. Es una experiencia que requiere de preparación, templanza y humildad para reconocer los propios límites, la propia estupidez y la posible plenitud que puede advenir por la disciplina y el amar.
En mi vida, he conocido procesos de fuerte confrontación pero siempre con la posibilidad de salir al tocar un límite, lo que conlleva cierta comodidad. En algunos eventos del retiro experimenté la sensación de querer huir pero sin tener la posibilidad física, emocional ni mental de hacerlo, en que sólo quedaba el espíritu para no sufrir.
Toqué mis límites y también mi decisión a permanecer con la fuerza y capacidad disponibles, sabiendo que había más que aprender pero comprendiendo que en ese momento requería de mayor entrenamiento y voluntad.
Sigo mi camino con mayor claridad dentro de la confusión. No es necesario explicar todo; es importante disponerse a sentir, a observar.
No me atrevo a recomendar o no recomendar el Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca. Cada quien ha de sentir en su corazón si va o no.

Saludos,

Antonio Navarro – Asesor en Educación Corporativa.

,

jul
14

La aurora tras los cerros.

La aurora repunta tras los cerros: ya no tarda en salir el Sol. “Parecen islas”, dice una niña que viaja a mi lado en el avión. Sus “islas” son los picos nevados de los Andes entre un mar de nubes.

Veintiún mil pies de altura y volando de Lima al Cuzco. Miro ahora las lagunas de agua helada en la puna: dan más frió que si se mira la nieve. Y parece que la nieve está al alcance de nuestra mano: blanquísima, bellísima. Y los cerros – con nieve – con bordes como de Gillette, como recién emergidos de la corteza terrestre.

Por entre nubes cerradas bajamos al Cuzco. Guiados por la técnica porque no hay pista que se pueda ver entre las nubes: como los murciélagos, confiados.

Un grado centígrado en el Cuzco. Aparece Joel Johuanchi Marca y tras los abrazos vamos pronto a tomar el ómnibus a Pilcopata. Para otro viaje, de 10 horas, entre cerros y precipicios.

- Subir más, con pesar, hasta el nivel de la magia –

- Dispuesto a aprender más allá de la razón –

- Despreocúpate. Ella te trae, ella te cuida…

“Planta Maestra” la llaman en la Amazonia occidental.

Por mis 50 años en este plano me he regalado el viaje que ahora realizo hacia el Centro Wanamey. Porque intuyo también que un maestro es necesario.

Para limpiarme, renovarme y estar mejor dispuesto para lo que resta (que dice Joel, es algo así como la eternidad….). Ayahuasca: un medio nada más. – “Lo que experimentas es una cosa, pero lo que sigue después de la ceremonia otra”, insiste él.

Tras el viaje llegamos al Centro Wanamey, unas cabañas sobrias y elegantes, una mayor al medio; edificadas todas con productos del entorno y rodeadas por oropéndolas que vuelan. Esas aves, tan inteligentes, que aquí parecen gallinas en el aire. Todos los años vuelven a construir sus nidos colgantes de los mismos árboles. He leído de una hembra de 26 años que seguía haciendo nidos, retornando al mismo árbol… Beben néctar de flores de plátanos, de flores de balso, conversando constantemente entre ellas.

Y por la mañana y al atardecer pasan volando parejas de guacamayas por encima del Wanamey. Muy cerca se escuchan también los hachazos: Wanamey es además un jardín botánico y una reserva, asediada como casi todas.

En la segunda noche la sesión de ayahuasca. Primero la limpieza, luego los cuatro elementales – agua, aire, viento, fuego –, y de ahí subir a los otros planos, para pedir sabiduría y hacer el trabajo propio. Haciéndole caso al jugo de dos plantas de apariencia común y silvestre – la ayahuasca y la chacruna – en medio de la selva. Y para esto venir desde tan lejos. Hay que estar loco o bendecido.

Límpiate, cúrate, perdónate primero a ti y luego a los demás. Este es un plano para aprender y luego se sigue. Y la muerte no es tal. Y no esperes que lo cósmico baje a ti, solo. ¿Los miedos? los miedos no valen la pena. ¿Dios? Yo no creo en él, yo lo siento: en este plátano que me como, en las piedras, en mi, en ti, en todo…

El ultimo día, bañándonos en el río que corre junto al centro, vemos al fondo, muy lejos, las alturas de los Andes. Detrás está el Cuzco y hasta allá hay que ir esa noche en un largo trayecto en ómnibus. Y al día siguiente, temprano, nuevamente el viaje de Cuzco a Lima. Y de ahí a un lugar lejano, donde no hay Ayahuasca. Pero ahora la llevo puesta; todo es igual pero en una forma diferente: más allá y más acá a la vez.

Mi hermano Ologuagdi, indígena Kuna de Panamá, me regala al volver una oración de los Chiricahuas (“apaches”, que les dicen):

“Por el sendero marcado por el polen, caminaré.

Con saltamontes entre mis pies, caminaré.

Con rocío sobre mis pies, caminaré.

Con belleza, caminaré.

En la vejez, vagando por un sendero de belleza, volviendo a vivir, caminaré.

Todo ha sido hecho con belleza.”

Este viaje al Centro de Medicina Wanamey: ¿una locura o una bendición?

Seguramente las dos.

Jorge Ventocilla – ventocilla.jorge@gmail.com

ene
20

AYAHUASCA LA MADRE DE TODAS LAS PLANTAS

El avión está por aterrizar. Tengo un libro en la mano, no lo leo, me aferro a él. En alguna parte leí que era una buena muerte morir con un libro en las manos. Aunque creo que no se refería a los aterrizajes. Al salir del aeropuerto de Cusco, una mujer nos espera con un cartel con nuestros nombres, nos vemos como cualquier turista, pero nuestro viaje es diferente.
La Ayahuasca (banisteriopsis caapi) es una liana de la selva amazónica. Se dice que es conocida desde hace 5 mil años. La Ayahuasca es la base del chamanismo, de la medicina y de la cosmovisión indígena Amazónica. Se le llama Caapi en Brasil, Natema en Ecuador, Yajé en Colombia y Ayahuasca en Perú. En el idioma quechua ayahuasca significa “liana de los cielos”.
Al hablar de Ayahuasca se está hablando de dos cosas, de la liana, normalmente de color marrón rojizo y del preparado utilizado por los chamanes con fines mágicos, curativos y adivinatorios, al que, además de esta liana se le agregan otras plantas.
Nuestra guía nos pide que descansemos, ya que en algunas horas vendrá Joel Johuanchi Marca, para hablar con nosotros. Joel es el chamán  y nosotros sus “pacientes” que pretendemos curar, algunos de nuestros males físicos y psíquicos a través del Ayahuasca.
Joel nos advierte que el proceso no es sencillo, nos interroga sobre sí sabemos bien a lo que hemos venidos. Decimos que sí, auque yo realmente no estoy seguro. Si he venido, es simplemente porque quiero estar mejor.
Entre la información que nos envió Joel, que además de chamán es antropólogo, hay un párrafo que explica lo que haremos en la selva peruana, se trata de un Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca que dura cinco días: “donde tendrán la oportunidad de conocer y experimentar las bondades del Ayahuasca como parte de la medicina tradicional amazónica… iniciando el camino hacia la armonía y curación física, espiritual, mental y emocional… Para ello, solicitamos a los participantes Voluntad, Paciencia, Fe y mantener la mente libre de prejuicios”. Joel se retira, aunque creo que no está muy convencido de nuestra voluntad, paciencia y fe. Igual nos vendrá a buscar al otro día para iniciar nuestro viaje a la selva.
En un auto recorreremos las ocho horas que nos separan de la selva, donde esta su centro medicina tradicional Wanamey  (www.wanamey.org).  A la salida del Cusco se termina el pavimento y comienza un largo camino de tierra,  que se interna por las montañas, es un camino de una sola vía, por eso, cuando viene un vehículo en sentido contrario hay que retroceder a un lugar en que los dos puedan pasar. Alguien me dice, que al fondo de las quebradas aún se ven los restos de los que no pudieron pasar. Después de horas de marcha y polvo, llegamos al pueblo de Pilcopata, en la Selva del Manu,  donde Joel debe recoger algunas cosas antes de llevarnos al centro para comenzar nuestro retiro.
Llegamos casi al oscurecer. No hay luz eléctrica, sólo Joel, nosotros dos y la selva. Hay también alrededor de cinco cabañas de distintas dimensiones, todas bastante limpias, pero sin puertas. En la que me asignan para dormir, solo hay  una cama con mosquitero.
El primer día haremos una purga, necesaria para estar en condiciones de tomar Ayahuasca. La purga se inicia bebiendo tres tazas de un brebaje que Joel prepara frente a nosotros, exprime y exprime una planta que da un jugo de color verdoso y de sabor amargo.  Este brebaje y otros que bebemos en la soledad de nuestra cabaña, deben provocar la limpieza de nuestro cuerpo a través de vómitos.  Aunque la sensación no es agradable, al poco rato de vomitar, nuestros cuerpos se sienten cansados, pero limpios.  Joel nos dice que mañana será nuestra primera toma de Ayahuasca. Cada uno se retira a su cabaña a esperar el gran viaje.
EL VIAJE
Amanece, la selva dejar de cantar, esta noche tomaremos por primera vez Ayahuasca, debemos ayunar y meditar; con respecto a lo primero no tengo problemas, lo segundo para mí es mucho más difícil. No es fácil estar sólo con uno mismo todo un largo día, donde sólo queda pensar y pensar. Además,  lo que más pienso es que quedan 4 días muy parecidos a este. Alrededor de las 9 de la noche se siente la voz de Joel llamándonos desde la cabaña principal de centro. Allí cada uno debe ubicarse en una pequeña colchoneta y seguir el ritual.
No hay luz, sólo un pequeño fuego y una vela. Joel  prepara sobre una piel de Jaguar  una dosis de Ayahuasca, nos estudia y creo que pide inspiración para saber cuánto debe darnos a cada uno. Sobre la piel además de las botellas con el preparado morado, hay semillas, plumas collares de semilla, piedras, tabaco, agua florida.
Cada uno toma su dosis, y se sienta en un rincón de la cabaña. El Chaman comienza una serie de invocaciones. Nos ha dicho, y durante la ceremonia lo repite en canto e invocaciones, que la Ayahuasca es Madre, por que guía, Maestra porque enseña y Doctora porque cura.   Uno de los cantos rituales pide que la ayahuasca nos lleve a su mundo mágico y lo hace.
Se dice que la Ayahuasca, es un método de limpieza interior que trabaja simultáneamente en el cuerpo físico, energético y psíquico. Pero además  es “también una puerta de acceso a estados modificados de conciencia, que permiten observar realidades que estarían ocultas en circunstancias ordinarias. Esta situación ayuda a entender y reconciliarnos con la vida, con los demás, con la naturaleza, el universo, con nosotros mismos y con Dios; en palabras de los chamanes: vas a ver y entender”.
Tomar Ayahuasca debe ser una decisión conciente, ya que la “excursión psíquica” a la que lleva puede terminar en una experiencia de bienestar, o como una exploración dolorosa de los límites y carencia de cada uno.
A los 30 o 45 minutos de haber ingerido la ayahuasca, aparecen ligeras nauseas, y el estómago comienza a molestar. Siento también un gusto algo agrio y metálico en la boca y me dan ganas de vomitar. Abandono la cabaña algo mareado, pero conciente y vomito en algún lugar de la selva. Vuelvo y los efectos de visión, que ya se habían manifestado levemente,  crecen, como que vomitar hubiera sacado un tapón en mi  conciencia; las imágenes se suceden uno tras otras, sentado en mi colchoneta, veo y veo, colores, luces, y visiones que no alcanzo a identificar del todo. Creo ver que en medio de la selva, la Ayahuasca, no lo sé, pero intuyo que es una visión favorable. Joel, cada cierto tiempo monitorea nuestro estado y nos va guiando. Luego de un tiempo largo que no puedo fijar en minutos u horas, nos dice que nos acostemos en las colchonetas, el efecto se apacigua a ratos, pero continúa renovando las visiones, hasta que Joel cree que estamos en condiciones de volver a nuestras cabañas. Al acostarme como tengo sueño creo que dormiré profundamente; craso error, al acostarme,  las visiones se multiplican hasta el alba.
Al otro día el cuerpo se siente cansado pero el animo no. Joel dice que ese día será para descansar y relajarnos. Después de este día de “recreo” viene nuestra  segunda sección con Ayahuasca. “Durante la toma, se produce una profunda acción en el cuerpo, mente, emociones y espíritu, permitiéndonos confrontar y conquistar nuestros miedos más profundos, revitalizar energías vitales y despertar un nivel superior de conciencia…  La Ayahuasca sirve como recurso psicoanalítico y psicoterapéutico para que la persona adquiera conciencia de sus problemas en su verdadera significación”.
La segunda toma es diferente, aunque se repite el ritual paso a paso,  esta vez, uno sabe más o menos lo que vivirá y está más preparado: tiene menos temor y la mente más abierta.
Lo primero que visualizo es una inmensidad de colores y formas, que podrían multiplicarse hasta el infinito, pero Joel nos hace regresar hacia nosotros mismos, para trabajar lo que importa, que de seguro está en uno, no afuera.
Algunas de las imágenes que el primer día sólo fueron un esbozo aparecen ahora, nítidamente. Se me aparece un lobo, pero que lejos de asustarme, se convierte en mi guía por este mundo. Empiezo a ver momentos de mi propia vida, asuntos de familia; los ojos del lobo brillan indicándome el camino, en un momento llego a ver claramente la primera chica con la que salí y a la que no seguí viendo luego que en una ida al cine, nos acompañó su hermana y se sentó entre los dos. Me entretengo en esta historia, trato de recordar su nombre, pero los ojos del lobo se han vuelto opacos y sin luz, es entretenida la visión, pero no es importante; cuando lo entiendo los ojos del lobo se enciende y sigo avanzando aún más lejos en mi infancia, llego hasta la primera casa en que viví y descubro algo que me atormentaba y que estaba ahí sin que yo lo supiera concientemente. Creo que es lo que venía a buscar; pero hay más, pregunto por una mujer, que sé que no es para mí, pero mi visión refuerza lo que el corazón no quiere entender, después tendré aún más me veo en el futuro como el padre de familia que añoro, pero que temo. Creo que he sido bendecido por un gran viaje. Y que me he ahorrado años y años de terapia que jamás hubiera tomado.
Al otro día hablo con Joel, que me pide que más que tratar de desentrañar los misterios de mi visión, los acepte y los agradezca. Además señala que más significados se irán develando con le paso de los días. Dice que no hay ceremonia buena o mala, sino mal entendidas: “Es fácil tomar ayahuasca, lo difícil es entender lo que viene después… El reto de la persona es entender los verdaderos significados de las visiones que nos muestra la planta y poder utilizar este aprendizaje en nuestra vida diaria… siempre recomendamos a las personas que no forjen expectativas “maravillosas y mágicas” de experiencias ajenas, porque no siempre resulta así, ya que cada persona tiene su propia experiencia. No hay nada más equívoco que el esperar tal o cual cosa de una sesión, puesto que el mantener la atención fija en una esperanza mental no dejará espacio para lo que se presente a la hora de la verdad…”
Yo tuve suerte, y aunque he conocido de personas con mala experiencia con Ayahuasca o incluso algunas a los que no les hizo visiblemente, nada de nada, a mí me cambió, no es que ahora sea otro, simplemente estoy más tranquilo; siento que todo esta bien y que los nudos se han desatado. Además  comprendí que al final todo: problemas y soluciones a los problemas  están en un sólo sitio dentro de uno mismo.  En resumen podría decir que ahora me siento muy bien conmigo y ¿qué más se puede pedir?
Han pasado los cinco días en la selva, Joel nos deja en el Cuzco nos dice que lo que hemos vivido no es más que un comienzo, ahora depende de nosotros trabajar las cosas que la doctora, maestra  y madre Ayahuasca nos mostró.  En el viaje de regreso al aterrizar en Santiago, olvido tomar un libro, algo ha cambiado, ya no temo y además no pretendo morirme, por lo menos en un largo tiempo.

Daniel Osorio Gómez - donosorio@yahoo.com – Santiago de Chile, 05 de Febrero del 2009

, ,

11 visitantes conectados ahora
11 visitantes, 0 miembros
Máx. de visitantes hoy: 15 a las 03:28 pm PET
Este mes: 15 a las 09-02-2010 03:28 pm PET
Este año: 58 a las 03-13-2010 06:35 pm PET
En total: 58 a las 03-13-2010 06:35 pm PET