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Darikiking Alejandro Jahuanchi - Chamán Amazónico

 

La cita fue a las diez de la mañana de un lunes de enero, en una habitación pequeña de un viejo departamento de La Reyna. Allí estaba, descalzo, Alejandro Jahuanchi, el chaman que vino del Cuzco a trabajar por un mes con un grupo de personas, fundamentalmente psicólogos, interesados en aprender de su sabiduría milenaria que le permite curar las dolencias del cuerpo y del alma. Su figura pequeña, cubierta con una túnica blanca, llevaba lo que con mentalidad profana se podría considerar adornos: un cintillo de plumas multicolores que coronaba su cabeza y un collar de piedras de varias vueltas del que pendía además un loro. “Estas ropas son nuestra protección. Nosotros actuamos en el nivel de sacerdotes, y siempre todos los sacerdotes han tenido que tener su túnica especial. Las plumas son para encerrar la mente, para lograr una concentración psico mágia del chamanismo; estos collares son descargadores de energía. Equivalen a esos tapabocas que se ponen los médicos. Si la fuerza del paciente es negativa estos collares absorben todo lo negativo de la enfermedad. Y el loro es mi símbolo”. Así, con una sencillez sorprendente para alguien poco acostumbrado a la vida de las ciudades, Alejandro responde una a una las preguntas que, torpemente intentan aprehender los secretos de su oficio. Ignorado o subestimado por años por la cultura occidental, vuelve a estar de moda en este reviva de fin de siglo o de milenio que encuentra al hombre sin respuestas para sus preguntas de fondo.

Perteneciente a la etnia Wachiperi, vive en un poblado situado en una parte de la selva llamada Kcosñipata Pillcopata, “Reserva de Biosfera del Manu Cuzco – Perú” que quiere decir tierra de los humos porque esta cubierta casi siempre por la neblina. Allí daba clases en una escuela mientras paralelamente se preparaba estudiando la filosofía de sus antepasados y sirviendo a su comunidad en labores de curación chamanica. Hasta que un grupo de antropólogos estadounidenses apareció por el lugar y reparó en su sabiduría. De ahí en adelante comenzó a cambiar su vida y su área de acción, limitada hasta entonces a la provincia de Paucartambo, en el departamento del Cuzco.

Invitado por organizaciones de chamanes, sanadores y grupos espirituales, ha recorrido Miami, Dallas, Oregon, California. Su fama llegó hasta la Casa Blanca, donde dos años seguidos ha dado unas conferencias a sus trabajadores. “mas que nada he estado con los que hacen el programa de conservación ecológica, hablamos sobre como proteger nuestra naturaleza”, dice. También ha recorrido parte de España dando cursos “porque todos los que están trabajando en esto de la curación aprenden a través de la lectura de libros, no tienen maestros naturales”. En Chile ha estado en dos oportunidades. La primera vez en 1995, gracias también al descubrimiento que hizo de él experto en runa Eduardo Labra.

Cuál es el objetivo de este segundo viaje suyo? – Vine para entrevistarme con la gente y ver como está en este punto de encuentro, de tradiciones y visiones. Hay mucha gente que esta en una búsqueda constante, hay en todo el mundo una fiebre por escapar de esta realidad agobiante y yo vine acá para apoyarlos en esta búsqueda. Todos estamos enfermos por el problema psíquico y físico.

¿Cómo se inicio en esta actividad, quien le dio el atributo de chaman? – El tiempo y el espacio son nuestra maestría, de lo que hemos pasado sacamos experiencias. El espacio que hemos vivido es una maestría. Dentro de eso se ha mantenido el saber, no es una enseñanza que se reciba de la escuela ni tampoco de otro chaman. Sino de mis antepasados. Ahí están mis raíces. Soy de la séptima generación de mis antepasados chamanes, entre los cuales hay grandes maestros de nuestra cultura.

En que consiste el Chamanismo? – Cosiste en el conocimiento del misterio, en función de las energías de la naturaleza; tierra, fuego, aire, agua que son las fuerzas del saber. El chaman es un vidente, alguien que tiene sus visiones, que convive con los espíritus de la naturaleza, aunque yo no entiendo mucho de esa denominación de chaman por que no es la que usamos en nuestra lengua.

¿Cómo se llaman entonces a los chamanes en su lengua? – en mi lengua somos watopakeri, que significa pronosticador del tiempo o profeta. Cada cultura tiene sus propios curanderos o sanadores. En el Perú dividimos a los curanderos en tres grandes: el paco, que vive en las montañas y tiene conexión con los espíritus andinos; los chamanes que son de la costa y los kuracas que están en la selva y también son curanderos. Pero el nombre de chaman los engloba a todos porque el termino se hizo universal.

PALABRAS CLAVES Usted en la práctica, ¿cómo aplica su sabiduría en chamanismo? – Primeramente tenemos que preocuparnos de nuestra formación personal como chamanes, lo que implica seguir una disciplina y llevar una dieta especial. Quiero decir que tenemos que vivir como chaman de una manera mejor que las demás gentes comunes. Nosotros tenemos que tener suficiente salud, libertad y serenidad, por que si no soy sereno, si no soy libre, si no soy sano, el saber no me hace chaman sino el ser. El ser esta en la salud en la libertad, en estar sereno. Esos tres poderes permiten que el chaman tenga fuerza para poder entrar al cuerpo del enfermo y expulsar lo que tenga como enfermedad. Se requiere un nivel de pureza espiritual para poder expulsar ese espíritu negativo que es la enfermedad.

en el chamanismo (hay elementos mágicos o de brujería en su actividad? – El chaman o curandero es un brujo pero no para hacer daño sino para salvar la vida. Hay, por supuesto, gente que práctica la magia negra, pero nosotros sabemos discriminar el mal y el bien. Yo, especialmente no me mezclo con el mal, hago el bien, el mal no lo fabrico yo, sino esta en los elementos y el curandero malo usa estos elementos de acuerdo a su pensamiento negativo.

O sea ¿mezclan elementos de hechicería con elementos médicos? – Si, para las curaciones empleamos los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire y dentro de eso están las plantas, los animales, que de alguna manera hay que meterlos al cuerpo humano bajo la forma de una medicina, ya sea directamente o indirectamente de las plantas. Estas se recogen en su estado natural, y ya sea por la vía del zumo o del mate o resina se la da a la persona para que se cure. El otro método es el tracen o método psicomágico del chamanismo a través de las Plantas Maestras; como la Ayahuasca, Floripondio o Datura, La Coca y el Tabaco, consiste en tomar la energía de las plantas y tener aquí, en el centro, algo como farmacia psíquica, mágica y espiritual. El soplo o la saliva interior hace que esa persona se cure. Yo también trabajo en ese nivel. A estas alturas de la conversación se hace necesaria la intervención de su amigo Eduardo Labra, quien ha visto a Alejandro haciendo curaciones. “Cuando él dice que la selva es mi farmacia no deja de tener razón porque a través de esta sabiduría milenaria y de los estados de meditación muy profunda que consigue, puede identificar el tipo de planta y la dosis justa para darle a la persona enferma. Paralelo a eso hay todo un trabajo físico, que tiene que ver con los masajes y trabajo corporal muy parecido a lo que hacen los terapeutas actuales. Alejandro Jahuanchi no aplica un patrón, sino que trata a cada persona de manera diferente de acuerdo a lo que experimenta frente a ella. A través de oraciones y meditación provoca en la persona una limpieza psíquica que lo ayuda notablemente en su tratamiento medicinal ”.

A qué apela usted en las oraciones? – Primero tengo que profundizar en el amor y en la verdad que son las dos fuerzas que permiten crear el poder del misterio del gran espíritu. Nosotros creemos que existe un poder, no dominador, sino relajador, compasivo y bondadoso. Nunca hemos creído en el poder grande que nos va a castigar, sino que yo mismo me juzgo y me castigo de acuerdo a mi comportamiento. Entonces trabajamos con la fuerza del misterio, que no se ve, y con la fuerza de la naturaleza que si se ve.

Requiere de varias sesiones para tratar a una persona? – No, no necesito más de una, la visión que tengo de esa persona a través de la concentración me permite saber cómo está funcionando su parte espiritual y como debo trabajar para que funcione armónicamente con su propio cuerpo físico. Parece un poco difícil de comprender, pero a través de este estado de relajación profunda que provoco en los pacientes y logro sanarlos.

¿La gente le consulta por dolencias psíquicas y física? – Por las dos cosas y las dos son graves. La gente de las ciudades muy grandes está con úlcera, el cáncer y a eso se suman las enfermedades psíquicas. Están desorientados abiertos a la ansiedad, al stress, sienten que alguien los persigue por delante y por detrás y surgen los fantasmas. La ansiedad por no alcanzar su meta los daña psíquicamente y yo les hago ese balance y les digo que todavía no es su tiempo de llegada, están abriendo la puerta antes de que haya alguien o algo para entrar.

Usted le habla a la gente o actúa solo a través de la concentración? – Yo les hablo y enseguida les hago un examen de conciencia, les pregunto si han hecho mas mal que bien, les hago separar las dos cosas y esa es la preocupación psíquica. Después hago mi concentración para que esa persona pueda recibir la energía de los cuatro elementos y, finalmente, apelo a los niveles de fuerza o espaciales, en los que intervienen los espíritus de los que están arriba sin tiempo y sin espacio; luego le hago visualizar a la gente imágenes que a veces corresponde a las de un animal o a ríos, rocas, árboles, ahí esta la conexión con las dos fuerzas de conexión de poder una femenina y otra masculina. La femenina equivale a la tierra, la masculina es una fuerza de expansión y corresponde a los astros, las estrellas.

¿Qué es lo que mas agobia al hombre en este minuto? – Las parte material es los que agobia al hombre de un país civilizado, vivir bien es su preocupación fundamental, hay competencia por tenerlo todo, la gente está abocada al lujo material y no al lujo espiritual.

Qué le diría usted al hombre? Que se conformara con lo que tiene, claro que hay que trabajar pero no mas allá de sus capacidades. El hombre tiene que frenarse un poco por que esta corriendo mucho con su mente; la mente corre demasiado, el cuerpo psicomotor corre demasiado, el cuerpo emocional corre demasiado y el cuerpo instintivo corre demasiado. Cualquiera de los cuerpos usados fuera de sus capacidad hacen que el hombre se termine antes de tiempo, antes de vivir sus tres fases de la vida.

Entrevista publicada, el 08 febrero del 1998

Alejandro Jahuanchi, Falleció en el año 1998

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Donaldo Pinedo.

Si estás buscando la píldora mágica, el remedio infalible y el evento que cambiará toda tu vida y solucionará todos tus problemas, entonces no podemos ayudarte. Pero, si estás dispuesto a buscar en tu interior, a expandir tu conciencia espiritual y a crecer en la luz que el Universo te provee, entonces talvez podamos hacer algo.

Madre que sufres por el ser amado, padre del hijo descarriado, hermano o hermana perturbada por la existencia de tu igual, esposa sufriente por tu cónyuge, no traigas al ser querido que no quiere curarse, antes que todos ven tú. Pero si vienes, abre tu corazón, olvida lo aprendido y ven a llenar tu vaso nuevamente, guarda silencio para que escuches, trae respeto y presenta tu fe, por sobre todo tu Fe. El camino que pretendes seguir exige disciplina, obediencia y renuncias, si no estás dispuesto a eso, de corazón te pido que no lo sigas. Trae tu espíritu libre, infinito y transparente, pero responsable, disciplinado y obediente. Tu única carga debe ser la voluntad y la paciencia.

Tomar Ayahuasca no es una noche de mareo y adormecimiento, no son equis dólares de vómitos y defecaciones, no es una toma y “ahora vete, sigue con tu vida”, es un proceso, es darnos la mano para sellar el compromiso de ir hacia Lo Alto. Prepararse para esto requiere las horas que estés dispuesto a dar a tu vida. No es una trasnochada, es el despertar de otro día. Si no estás dispuesto a asumir este proceso, de corazón te pido que no lo hagas, porque no todos pueden caminar entre espinas sin ser lastimados, vivir en la penumbra sosteniendo la luz, caer en el hoyo con la sensación de ascender al cielo, respirar cuando empuja la muerte, comer sólo cuando hay aire.

No te aseguro nada, no te ofrezco nada, no te vendo ilusiones ni salvación, no quiero darte expectativas ni que me cuentes visiones bonitas luego de todo, no, no lo acepto ni te lo ofrezco. Sólo quiero que firmes un papel en blanco para que recibas la sabiduría de la Maestra, Madre y Doctora tal cual y como se presente ante ti.

¿Cuál es el precio? Antes de palabra alguna y ante mi puerta dame lo que tu corazón indique, pero a la Vieja Sabia dale todas las perlas que atesoras.

¿Qué es para mí la Ayahuasca?

Las enseñanzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento, es un libro escrito por Carlos Castaneda. Se publicó por primera vez en 1968 en inglés y en 1974 en español. Presentado como una obra de antropología, narra las vivencias del autor junto a un supuesto chamán, yaqui del estado de Sonora llamado Juan Matus. La veracidad de los hechos relatados, al igual que la del resto de la obra de Castaneda, ha sido fuente de polémica, generalmente considerandose un ejemplo de literatura new age o un simple caso de engaño.

Cronológicamente es el primer libro de colección de cuatro libros, seguida sucesivamente de una segunda saga de nueve más. Cabe destacar la alta capacidad de resignificación que tiene esta primera saga a la luz de la siguiente, pues la primera correspondería a textos escritos por Castañeda durante su experiencia con Don Juan, mientras que la segunda a las reflexiones posteriores.

Prólogo a Las enseñanzas de Don Juan, de Carlos Castaneda

 

 

 

Descarga las enseñanzas de Don Juan


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Tabaco

Tanto la Nicotiana rustica como la Nicotiana tabacum son originarios de América, y allí las conoció el hombre hace aproximadamente dieciocho mil años. Expertos en genética vegetal han determinado que el centro del origen del tabaco, el lugar donde se cultivó por primera vez, se sitúa en la zona andina entre Perú y Ecuador. Los primeros cultivos debieron tener lugar entre cinco mil y tres mil años a.C. Posteriormente el consumo se extendió hacia el norte. Cuando se descubre América, el consumo estaba extendido por todo el continente. Fumar (inhalar y exhalar el humo del tabaco) era una de las muchas variedades de consumo en América del Sur. Además de fumarse, el tabaco se aspiraba por la nariz, se masticaba, se comía, se bebía, se untaba sobre el cuerpo, se usaba en gotas en los ojos y se usaba en enemas. Se usaba en ritos como soplarlo sobre el rostro de guerreros antes de la lucha, se esparcía en campos antes de sembrar, se ofrecía a los dioses, se derramaba sobre las mujeres antes de una relación sexual, y tanto hombres como mujeres lo utilizaba como narcótico.

Usada por los mayas para celebraciones rituales y religiosas, fue descubierta por los occidentales en 1492. El Tabaco es un apellido de origen chino, que significa “podrido”. Otras versiones tomadas de cronistas españoles proponen que “tabaco” proviene de la castellanización del lugar donde la planta fue descubierta, ya sea Tobago, una isla antillana, o la localidad mexicana de Tabasco. Sin embargo, lo más verosímil es que proceda del árabe “tabbaq”, nombre que se aplicaba en Europa desde al menos el siglo XV a diversas plantas medicinales. La variedad maya conocida como Cikar (fumar), se extendió por todo el continente gracias al comercio. Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales en conocer su existencia. Rodrigo, a su vuelta a España, fue encarcelado por la Inquisición acusado de brujería, ya que sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca.

Por orden de Felipe II, Hernández de Boncalo, cronista e historiador de las Indias, fue quien trajo las primeras semillas de tabaco que llegaron a Europa en 1559. Estas semillas fueron plantadas en tierras situadas alrededor de Toledo, en una zona llamada los cigarrales porque solían ser invadidas por plagas de cigarras. Allí se inició el cultivo de tabaco en Europa y, por este motivo, algunos historiadores sostienen que el nombre de cigarro proviene de esta circunstancia.

La primera obra escrita en la que se relata la forma nativa de aspirar el humo proveniente de rollos de hojas encendidas es Apologética historia de las Indias de Bartolomé de las Casas (1527). Posteriormente Gonzalo de Oviedo y Velázquez, en la Historia General de las Indias, describe la planta y sus usos (1535).

Su extensión por el continente europeo fue gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot de Villemain 1530 – 1600, en su honor Linneo introduce la denominación de nicotina en su clasificación de Botánica. Este lo introdujo en su forma aspirada (rapé) y la popularizó al, supuestamente, «curar» a Catalina de Médicis (esposa de Enrique II) de unas migrañas, por lo que se le denominó hierba de la reina, Catalinaria Nuduca y hierba del embajador.

Datura - Floripondio

La Datura, Floripondio o Toe, es un grupo de 12 a 15 especies de plantas florales que pertenecen a la familia de las Solanáceas.

 

Su distribución natural exacta es incierta, debido al cultivo extendido y a la adaptación a las regiones templadas y tropicales del planeta, pero probablemente, su origen se restringe a las Américas, desde el sur de los Estados Unidos a México (donde hay la diversidad más alta de la especie) hasta las latitudes medias de Suramérica. Algunas autoridades han dicho que ciertas especies son nativas de China .

Las Daturas son grandes arbustos o pequeños arboles que alcanzan alturas de 3 a 11 metros. Las hojas son alternadas generalmente largas de 10 a 30 cm y son amplias en un rango de 4 a 18cm con bordes dentados y cubiertas con finas vellosidades. El nombre de “Trompetas de Ángel” hace referencia a las enormes flores pendulares que tienen 14-50cm de largo y 35 cm de apertura al borde, son blancas, amarillas, rosas, naranjas o rojas además emiten un atractivo aroma de notas limonadas, lo cual es más notable por la mañana.

Cultivo

La Datura fácilmente crece en suelos húmedos y fértiles bien drenados, en pleno sol y sombra, en ambientes fríos. La floración comienza a mediado tardío del verano en climas cálidos y continúan hasta fin de temporada incluso continua en vísperas del invierno en condiciones cálidas. En invierno al intemperie las plantas necesitan protección pero la raíz es resistente y rebrota en abril o mayo. Las especies de regiones elevadas (B. sanguínea, B.vulcanicola), prefieren temperaturas moderadas y noches frías, y pueden no florecer si las temperaturas son elevadas. La propagación de la Brugmancia se logra fácilmente al cortar esquejes de 10 a 20 cm tomados del final de una rama y sembrándolos durante el verano. Se han desarrollado diversos híbridos para fines ornamentales.

Usos

Como en el caso de Datura, todas las partes de brugmancia son altamente tóxicas. Las plantas son algunas veces ingeridas para recreación o para ceremonias shamanicas ya que la planta contiene alcaloides como la escopolamina y atropina, sin embargo dada la variación en la potencia de los compuestos tóxicos de la planta, el grado de intoxicación es impredecible y puede ser fatal.

El consumo ritual de la Datura, es un importante aspecto del shamanismo en algunos pueblos indígenas del Amazonas. Como tal es el componente central de la cosmología y las practicas shamanicas.

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Descripción:

 

Es un cactus arbustivo, originario de Perú, Ecuador y Bolivia con muchas ramas erectas desde la base. Tiene de 3 a 6 m de alto, y generalmente no se puede distinguir el tronco principal. Sus tallos son cilíndricos y de color verde azulado de 5 m de largo y 8-18 cm de diámetro. Tiene de 6 a 8 costillas, anchas y redondeadas, con profundas muescas antes de cada aréola; arriba de estas tiene una hendidura en forma de “V” característica de la especie. Las aréolas son blanquecinas o amarronadas, cercanas. Tiene de 3 a 7 espinas radiales, grises amarronadas, una o dos radiales largas. Las flores nacen cerca de la punta del tallo; se abren de noche, son de color blanco y tienen una fuerte fragancia, de 19-24 cm de largo y 3-4 cm de diámetro; pericarpelo y tubo floral con pelos negros. El fruto es oblongo, verde oscuro de 5-6 cm de largo y 3 cm de diámetro.

Cultivo

Se multiplica a través de semillas o comúnmente por medio de esquejes que enraízan fácilmente.

Observaciones

Se le llama “Antorcha peruana” o “Huachuma” y era usado por los originarios en las festividades religiosas por sus propiedades psicoactivas, debido a la gran cantidad de alcaloides que tiene, especialmente la mescalina. Se prepara la bebida “cimora” que generalmente se la mezcla con otras plantas enteógenas.

Se lo encuentra hasta los 3.000 msnm. Temperatura media mínima 10ºC. Pleno sol. Riego moderado.

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De generación en generación, una serie de conocimientos milenarios vienen siendo empleados alternativamente en diversos lugares del territorio peruano para lograr la armonía del cuerpo y del espíritu.

Los encargados de estas actividades son los chamanes o curanderos, quienes han heredado una riquísima sabiduría que complementan con las energías elementales de la naturaleza y con las fuerzas espirituales procedentes de los Apus o montañas tutelares.

Las sesiones de diagnóstico y curación se realizan en ritos especiales que incluyen, entre otros, el uso del cactus san Pedro (costa), de la hoja de coca (sierra) y de la liana ayahuasca (selva). Estas plantas desintoxican y permiten al maestro espiritual ingresar en el mundo inconsciente de sus pacientes para guiarlos en su autoconocimiento, librarlos de sus males, orientarlos por las sendas de la salud y el bienestar y hacerles conocer el carácter sagrado y maravilloso de la naturaleza.

Cada día son más los adeptos a terapias alternativas, pero las opciones que ofrecen los centros de medicina alternativa peruana son totalmente inéditas para el mundo occidental y escapan a la lógica tradicional.

Paralelamente, cobra fuerza la peregrinación a los principales centros energéticos. En estos lugares tradicionales, como lagunas, cerros, sitios arqueológicos y parajes, es posible recomponer las fuerzas físicas y emocionales.

Pero si se prefiere espacios terapéuticos con mayor posibilidad de relajamiento y accesibilidad, los baños termales son los más indicados, en ellos encontrará las comodidades y servicios necesarios para un rápido restablecimiento de algunas dolencias y del estrés causados por la agitada vida moderna.

Presencias ancestrales

En los cerros llamados Apus y en las lagunas sagradas o cochas habitan las divinidades andinas y amazónicas, como la pachamama o madre tierra, que rigen los principios generadores del cosmos. En estos espacios energéticos, los chamanes son los intermediarios entre el mundo de los espíritus y el de los humanos. La fe en las propiedades curativas de los rituales convoca a creyentes y escépticos de todo el planeta.

El pago a la tierra

Los pagos son la forma más común de venerar a las divinidades. Consisten en ofrendas de hojas de coca (mediadoras entre los mundos divino y humano), plata no trabajada, chicha, vino, grasa de animales, dulces y huayruros (semillas rojinegras con poderes simbólicos y mágicos).

Las ofrendas se realizan durante las celebraciones andinas y también de manera personal, dentro de un ritual que incorpora el fuego, cantos, rezos, danzas y silbidos. En la sierra hay adivinos que leen las hojas de coca con la misma facilidad que sus pares occidentales lo hacen con el tarot. Otra forma de ofrenda son las apachetas o montículos de piedra que dejan los caminantes cerca de los Apus.

Leyendas y misterios

Según las tradiciones orales, muchos parajes del Perú son habitados por seres sobrenaturales, como los “gentiles” o custodios de lugares antiguos. Manco Cápac y Mama Ocllo salieron del lago Titicaca para fundar el Imperio Inca en el Cusco.

Las islas de Lurín son seres convertidos en roca por el dios Kon. Una serie de túneles uniría las ciudades incas de Cusco y Cajamarca. El Chullachaqui, hermoso ser con piernas de delfín, seduce a las doncellas del Amazonas.

En los solares coloniales vagan las ánimas con sus quebrantos y secretos de tesoros escondidos. El Muki cobra tributo en sangre en las minas. Es decir, toda una infinidad de historias por escuchar y sentir.

Balnearios termales

En el Perú hay más de 400 fuentes termales con temperaturas superiores a los 20°C (y hasta89°C). Estas aguas bicarbonatadas, cloruradas y sulfatadas son indicadas para el tratamiento de afecciones reumáticas, dermatológicas, respiratorias, renales y hepáticas. Las terapias hidrotermales son antiestresantes y también mejoran la actividad circulatoria y muscular del cuerpo humano.

Los Baños del Inca (Cajamarca), Monterrey (Ancash) y Churín (Lima), son los balnearios más frecuentados, así como los de Aguas Calientes (Machu Picchu) y La Calera (Arequipa), concurridos por los visitantes que concluyen sus viajes por el Camino Inca y el Cañón del Colca, respectivamente.

Sesión Chamánica

Se inicia invocando a divinidades andinas y santos católicos. La ingesta de un brebaje de sampedro (costa y sierra) o de ayahuasca (selva) prepara el cuerpo para el ritual. Para ser “limpiado”, cada paciente desfila ante el chamán, que ve los males que les aquejan.

En su “mesa” tiene espadas, varas, huacos, bronces, piedras, agua de lagunas y calaveras, que emplea para hacer retornar las energías positivas al cuerpo y disolver los males.

Los principales centros de curanderismo son las lagunas Huaringas (Piura), Túcume y Salas (Lambayeque), Pucallpa (Ucayali) y Wanamey Centro de Crecimiento del Ser (Reserva de Biosfera del Manu – Cusco). Si busca hechicería, en Cachiche (Ica) aún existen brujas que emplean sus conjuros.

Parajes Energéticos

Algunos lugares andinos están cargados de una energía cósmica que transmiten vitalidad hacia aquellos que ingresan en sus territorios para buscar respuestas a las interrogantes de la vida.

Esta unión mística del hombre con la naturaleza se puede lograr en el milenario Templo de Chavín (Ancash) habitado por sus dioses de piedra, en la célebre meseta de Marcahuasi (Lima), comparada con el monolito australiano de Uluru; en los templos incas de Tipón y Raqchi (Cusco) donde se rendía culto al sol y al agua; en los monolitos de Machu Picchu (Cusco) como el Intihuatana o reloj solar; en el lago Titicaca o entre las extrañas formaciones rocosas del cañón de Tinajani (Puno).

Plantas medicinales

En el Perú se han registrado más de 1400 plantas medicinales, y su uso se ha extendido del campo a las grandes urbes, donde muchas han sido industrializadas con todas las exigencias sanitarias. Una infusión de hojas de coca (erytraxilon coca), por ejemplo, es el mejor paliativo contra el mal de altura o soroche.

Las semillas de achiote (bixa orellana) combaten el asma, la cefalea, la hipertensión y la hepatitis. La uña de gato (uncariatomentosa) inhibe el crecimiento de células cancerosas. La sangre de grado (croton lechleri) sirve como cicatrizante y contra las úlceras estomacales.

La caigua (cyclanthe rapedata) combate la diabetes. El boldo (peumus boldus) es un estimulante biliar. La quinina extraída de la quina (cinchona officinalis) cura la malaria.

Los cálculos se pueden eliminar con infusiones de cola de caballo (andropogonbicornis) o de chancapiedra (phyllanthus niruri).

Alimentos proteínicos

El gran banco genético del Perú, con más de 25 mil plantas, de las cuales 4000 son útiles para diversos finos, y un conocimiento nativo asociado a su cultivo, avizora un cambio en los hábitos mundiales de consumo.

Los componentes proteínicos de algunos cultivos, por ejemplo, son importantes en la dieta de deportistas y astronautas de países industrializados. Las frutas son ricas en vitaminas, como la lúcuma, que comienza a integrarse en el mercado internacional.

Entre los granos hay 55 variedades de maíz y entre las leguminosas son muy nutritivas y con altísimos valores proteicos (entre 15% y 40%): la quinua, kiwicha, tarwi, frijol, pallar y cañihua. Entre los tubérculos, ricos en carbohidratos, además de la papa (con más de 4000 variedades en el Perú), destacan la oca, la mashua y el olluco.

Entre las raíces comestibles, la maca, la arracacha y el yacón son las más notables.

Fuente: Terra – Perú

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Carlos Castaneda

(Carlos César Salvador Aranha Castañeda) (São Paulo, 25 de diciembre de 1935 – Los Ángeles, 27 de abril de 1998), fue el autor de una serie de libros que pretenden describir su entrenamiento en el chamanismo tradicional mesoamericano, al cual el se refería como una forma de brujería. Dichos libros, y el propio Castaneda, quien en escasas ocasiones hablaba en público acerca de su obra, han sido controvertidos por muchos años. Sus partidarios afirman que sus libros son veraces, o al menos constituyen obras de valor literario; sus críticos señalan que sus libros son una farsa, trabajos de ficción, y que no son empíricamente verificables como obras de antropología, como el autor afirmaba.

Dicho antropólogo y escritor afirmaba además haberse convertido en chamán tolteca tras un intenso entrenamiento de modificación de la conciencia y la percepción, incluido el uso ritual de enteógenos. Sus libros, mezcla de presunta autobiografía, chamanismo, alucinógenos, rituales toltecas, y misticismo, han tenido un gran éxito de ventas que arranca con la psicodelia y la contracultura de los años 60 y 70 y hasta nuestros días.

Biografía: En gran medida porque así él lo decidió (con el propósito de borrar su historia personal), no hay datos uniformes acerca de las fechas y lugares de los hechos de su vida. Según él mismo, nació el 25 de diciembre de 1935 en Juqery, Sao Paulo (Brasil). Sostuvo que lo enviaron a un internado en Buenos Aires, Argentina y más tarde a San Francisco, Estados Unidos a la edad de 15 años, adonde vive con su familia adoptiva hasta graduarse en la Hollywood High School. Entre 1955 y 1959 asiste a varios cursos en el City College de Los Ángeles: literatura, periodismo y psicología, actividad esta última en la que se desarrolla como ayudante desgrabando cintas de sesiones terapéuticas.

En 1959 se nacionaliza estadounidense y adopta legalmente el apellido paterno Castaneda cambiando la “ñ” por “n” por cuestiones idiomáticas. Ese mismo año ingresa en la Universidad de California (UCLA) de Los Angeles, en donde se gradúa en antropología en 1962.

En 1968 publica su primer libro Las enseñanzas de Don Juan con el cual obtiene el “master” y en 1973 se le concede el doctorado por su tercer libro Viaje a Ixtlan.

Otras fuentes citan distintos datos, lugares, años y fechas:

Según los registros de inmigración estadounidenses, nació en Cajamarca, Perú el 26 de diciembre pero en 1926.

Fue hijo de un profesor de literatura, y sobrino de Osvaldo Aranha, que fue presidente de la Asamblea General de la ONU y embajador en los Estados Unidos.

Estudió escultura en Milán, Italia.

Fue hijo de un orfebre dueño de una joyería.

Creció en la ciudad andina de Cajamarca donde realiza sus primeros estudios, trasladándose luego a Lima, donde los completa. Más tarde estudia pintura y escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

Trabaja como taxista, vendedor de ponchos, ayudante de una estación de servicio, barbero y sastre. y

Se casó en 1960 con Margaret Runyan en Tlaquiltenango, México. En agosto del mismo año la abandona por Mary Joan Barker, y en ese verano encontrará a Juan Matus. Castaneda y Margaret Runyan se separan en 1973; sin embargo se seguirán frecuentando hasta que Margaret deje Los Angeles en 1966.

En 1961 nace Carlton Jeremy Castaneda, aceptado legalmente por Carlos. Dada la evidencia de la no paternidad biológica, Carlton mantiene pleitos por la herencia de Carlos actualmente.

Don Juan Matus A principios de los años sesenta, cercano a finalizar sus estudios de antropología en la Universidad de California, viajó al desierto de Sonora, México, para recopilar información sobre los usos medicinales de ciertas plantas psicotrópicas o alucinógenas entre las etnias indígenas.

Según sus libros, en la estación de autobuses de la Greyhound de un pueblo norteamericano fronterizo con México, mediante un antropólogo conocido de Carlos, conoció a un indio yaqui, a quien en sus libros se refiere con el seudónimo Don Juan Matus, que en menos de un año, y luego de frecuentes visitas por parte de Carlos, lo tomó como aprendiz. Don Juan, según Castaneda, era el líder de un grupo de brujos, el último de una larga tradición que se remontaba a los indios toltecas, que le enseñó los usos del peyote como psicotrópico (entre otros), teniendo así una sucesión de experiencias que incluyen columnas de luz cantarina, animales y otros seres que serían manifestaciones de poderes que un hombre sabio podría aprender a utilizar. Estos, entre otros, conocimientos propios del legado cultural conocido como “Tolteca”.

En 1968 empieza a publicar sus libros sobre las enseñanzas de Don Juan, que son un éxito instantáneo.

Tensegridad o Pases Mágicos Castaneda era sumamente esquivo y elusivo (no se dejaba fotografiar ni grabar), y muchos se han hecho pasar por sus discípulos o hasta por él mismo.

En 1993, Castaneda anunció los pases mágicos, culminación de las artes hechiceras toltecas, que habrían sido transmitidas de maestro a aprendiz durante generaciones. A esto le llamó Tensegridad (contracción de “tensión” e “integridad”), y fundó la organización Cleargreen para difundirla, haciendo numerosas apariciones en sus actos. Esto fue una ruptura con respecto a su etapa anterior de aislamiento, y sorprendió a muchos, por no haber mencionado los pases mágicos en sus libros anteriores. Más sorprendente resulta el hecho de que no se hayan encontrado evidencias de este tipo de movimientos entre los indios mesoamericanos.

Según el sitio http://sustainedaction.org/ , creado por un alumno de Castaneda, la Tensegridad consiste en una serie de movimientos que tienen mucha relación con estilos de Kung Fu, que Castaneda pudo haber aprendido de dos fuentes, de un maestro de artes marciales llamado Howard Lee, o gracias a una de sus últimas alumnas, Florinda Donner, quien según el sitio mencionado llegó a aparecer en revistas especializadas de este arte marcial.

Dentro de las disciplinas de Artes Marciales es común encontrar dos tipos de movimiento, kata y kumite. El katá se enfoca a demostraciones y aspectos mentales, y el kumite a técnicas de combate para enfrentamiento. En este sentido la Tensegridad, surgida a principios de 1980, está enfocada al aspecto Kata, de una disciplina que pudiera ser Kung Fu.

Muerte La versión difundida es que falleció un 27 de abril de 1998 de un cáncer de hígado, en su casa del barrio de Westwood de Los Ángeles, aunque su muerte tardó dos meses en hacerse pública.

Sus compañeras Taisha Abelar y Florinda Donner-Grau, discípulas también de Don Juan Matus, han escrito también varios libros sobre su aprendizaje. El éxito de los libros de Castañeda hizo que surgieran de golpe multitud de otros brujos/hechiceros de tradición indígena, algunos incluso opuestos a él.

Las obras de Castaneda, todas escritas en inglés pese a que él hablaba perfectamente castellano (de hecho, corregía personalmente las traducciones al español), son un recuento de la cosmología que Don Juan Matus le inculcó. Escritas en primera persona, se han convertido en clásicos de la literatura espiritual y la Nueva Era.

En sus 5 primeros libros, relata sus experiencias con Don Juan, hasta su muerte:

Las enseñanzas de Don Juan (The Teachings of Don Juan: A Yaqui Way of Knowledge, 1968, que además fue su tesis).

Una realidad aparte (“A Separate Reality”, 1971).

Viaje a Ixtlán (Journey to Ixtlan, 1973): con él obtuvo su doctorado.

Relatos de poder (Tales Of Power, 1975).

El segundo anillo de poder (The Second Ring Of Power, 1977).

Progresivamente, los libros van olvidándose del uso del peyote para centrarse en alcanzar “otras realidades”. En el último, se cuenta el “abandono del mundo” (muerte o transición a otro mundo) por parte de Don Juan, lo que dejaría a Castaneda como su heredero o Nagual, libre de adoptar sus propios discípulos.

Así, empieza otra etapa más mística:

“El don del águila” (“The Eagle’s Gift”, 1981)

“El fuego interno” (“The Fire From Within”, 1984)

“El conocimiento silencioso” (“The Power Of Silence”, 1987)

“El arte de ensoñar” (“The Art Of Dreaming”, 1993)

“El lado activo del infinito” (“The Active Side of Infinity”, 1999)

“Pases mágicos” (“Magical Passes”, 1999)

“La rueda del tiempo” (“The Wheel of Time”, 2000)

La obra de Castaneda ha despertado desde su publicación una gran polémica: entre otras cosas, se le ha acusado, especialmente desde entornos académicos antropológicos, de haber incluido falsedades intencionadas en sus libros haciendo pasar por sucesos reales experiencias totalmente inverosímiles, si bien la consideración de realidad que Castaneda emplea en sus obras es de tal naturaleza que bien podría eludir todos estos cuestionamientos. Con todo y en especial, se ha señalado la falta de acuerdo entre los estudios realizados por antropólogos entre los indios yaquis y la doctrina que atribuye a don Juan en sus relatos “autobiográficos”.

No existe ninguna evidencia de que Don Juan haya existido siquiera. Castaneda no permitió a los antropólogos (ni siquiera a sus ex-compañeros de la Universidad de California) acceder a sus notas de campo, y tampoco existen fotos o grabaciones. Todo esto resultaría extraño en una verdadera investigación antropológica, cosa que por otro lado no es, ni ha pretendido ser, la obra de Castaneda, pero ha hecho sospechar a muchos que podría tratarse de una mera invención.

Por otro lado debe considerarse que no existe evidencia en ninguna universidad de que se haya presentado el libro original, Las enseñanzas de Don Juan, ya sea en la UCLA o ninguna otra Universidad, y el mencionar a Castaneda como antropólogo es parte de la leyenda. Sí se sabe que en el tiempo que Castaneda estuvo en los Angeles, se impartía un curso sobre antropología. No hay que desestimar sin embargo la importancia de Castaneda en la antropología moderna.

Otra consideración distingue las profundas diferencias que existen entre los cuatro primeros libros (hasta Relatos de Poder, incluido) y el resto. Mientras en los primeros se percibe cierta evolución tanto en el enfoque como en los contenidos, el resto de libros se pueden considerar meros productos comerciales sin ningún viso de autenticidad. Tanto por el hecho de que apenas ahondan en el contenido de los anteriores (más bien se dedica a tratar materias de lo más peregrina) como la recreación en supuestas experiencias paranormales más espectaculares que significativas.

Lo mismo se puede decir de la tensegridad. Mientras en los primeros libros Don Juan apenas hace algunas referencias aisladas a la postura de las manos, un modo especial de mirar bizqueando y una peculiar manera de desplazarse llamada marcha de poder, Carlos surge casi al final de su obra con una supuesta gimnasia enseñada por Don Juan.

Muchas personas que conocieron personalmente a Castaneda, como Alejandro Jodorowsky, no han revelado una imagen ciertamente positiva de él, mostrándolo básicamente como un advenedizo. Tanto el propio Carlos como sus seguidores afirman que esa confusión es parte del juego del brujo.

Esta confusión no acaba aquí. En ocasiones contaba en persona, a un público numeroso formado por seguidores, experiencias que habían tenido lugar con Don Juan en determinado lugar y determinada fecha; como las anécdotas de Castaneda suelen estar fechadas en sus libros con mucha precisión y sus seguidores por lo general conocen su obra casi a la perfección, era habitual que estos preguntaran entonces cómo era posible aquello, ya que según determinado libro, en esas fechas estaba en otro lugar haciendo otra cosa. Castaneda invariablemente respondía que en ese momento, como brujo que es, estaba en dos o más lugares simultáneamente. Este tipo de contradicciones no dejaron de calar entre sus seguidores, que llamaron a estas explicaciones “disonancias cognitivas”, no tanto de modo crítico como denotativo.

Parece ser que en este tipo de reuniones también era muy frecuente que Castaneda ridiculizara a algún asistente imitando su forma de hablar o respondiendo de manera poco cortés a las preguntas.

Aún dando por buena la veracidad esencial del relato de Castaneda, Marvin Harris dedicó un capítulo de su Vacas, cerdos, guerras y brujas (Cows, Pigs, Wars and Witches, 1974) a criticar lo que consideraba un trabajo antropológico de poca calidad, que admite sin crítica el punto de vista emic del sujeto de estudio y no mantiene la objetividad necesaria en un investigador digno de tal nombre. Critica también la ideología de la obra, que vuelve paradójico su éxito entre los rebeldes de la Contracultura. Harris señala: ¿Acaso hay un ejemplo más desolador de tecnócrata que el mago yaqui, para quien los problemas sociales de su pueblo no merecen ni un minuto de atención?, a propósito de un pasaje descrito por Castaneda en el que el chamán yaqui dice que los niños que mendigan por el sitio donde se encuentra –en compañía de Castaneda– jamás podrán ser hombres de saber.

De 1976 en adelante se han publicado varios libros que cuestionan el relato de Castaneda, considerándolo una patraña:

Por Richard de Mille:

Castaneda’s Journey: The Power and the Allegory (1976) (en inglés, “El viaje de Castañeda: el poder y la alegoría”)

The Don Juan Papers (1980) (en inglés, “Los papeles de Don Juan”). Afirma que Don Juan nunca existió, entre otras muchas cosas.

Por Jay Courtney Fikes:

Carlos Castaneda, Academic Opportunism and the Psychedelic Sixties (1993) (en inglés, “Carlos Castaneda, oportunismo académico y los sicodélicos años sesenta”). Sugiere que Don Juan podría haber sido inventado combinando dos o tres auténticos chamanes.

Castaneda solía contraargumentar diciendo que él escribía sobre estados de la mente y la percepción fuera de las convenciones de la conciencia usual y desde un “corpus” de conocimiento tradicional que definía como hechicería, si bien no se corresponde a lo que convencionalmente conocemos como tal. Así pues, su trabajo no es de tipo científico o racional y por lo tanto no puede ser encuadrado en la antropología por más que, incidentalmente, tuviera ese origen. Todo ello no impide que pueda ser riguroso, exahustivo e incluso pragmático en su elaboración.

En cierto modo la autenticidad del personaje de don Juan y de las peripecias relatadas en los libros pasa a ser una cuestión secundaria si se considera exclusivamente el valor literario de la obra de Castaneda. Son libros muy bien escritos, entretenidos y repletos de enseñanzas y reflexiones que pueden considerarse válidas. Hay que recordar que, según Castaneda, un guerrero no cree en nada y no da nada por cierto, por lo que es posible que en verdad sus relatos sean ficticios y tengan el único propósito de transmitir estas enseñanzas, que a fin de cuentas, es el mismo lector el que las evalúa y decide adoptar o no.

Otros muchos autores han apologizado a favor del autor o han sido directamente influidos por sus planteamientos, incluso poniendo en práctica sus enseñanzas. Es el caso de Víctor Sánchez:

Las Enseñanzas de Don Carlos (1998) que elabora experiencias y metodologías de trabajo en la línea de la Tensegridad.

Chamanismo

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El conocimiento ancestral de las propiedades curativas de las plantas ha desarrollado una verdadera farmacopea entre los curanderos peruanos, como parte de una integración religiosa del hombre con la naturaleza.

*Plantas para el cuerpo y el espíritu.

Su uso no sólo está extendido entre los curanderos e indígenas, sino también entre los habitantes de las grandes ciudades modernas del país que aprecian sus propiedades curativas.

Una infusión de hojas de coca por ejemplo, es el mejor paliativo contra el mal de altura o soroche. La sangre de grado se emplea como cicatrizante y contra las úlceras estomacales. La caigua combate de la diabetes. El ají (Capsicum pubescens) repele los mosquitos y previene el paludismo. La granadilla (Pasiflora ligularis) y la infusión de boldo (Peumus boldus) son estimulantes estomacales y biliares.

La infusión de hojas de chamico, floripondio, toe(Datura stramonium) se recomienda para tratar el asma. La quinina extraída de la quina o cascarilla (Cinchona officinalis) cura la malaria. Los cálculos renales y vesiculares se pueden eliminar con infusiones de cola de caballo (Andropogon bicomis) o de chancapiedra (Phyllanthus niruri).

El jacarandá (Jacaranda acutifolia) y la huamanripa (Laccopetalum giganteum), contra las afecciones bronquiales. El matico (Piper adumcum) es antiinflamatorio. Las hojas de tara (Caesalpina spinosa) son antidiarreicas. La uña de gato (Uncaria tomentosa) inhibe el crecimiento de células cancerosas. La valeriana (Valeriana pinnatifida) previene la epilepsia y cura el insomnio.

*LAS HUARINGAS (Región Piura)
Célebre conjunto de 14 lagunas andinas con propiedades purificatorias. Las Huaringas (“Lagunas del Inca”, en quechua) son consideradas la capital del curanderismo peruano por la cantidad de chamanes que trabajan allí con hojas de coca, cactus san pedro, varas de poder, espadas, seguros y guardianes. En sus orillas se practican ritos y baños de florecimiento desde épocas remotas.

-Accesos:
Vía aérea: a Piura, desde Lima (1:20 h) y Chiclayo (20 min)
Vía terrestre: desde Lima (14 h) y Chiclayo (3h)
A Las Huaringas: ruta Piura-Huancabamba-Guar-Guar, en auto, y luego a pie o en acémila.

*SALAS Y TUCUME (Región Lambayeque)
El Valle de las Pirámides, por sus 26 huacas colosales de la cultura Mochica, es un importante centro energético aprovechado para realizar sesiones de curanderismo y medicina tradicional, al igual que el distrito de Salas, con el uso del sampedro, cactácea alucinógena de uso ancestral, y otros elementos de las mesas chamánicas.

-Accesos:
Vía aérea: a Chiclayo, vuelos diarios desde Lima (1h) y Trujillo (15 min)
Vía terrestre: a Chiclayo, desde Lima (14 h) y Trujillo (6 h).
Hay transporte público de Chiclayo a Salas (70 km) y Túcume (33 km)

*CACHICHE (Región Ica)
Según advierte un cartel al ingreso del pueblo, Cachiche es el único poblado peruano que se denomina de nigromantes, por la fama de las pócimas y artilugios de sus brujas coloniales perseguidas por la Inquisición. Entre las casas rodeadas de huarangos y palmeras es posible contactar con astrólogas y hechiceras de raza negra herederas de una serie de conocimientos mágicos.

-Accesos:
Vía terrestre: Ica está a 300 km (4 h) al sur de Lima, por la Panamericana Sur.

*PUCALLPA (Región Ucayali)
En la amazónica Pucallpa (“tierra roja”, en quechua, por la composición de su suelo) se practican concurridas sesiones de curanderismo con el empleo de ayahuasca (“liana de los espíritus”), planta alucinógena con propiedades para ampliar el inconsciente humano. En la ciudad existen algunos centros botánicos y de medicina alternativa.

-Accesos:
Vía aérea: a Pucallpa, vuelos desde Lima (1:20 h)
Vía terrestre, Lima -La Oroya – Cerro de Pasco – Huánuco – Tingo María-Pucallpa (786 km), en 20 h.

*Wanamey Centro de Crecimiento del Ser (Región Cusco)
Se encuentra dentro de la zona cultural de la Reserva de Biosfera del Manu y funciona como un centro de medicina alternativa. Los servicios que ofrece son variados: enseñanzas ancestrales de medicina natural basadas en el conocimiento de la flora y fauna, diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Usa técnicas de fitoterapia (más de 100 yerbas y plantas), geoterapia (tierra, lodo y minerales), hidroterapia y sesiones rituales con la ayahuasca.

-Accesos:
Vía terrestre: a Wanamey Centro de Crecimiento del Ser, tomar la ruta Cusco - Paucartambo  – Pillcopata (220 km a 9 horas de Viaje desde cusco).

 

Texto: PromPerú

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Doctor: Heinrich Helberg Chávez

1.  Introducción

Las cosmologías indígenas han sido uno de los temas más atractivos y a su vez menos comprendidos para el hombre occidental. Existen diversas interpretaciones que han tratado de ver en ellas “una mentalidad primitiva”, “un pensamiento prelógico”, en el que todo se confunde. Para algunos autores es un pensamiento dominado por el animismo, para otros por las emociones. Se ha querido ver en su forma de ver el mundo y mitos, en ocasiones una ciencia errada, en otras un mundo poético y para algunos psicólogos una mentalidad infantil: la infancia de la humanidad.

Contra todas estas opiniones no ha estado libre la misma ciencia antropológica, faltando a la neutralidad científica y aun hoy día perduran muchos prejuicios. Ni siquiera autores como Claude levy Strauss o mucho antes Bronislaw Malinowski, que basados en su experiencia directa de campo tienen una actitud muy positiva para con los pueblos indígenas y que resaltan el valor cognitivo de
las cosmologías indígenas no han podido evitar el prejuicio de creer en una “mentalidad primitiva”, a pesar de que a su vez están empeñados en demostrar, y con éxito, que todas las funciones identificadas en el pensamiento indígena – como por ejemplo el uso de imágenes o metáforas – son universales y características del pensamiento humano en general.

Debemos recordar que la antropología nace como ciencia en el Siglo XIX, época de la colonización de estos pueblos y que lamentablemente no pudo escapar el racismo disfrazado de teoría científica la antropología así debe pasar una revisión crítica.

En ocasiones se ha buscado también una correlación estrecha entre distintas formaciones sociales y distintos tipos de cosmología o una correlación entre la forma de organizar la economía y la cosmología. El éxito es parcial: existen instituciones como el shamanismo, con un sistema de conocimiento propio, que sobrevive por muchos siglos o milenios el tipo de sociedad con el que surgió y que se encuentra inclusive en estados incipientes como el incaico, aunque con un rol social probablemente distinto y encajado en una estructura social diferente.

La introducción universal del tema ecológico ha contribuido a una mejor comprensión de muchas creencias y rituales de los pueblos indígenas. Solo a la luz de su función ecológica han cobrado sentido. Ello ha llevado a una discusión acerca de una perspectiva externa: una función ecológica que interpreta, pero que no necesariamente corresponde a la  justificación cultural (o la ausencia de una justificación) contra una probable perspectiva ecológica interna.

2.  La Institución del Shamanismo

El shamanismo como institución no abarca solo al shamán o curandero, sino a toda la comunidad de creyentes y practicantes, incluyendo al paciente. Está sujeto a una amplísima variación cultural, con sistemas simbólicos muy distintos, ritos de iniciación y características sociales divergentes. Pero a pesar de ello mantiene cierta unidad que nos permite decir que obedece a una misma lógica. En lo siguiente nos concentraremos en los pueblos indígenas amazónicos.

3. Fundamentación del sistema de conocimiento: estrategias de supervivencia

Para llegar a comprender la cosmología indígena amazónica introduciré el concepto de “estrategia de supervivencia”. No entiendo por supervivencia aquí, el disponer de los medios económicos mínimos para sobrevivir. Entiendo por “estrategia de supervivencia” la forma como están establecidas las relaciones globales sociedad / medio ambiente, por las cuales un grupo social trata de asegurar su existencia en el futuro. Existen dos opciones diametralmente opuestas y muchos puntos intermedios. De un lado tenemos a los pueblos cazadores y recolectores y de otro lado la sociedad moderna.

Los pueblos de cazadores y recolectores tratan de mantener su impacto ambiental en un mínimo y no transforman significativamente el medio en que viven. En el otro extremo, la sociedad moderna crea espacios artificiales, tales como tierras de cultivo y ciudades y finalmente parece querer transformar la biosfera en tecnósfera, es decir, quiere llegar a una artificialización total y a un control de todos los fenómenos naturales. Obviamente ambas opciones conducen a sistemas de conocimiento muy distintos. En las sociedades de cazadores y recolectores encontramos el shamanismo, como institución rectora y en la sociedad moderna a la ciencia y la tecnología.

Las sociedades amazónicas – o la mayoría da ellas – se encuentran en un punto intermedio: si crean espacios artificiales, áreas para vivienda y áreas de cultivo interconectadas por caminos, pero garantizan la reconversión de estas áreas a los sistemas ecológicos originales, tomando para ello muchas precauciones. En las sociedades andinas encontramos otro modelo. Aquí se crean espacios artificiales como las chacras y terrazas (andenes) con sistemas de irrigación que tratan de mantenerlos indefinidamente.

Salta a la luz que la estrategia de supervivencia de los pueblos cazadores y recolectores, por su impacto mínimo es la de menor riesgo ecológico, mientras que la sociedad moderna asume un riesgo enorme, sabiendo que la ciencia esta aún lejos de conocer y la tecnología de controlar todos los fenómenos naturales. Las otras opciones ocupan lugares intermedios. La amazónica tiene
menor riesgo que la andina, que obviamente, debido en parte al proceso de conquista no pudo mantener sino parte de sus Áreas de cultivo con la consecuente erosión y desertificación.

Lo importante es resaltar que si los sistemas de conocimiento responden a estrategias de supervivencia diferentes, a distintos encargos sociales con objetivos muy distintos, que difícilmente pueden ser         comparados      directamente y sin         tomar            esto      en consideración. Por eso opiniones como que la magia es una ciencia errada son insostenibles y carecen de sentido.

A diferencia de la ciencia, cuyo objetivo es formular modelos de la realidad (lo que la ciencia acepta como “realidad”) para poder dominarla, el propósito de la institución del shamanismo es llegar a regular los intercambios energéticos entre la sociedad y su medio ambiente, de modo que se establezca una relación armónica. Ello quiere decir que tiene que controlar una serie de “tomas” y “escape” de energía, en un ciclo de intercambios.

Para mantener la energía circulando no solo tiene que actuar sobre el medio ambiente, previniendo un abuso de los recursos disponibles, sino también sobre la misma sociedad humana estableciendo, por ejemplo, sistemas de migración o de control poblacional. Pero también una cosmología, los mitos y creencias y complejos sistemas simbólicos que instauran un sistema autoregulativo, como veremos mas adelante.

4. Shamanismo y sistema de adaptación humano

Es oportuno también recalcar que la institución del shamanismo ha regido el destino de la humanidad por muchos milenios y su origen se pierde con el mismo de  la   especie.   En   las   sociedades   amazónicas encontramos  al shamanismo adaptado a sociedades neolíticas, que conocen la agricultura y la practican, sin que aparentemente haya variaciones muy sustanciales. Difícilmente puede sustentarse, por lo tanto, que el conocimiento de los pueblos indígenas esté vacío de contenido, si ha garantizado la supervivencia de la especie por tantos milenios.

Pero debemos de reconocer que todavía sabemos muy poco y que son pocas personas occidentales las que han logrado compenetrarse en profundidad con sistemas de  pensamiento     que nos resultan profundamente ajenos y a los cuales solemos acercarnos con muchos prejuicios y proyectando nuestra propia idea de un “hombre primitivo” que poco o nada tiene que ver quizá con la realidad de los pueblos indígenas, pero si mucho que ver con las justificaciones que necesita nuestra sociedad para poder colonizar y apropiarnos de los recursos naturales que contienen sus territorios étnicos tradicionales.

5. La visión cotidiana de la vida y los sistemas de conocimiento

Quiero introducir aquí otra distinción básica: no es lo mismo hablar de un sistema de conocimiento, como el shamanismo o la ciencia, que hablar de nuestra visión cotidiana de la vida. El uso de nuestro lenguaje cotidiano – cualquier lengua natural – ­supone ya muchos conocimientos muy básicos a pesar de todas las diferencias culturales y las distintas clasificaciones lingüísticas más o menos compartidas por toda la humanidad: todos tenemos una noción de >persona<, distinguimos sueños de realidad, hablamos y nos comportamos con el mundo de los objetos como si existiera independientemente de nosotros, no nos olvidamos de nuestro sexo o el nombre con que nos Ilaman, sabemos que tenemos dos manos y dos pies, pensamos y tenemos sentimientos de acuerdo a los conceptos de nuestro lenguaje etc.

Todos estos conocimientos cotidianos son parte de la lógica de nuestro cotidiano. Si faltáramos a ellos, no se diría que no hemos sabemos algo, sino que estamos locos o sufrimos otro trastorno mental. Otra cosa es la interpretación de la realidad que ofrece un sistema de conocimiento, trátese de la naturaleza de los sueños o del alma, del sol o el cambio de las estaciones.

Como todo sistema de conocimiento el shamanismo influye en la visión cotidiana de la vida, pero no la abarca ni domina totalmente. Lo mismo sucede con la ciencia. Es importante aclararse esto, porque sino careceríamos de explicación para los casos de escepticismo o incredulidad individual.

Existen, por lo tanto, diferencias culturales, relativamente superficiales que es comparativamente fácil aclararse: las clasificaciones de colores, de flora y fauna, pero también de afectos, sentimientos, las costumbres: modos de saludo, reglas matrimoniales, obligaciones sociales, roles sexuales etc. Mucho más complejo resulta comprender la lógica de un sistema de conocimiento. Para ello debemos partir de sus propios fundamentos, de sus objetivos primarios, como lo tratamos de hacer aquí. Un error básico ha sido el confundir un sistema de conocimiento particular con la mentalidad de un pueblo. También se ha asumido que todos los individuos de una sociedad alcanzan el mismo nivel de conocimiento de su propia sociedad o que tiene sentido describir algo así como el nivel promedio de conocimiento.

6.  Relaciones globales sociedad / naturaleza

Para plantear las relaciones globales medio ambiente / sociedad en una sociedad amazónica tenemos que ver cuál es la relación que mantiene cada grupo con su territorio y cómo lo maneja. El territorio no es en ningún caso un bien o mercancía, que pueda ser intercambiado o vendido. Esta es una diferencia fundamental con la sociedad moderna que todo lo vuelve mercancía. El territorio es el ámbito en el que se proyecta una sociedad, su huella natural, su otro rostro. El territorio es elaborado tanto intelectualmente como materialmente. Está transformado, inclusive allí donde aparentemente no hay intervención humana, porque esa no intervención obedece a una decisión social por ejemplo el mantener ciertos recursos como reserva futura. Así  todo el territorio: las zonas dedicadas a viviendas, las áreas de caza y pesca, las destinadas a la agricultura, las áreas “colchón” de posibles enemigos o aquellas que sirven primordialmente como vías de comunicación o como reservas de animales, verdaderos lugares de gestación equivalentes a nuestros parques nacionales, obedecen a una planificación y a una clasificación de suelos. No se siembra en cualquier lugar: hay tierras negras y amarillas, terrazas altas, medias y bajas, aptas para distintos cultivos. Se usan también indicadores naturales, como la presencia de ciertas especies de árboles o aves (de buen agüero o mal agüero).

Las técnicas agrícolas: clasificación de suelos, tala y quema de áreas pequeñas que aseguran la recuperación natural del bosque, la protección del suelo de la erosión por lluvia evitando talar palmeras y sembrando intercalado plátano, la asociación de cultivos para proteger nutrientes y la rotación de cultivos para asegurar un uso óptimo de una área de cultivo en todas sus fases productivas son parte de un sistema de manejo del bosque. Estas técnicas son complementadas por la domesticación de algunas especies que crecen en el monte, por la creación de suelos enriquecidos así como también por el patrón de asentamiento y el sistema de migraciones que mitiga el impacto humano. Así la diferencia entre bosque natural y artificial es fluida.

Los signos de una llamada “primitivez” como las migraciones o el hecho que no se incentiva una producción sin límites son en realidad componentes de un refinado sistema de manejo, que asegura la sustentabilidad del sistema de producción y del grupo social. Ello se basa en el reconocimiento que la sociedad no puede mantenerse sin mantener los sistemas ecológicos que la sustentan y así tiene que contribuir activamente a mantenerlos. La idea de explotarlos sin piedad seria totalmente ajena y absurda.

La sociedad se relaciona con su medio ambiente, su territorio, como su otra mitad con la cual mantiene un ciclo de intercambios energéticos. Para ello dispone de una ética que protege a la naturaleza del “abuso” (consumo execivo), del desperdicio y mal uso de recursos, de técnicas productivas adecuadas al medio, pero también de controles sociales: es necesario establecer controles de población y de consumo y poder mantenerlos indefinidamente para lograr una relación armónica entre sociedad y medio ambiente. La sociedad no solo actúa sobre el medio ambiente, sino que tiene que actuar sobre si misma para permitir que la capacidad reproductiva de los sistemas ecológicos se mantenga.

El territorio étnico es también mucho más: es la huella material de la identidad de un pueblo, que identifica determinados lugares con su historia y su geografía mítica: el lugar donde sucedieron eventos que relatan la historia y los mitos. Estos lugares son parte del sistema de manejo del territorio. Son lugares sagrados que no pueden ser visitados o pueden ser visitados solo con precauciones rituales y por pocas personas escogidas, por ejemplo para recoger plantas medicinales. Esta geografía mítica puede desarrollarse a todo un sistema de manejo del territorio y de suelos: así las montañas están habitadas por dioses, y no deben ser visitadas, mucho menos hacer una chacra. Otras áreas colinosas representan otro tipo de peligros, mientras que las áreas bajas si son aptas para viviendas y agricultura. Estos conocimientos ancestrales son corroborados por la ciencia.

7.  El modelo lógico de intercambio

Desde un punto de vista conceptual la sociedad se encuentra en un sistema de intercambios energéticos, que es hábilmente manejado por el shamán. Para ello dispone de complejos sistemas simbólicos, en los cuales la capacidad reproductora de los animales de los que vive la sociedad está representada por espíritus. La creencia en espíritus no es así una “creencia primitiva”, sino que es el resultado estructural de la situación dialogal en la que se encuentra el shamán, que necesita de uno o más interlocutores en la esfera natural. La sociedad humana vive de esa capacidad reproductora de sus fuentes proteicas y tiene que pagar por excesos.

Aquí se inserta la noción de enfermedad. Quien transgrede las normas o pone la circulación de energía en cuestión recibe como castigo una enfermedad y eventualmente la muerte. En algunos sistemas culturales el shamán mismo negocia las almas con un espíritu del bosque (o del río) que representa la fecundidad animal; en otras “el soñador” es parado por la visión en sueños del espíritu que rige cada especie, si ha abusado de ella. En todos estos casos el sistema de conocimiento shamánico está orientado a regular el ciclo energético de su sociedad, a controlar las “tomas” y “escapes”, más no a establecer modelos que permitan una dominación de la naturaleza. Y el sistema es auto regulativo: es decir no es un sistema legal o la autoridad quien sanciona: el individuo se predispone a una enfermedad o accidente por su propio sentido de culpabilidad.

Esto no implica que el shamán no tenga vastos conocimientos sobre el uso de plantas medicinales y otros recursos y que disponga culturalmente o cree sus propias clasificaciones, de un modo muy similar a los conocimientos científicos. Pero estos conocimientos están subordinados a una lógica distinta. Por ejemplo, el uso de plantas medicinales es solo complementario a otro tipo de terapia en los tratamientos shamánicos.

Si nos preguntamos por el modelo lógico que rige toda la gestión shamánica, descubriremos fácilmente que es el sistema de intercambios matrimoniales el que proporciona el modelo ideal del concepto de “relación”. Este modelo lógico opera con dos grupos humanos o líneas de descendencia que intercambian mujeres ­aunque la realidad social y las variantes sociales pueden ser mucho mas complejas, sea multiplicando las líneas de descendencia, añadiendo otras reglas o definiendo el grupo humano de distintas formas. Elevado a modelo lógico, el sistema de intercambio matrimonial proporciona un modelo muy distinto de relación que el que predomina en occidente: el de sustancia y accidente. Este último también se da en el sistema de pensamiento shamánico y también se conoce los objetos por sus cualidades etc., pero no es el modelo sustancia / accidente el que rige las relaciones globales sociedad / medio ambiente.

8.  Formación de la personalidad

Toda sociedad forma la personalidad de sus individuos. En las sociedades amazónicas la institución del shamanismo influye fuertemente en la formación de la persona. En muchos casos estas sociedades son muy igualitarias; muchas personas – especialmente los varones – tienen acceso a algún nivel de conocimiento, pero muy pocos alcanzan los niveles mas altos. Un esquema muy general de los distintos niveles – lógicamente sujeto a variación cultural es el siguiente:
- Aprendizaje de cuentos e historias; se conocen los mitos que ejemplifican conceptos básicos de su cultura.
- Se puede esclarecer los contenidos de los mitos principales y se amplia el cuerpo de relatos conocidos de memoria. Así, por ejemplo un mito ejemplifica / instaura el principio de intercambios generalizados o el pacto fundamental sociedad / medio ambiente.
Hasta aquÍ llega una gran mayoría. A un nivel más alto y más exclusivo:
- Se descubren los ciclos de metáforas; se esclarece la noción de ciclo de energía en términos conceptuales abstractos.
- Se razona en términos muy abstractos sobre los patrones lógicos, las esencias.
A este nivel son poquísimos individuos los que llegan por propio esfuerzo. Pero es este nivel de reflexión y de autoconocimiento de su cultura al que podemos llamar filosófico.

9. La imagen del  shamán

Tanto en la conciencia popular, como en la literatura científica ha dominado la imagen del shamán como místico, como persona con extraños poderes. Esa imagen necesita un ajuste: el shamán es un gran manipulador de símbolos, que a través de un sistema religioso – que ocupa solo un nivel intermedio en su escala de conocimientos – logra asumir la función de un guía social, político y económico. Esto ha sido ignorado por la sociedad nacional, que por lo tanto ha desestimado una eminente fuerza productiva propia, para respaldarse tan solo en los modelos occidentales de conocimiento y producción. Estos modelos impuestos, mal ajustados a la realidad local han resultado dañinos para la población indígena, pero también para la población migrante y el medio ambiente.La sociedad nacional no ha logrado encontrar la salida hacia un diálogo intercultural fructífero, pero está en nuestra capacidad integrar a los pueblos indígenas a una sociedad que no se base en los declives de poder, sino en el intercambio y en pactos sociales que garanticen su integración política.

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