Carlos Castaneda

Carlos Castaneda

(Carlos César Salvador Aranha Castañeda) (São Paulo, 25 de diciembre de 1935 – Los Ángeles, 27 de abril de 1998), fue el autor de una serie de libros que pretenden describir su entrenamiento en el chamanismo tradicional mesoamericano, al cual el se refería como una forma de brujería. Dichos libros, y el propio Castaneda, quien en escasas ocasiones hablaba en público acerca de su obra, han sido controvertidos por muchos años. Sus partidarios afirman que sus libros son veraces, o al menos constituyen obras de valor literario; sus críticos señalan que sus libros son una farsa, trabajos de ficción, y que no son empíricamente verificables como obras de antropología, como el autor afirmaba.

Dicho antropólogo y escritor afirmaba además haberse convertido en chamán tolteca tras un intenso entrenamiento de modificación de la conciencia y la percepción, incluido el uso ritual de enteógenos. Sus libros, mezcla de presunta autobiografía, chamanismo, alucinógenos, rituales toltecas, y misticismo, han tenido un gran éxito de ventas que arranca con la psicodelia y la contracultura de los años 60 y 70 y hasta nuestros días.

Biografía: En gran medida porque así él lo decidió (con el propósito de borrar su historia personal), no hay datos uniformes acerca de las fechas y lugares de los hechos de su vida. Según él mismo, nació el 25 de diciembre de 1935 en Juqery, Sao Paulo (Brasil). Sostuvo que lo enviaron a un internado en Buenos Aires, Argentina y más tarde a San Francisco, Estados Unidos a la edad de 15 años, adonde vive con su familia adoptiva hasta graduarse en la Hollywood High School. Entre 1955 y 1959 asiste a varios cursos en el City College de Los Ángeles: literatura, periodismo y psicología, actividad esta última en la que se desarrolla como ayudante desgrabando cintas de sesiones terapéuticas.

En 1959 se nacionaliza estadounidense y adopta legalmente el apellido paterno Castaneda cambiando la “ñ” por “n” por cuestiones idiomáticas. Ese mismo año ingresa en la Universidad de California (UCLA) de Los Angeles, en donde se gradúa en antropología en 1962.

En 1968 publica su primer libro Las enseñanzas de Don Juan con el cual obtiene el “master” y en 1973 se le concede el doctorado por su tercer libro Viaje a Ixtlan.

Otras fuentes citan distintos datos, lugares, años y fechas:

Según los registros de inmigración estadounidenses, nació en Cajamarca, Perú el 26 de diciembre pero en 1926.

Fue hijo de un profesor de literatura, y sobrino de Osvaldo Aranha, que fue presidente de la Asamblea General de la ONU y embajador en los Estados Unidos.

Estudió escultura en Milán, Italia.

Fue hijo de un orfebre dueño de una joyería.

Creció en la ciudad andina de Cajamarca donde realiza sus primeros estudios, trasladándose luego a Lima, donde los completa. Más tarde estudia pintura y escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Trabaja como taxista, vendedor de ponchos, ayudante de una estación de servicio, barbero y sastre. y

Se casó en 1960 con Margaret Runyan en Tlaquiltenango, México. En agosto del mismo año la abandona por Mary Joan Barker, y en ese verano encontrará a Juan Matus. Castaneda y Margaret Runyan se separan en 1973; sin embargo se seguirán frecuentando hasta que Margaret deje Los Angeles en 1966.

En 1961 nace Carlton Jeremy Castaneda, aceptado legalmente por Carlos. Dada la evidencia de la no paternidad biológica, Carlton mantiene pleitos por la herencia de Carlos actualmente.

Don Juan Matus A principios de los años sesenta, cercano a finalizar sus estudios de antropología en la Universidad de California, viajó al desierto de Sonora, México, para recopilar información sobre los usos medicinales de ciertas plantas psicotrópicas o alucinógenas entre las etnias indígenas.

Según sus libros, en la estación de autobuses de la Greyhound de un pueblo norteamericano fronterizo con México, mediante un antropólogo conocido de Carlos, conoció a un indio yaqui, a quien en sus libros se refiere con el seudónimo Don Juan Matus, que en menos de un año, y luego de frecuentes visitas por parte de Carlos, lo tomó como aprendiz. Don Juan, según Castaneda, era el líder de un grupo de brujos, el último de una larga tradición que se remontaba a los indios toltecas, que le enseñó los usos del peyote como psicotrópico (entre otros), teniendo así una sucesión de experiencias que incluyen columnas de luz cantarina, animales y otros seres que serían manifestaciones de poderes que un hombre sabio podría aprender a utilizar. Estos, entre otros, conocimientos propios del legado cultural conocido como “Tolteca”.

En 1968 empieza a publicar sus libros sobre las enseñanzas de Don Juan, que son un éxito instantáneo.

Tensegridad o Pases Mágicos Castaneda era sumamente esquivo y elusivo (no se dejaba fotografiar ni grabar), y muchos se han hecho pasar por sus discípulos o hasta por él mismo.

En 1993, Castaneda anunció los pases mágicos, culminación de las artes hechiceras toltecas, que habrían sido transmitidas de maestro a aprendiz durante generaciones. A esto le llamó Tensegridad (contracción de “tensión” e “integridad”), y fundó la organización Cleargreen para difundirla, haciendo numerosas apariciones en sus actos. Esto fue una ruptura con respecto a su etapa anterior de aislamiento, y sorprendió a muchos, por no haber mencionado los pases mágicos en sus libros anteriores. Más sorprendente resulta el hecho de que no se hayan encontrado evidencias de este tipo de movimientos entre los indios mesoamericanos.

Según el sitio http://sustainedaction.org/ , creado por un alumno de Castaneda, la Tensegridad consiste en una serie de movimientos que tienen mucha relación con estilos de Kung Fu, que Castaneda pudo haber aprendido de dos fuentes, de un maestro de artes marciales llamado Howard Lee, o gracias a una de sus últimas alumnas, Florinda Donner, quien según el sitio mencionado llegó a aparecer en revistas especializadas de este arte marcial.

Dentro de las disciplinas de Artes Marciales es común encontrar dos tipos de movimiento, kata y kumite. El katá se enfoca a demostraciones y aspectos mentales, y el kumite a técnicas de combate para enfrentamiento. En este sentido la Tensegridad, surgida a principios de 1980, está enfocada al aspecto Kata, de una disciplina que pudiera ser Kung Fu.

Muerte La versión difundida es que falleció un 27 de abril de 1998 de un cáncer de hígado, en su casa del barrio de Westwood de Los Ángeles, aunque su muerte tardó dos meses en hacerse pública.

Sus compañeras Taisha Abelar y Florinda Donner-Grau, discípulas también de Don Juan Matus, han escrito también varios libros sobre su aprendizaje. El éxito de los libros de Castañeda hizo que surgieran de golpe multitud de otros brujos/hechiceros de tradición indígena, algunos incluso opuestos a él.

Las obras de Castaneda, todas escritas en inglés pese a que él hablaba perfectamente castellano (de hecho, corregía personalmente las traducciones al español), son un recuento de la cosmología que Don Juan Matus le inculcó. Escritas en primera persona, se han convertido en clásicos de la literatura espiritual y la Nueva Era.

En sus 5 primeros libros, relata sus experiencias con Don Juan, hasta su muerte:

Las enseñanzas de Don Juan (The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge, 1968, que además fue su tesis).

Una realidad aparte (“A Separate Reality”, 1971).

Viaje a Ixtlán (Journey to Ixtlan, 1973): con él obtuvo su doctorado.

Relatos de poder (Tales Of Power, 1975).

El segundo anillo de poder (The Second Ring Of Power, 1977).

Progresivamente, los libros van olvidándose del uso del peyote para centrarse en alcanzar “otras realidades”. En el último, se cuenta el “abandono del mundo” (muerte o transición a otro mundo) por parte de Don Juan, lo que dejaría a Castaneda como su heredero o Nagual, libre de adoptar sus propios discípulos.

Así, empieza otra etapa más mística:

“El don del águila” (“The Eagle’s Gift”, 1981)

“El fuego interno” (“The Fire From Within”, 1984)

“El conocimiento silencioso” (“The Power Of Silence”, 1987)

“El arte de ensoñar” (“The Art Of Dreaming”, 1993)

“El lado activo del infinito” (“The Active Side of Infinity”, 1999)

“Pases mágicos” (“Magical Passes”, 1999)

“La rueda del tiempo” (“The Wheel of Time”, 2000)

La obra de Castaneda ha despertado desde su publicación una gran polémica: entre otras cosas, se le ha acusado, especialmente desde entornos académicos antropológicos, de haber incluido falsedades intencionadas en sus libros haciendo pasar por sucesos reales experiencias totalmente inverosímiles, si bien la consideración de realidad que Castaneda emplea en sus obras es de tal naturaleza que bien podría eludir todos estos cuestionamientos. Con todo y en especial, se ha señalado la falta de acuerdo entre los estudios realizados por antropólogos entre los indios yaquis y la doctrina que atribuye a don Juan en sus relatos “autobiográficos”.

No existe ninguna evidencia de que Don Juan haya existido siquiera. Castaneda no permitió a los antropólogos (ni siquiera a sus ex-compañeros de la Universidad de California) acceder a sus notas de campo, y tampoco existen fotos o grabaciones. Todo esto resultaría extraño en una verdadera investigación antropológica, cosa que por otro lado no es, ni ha pretendido ser, la obra de Castaneda, pero ha hecho sospechar a muchos que podría tratarse de una mera invención.

Por otro lado debe considerarse que no existe evidencia en ninguna universidad de que se haya presentado el libro original, Las enseñanzas de Don Juan, ya sea en la UCLA o ninguna otra Universidad, y el mencionar a Castaneda como antropólogo es parte de la leyenda. Sí se sabe que en el tiempo que Castaneda estuvo en los Angeles, se impartía un curso sobre antropología. No hay que desestimar sin embargo la importancia de Castaneda en la antropología moderna.

Otra consideración distingue las profundas diferencias que existen entre los cuatro primeros libros (hasta Relatos de Poder, incluido) y el resto. Mientras en los primeros se percibe cierta evolución tanto en el enfoque como en los contenidos, el resto de libros se pueden considerar meros productos comerciales sin ningún viso de autenticidad. Tanto por el hecho de que apenas ahondan en el contenido de los anteriores (más bien se dedica a tratar materias de lo más peregrina) como la recreación en supuestas experiencias paranormales más espectaculares que significativas.

Lo mismo se puede decir de la tensegridad. Mientras en los primeros libros Don Juan apenas hace algunas referencias aisladas a la postura de las manos, un modo especial de mirar bizqueando y una peculiar manera de desplazarse llamada marcha de poder, Carlos surge casi al final de su obra con una supuesta gimnasia enseñada por Don Juan.

Muchas personas que conocieron personalmente a Castaneda, como Alejandro Jodorowsky, no han revelado una imagen ciertamente positiva de él, mostrándolo básicamente como un advenedizo. Tanto el propio Carlos como sus seguidores afirman que esa confusión es parte del juego del brujo.

Esta confusión no acaba aquí. En ocasiones contaba en persona, a un público numeroso formado por seguidores, experiencias que habían tenido lugar con Don Juan en determinado lugar y determinada fecha; como las anécdotas de Castaneda suelen estar fechadas en sus libros con mucha precisión y sus seguidores por lo general conocen su obra casi a la perfección, era habitual que estos preguntaran entonces cómo era posible aquello, ya que según determinado libro, en esas fechas estaba en otro lugar haciendo otra cosa. Castaneda invariablemente respondía que en ese momento, como brujo que es, estaba en dos o más lugares simultáneamente. Este tipo de contradicciones no dejaron de calar entre sus seguidores, que llamaron a estas explicaciones “disonancias cognitivas”, no tanto de modo crítico como denotativo.

Parece ser que en este tipo de reuniones también era muy frecuente que Castaneda ridiculizara a algún asistente imitando su forma de hablar o respondiendo de manera poco cortés a las preguntas.

Aún dando por buena la veracidad esencial del relato de Castaneda, Marvin Harris dedicó un capítulo de su Vacas, cerdos, guerras y brujas (Cows, Pigs, Wars and Witches, 1974) a criticar lo que consideraba un trabajo antropológico de poca calidad, que admite sin crítica el punto de vista emic del sujeto de estudio y no mantiene la objetividad necesaria en un investigador digno de tal nombre. Critica también la ideología de la obra, que vuelve paradójico su éxito entre los rebeldes de la Contracultura. Harris señala: ¿Acaso hay un ejemplo más desolador de tecnócrata que el mago yaqui, para quien los problemas sociales de su pueblo no merecen ni un minuto de atención?, a propósito de un pasaje descrito por Castaneda en el que el chamán yaqui dice que los niños que mendigan por el sitio donde se encuentra –en compañía de Castaneda– jamás podrán ser hombres de saber.

De 1976 en adelante se han publicado varios libros que cuestionan el relato de Castaneda, considerándolo una patraña:

Por Richard de Mille:

Castaneda’s Journey: The Power and the Allegory (1976) (en inglés, “El viaje de Castañeda: el poder y la alegoría”)

The Don Juan Papers (1980) (en inglés, “Los papeles de Don Juan”). Afirma que Don Juan nunca existió, entre otras muchas cosas.

Por Jay Courtney Fikes:

Carlos Castaneda, Academic Opportunism and the Psychedelic Sixties (1993) (en inglés, “Carlos Castaneda, oportunismo académico y los sicodélicos años sesenta”). Sugiere que Don Juan podría haber sido inventado combinando dos o tres auténticos chamanes.

Castaneda solía contraargumentar diciendo que él escribía sobre estados de la mente y la percepción fuera de las convenciones de la conciencia usual y desde un “corpus” de conocimiento tradicional que definía como hechicería, si bien no se corresponde a lo que convencionalmente conocemos como tal. Así pues, su trabajo no es de tipo científico o racional y por lo tanto no puede ser encuadrado en la antropología por más que, incidentalmente, tuviera ese origen. Todo ello no impide que pueda ser riguroso, exahustivo e incluso pragmático en su elaboración.

En cierto modo la autenticidad del personaje de don Juan y de las peripecias relatadas en los libros pasa a ser una cuestión secundaria si se considera exclusivamente el valor literario de la obra de Castaneda. Son libros muy bien escritos, entretenidos y repletos de enseñanzas y reflexiones que pueden considerarse válidas. Hay que recordar que, según Castaneda, un guerrero no cree en nada y no da nada por cierto, por lo que es posible que en verdad sus relatos sean ficticios y tengan el único propósito de transmitir estas enseñanzas, que a fin de cuentas, es el mismo lector el que las evalúa y decide adoptar o no.

Otros muchos autores han apologizado a favor del autor o han sido directamente influidos por sus planteamientos, incluso poniendo en práctica sus enseñanzas. Es el caso de Víctor Sánchez:

Las Enseñanzas de Don Carlos (1998) que elabora experiencias y metodologías de trabajo en la línea de la Tensegridad.

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