¿Qué es para mí la Ayahuasca?

Nosotros vivimos basados en ficciones selectas. Nuestra visión de la realidad está condicionada por nuestra posición en el espacio y en el tiempo – no por nuestras personalidades como nos gusta pensar. De este modo, cada interpretación de la realidad está basada sobre una posición única. Dos pasos al este u oeste y cambia todo el cuadro.
Laurence Durrell.

Desde la vez que mi padre me inició en el camino de la Ayahuasca, hace más de dieciocho años, muchas personas me preguntan qué es para mí la Ayahuasca.

Es maestra, madre y doctora, porque nos enseña, nos guía y nos cura. Llevo tomando ayahuasca mucho tiempo, incontables veces, sin embargo eso no es garantía de saberlo todo, más bien no sé nada, sigo aprendiendo de la maestra o mejor dicho la maestra me enseña lo que debe. Ya que cada experiencia con la Ayahuasca es muy distinta a la otra, considero que desde lo más efímero hasta lo más trascendental es siempre es una total enseñanza.

Tomar Ayahuasca para mí es una comunión, una comunión que abre la puerta hacia nuestra propia realidad y a otras realidades a las que no estamos acostumbrados; se pierde la noción del espacio y del tiempo en estos andares. Las visiones y los efectos vividos en una ceremonia de ayahuasca son procesos de aprendizaje, cuando le pedimos con voluntad, paciencia, fe y respeto, la Ayahuasca nos protege y enseña, nos muestra el origen de nuestros males. Esa es la sabiduría y la virtud de la Maestra. Te enseña lo que tienes que aprender, te cura lo que necesitas sanar y te guía por donde tenga que guiarte.

Lo que se vive en el mundo mágico de la Ayahuasca es real, tanto como el mundo en donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. En el mundo de la Ayahuasca los sentidos y nuestro ser se agudizan para entender y sentir nuestra propia naturaleza; al ingresar a un estado ascendente de conciencia uno se comunica con su maestro interior y porqué no decir con seres de otras dimensiones que también sirven de maestros y de guías.

Lo que sucede en la intimidad de nuestro ser bajo los efectos de la Ayahuasca, es un proceso de purificación y sanación de nuestra mente, espíritu y cuerpo; nos ponemos en relación con nosotros mismos bajo un espejo, de tal manera que uno asume y reconoce la responsabilidad personal asociando lo humano con lo divino, y en este proceso puede ocurrir una transformación en nuestro interior.

Desde mi experiencia y lo que pude aprender a través de los años, digo que no se trata de entender o explicar una experiencia de Ayahuasca, ya que mientras más tratamos de hacerlo, menos la entenderemos. Considero que las experiencias de estados ascendentes de conciencia no son para explicarlas, sino para sentirlas en la profundidad de nuestro ser. Mis experiencias de Ayahuasca fueron diversas, la primera visión que tuve la entendí después de ocho años… todo lo que se experimenta en una ceremonia de Ayahuasca es aprendizaje y sabiduría. En otras palabras: La búsqueda del saber a partir de la visión, sin embargo, en muchas de mis experiencias no tuve visiones, ni viajes extraordinarios, pero aun así la maestra me enseñó. Una experiencia espiritual da vida a nuestros sentimientos y abre nuestro corazón, de esa manera aprendemos a ver y a descubrirnos a nosotros mismos.

Antes de terminar estos párrafos, debo mencionar que para tomar Ayahuasca hay que prepararse mental, emocional, física y espiritualmente. Es necesario voluntad y disciplina, y toda disciplina implica una renuncia para recibir en nuestro cuerpo la magia de la Ayahuasca. Hay que despojarse de ciertos hábitos y abandonar momentáneamente otros para introducirse en ese otro mundo. La Maestra exige un cuerpo purificado… Me gustaría dar más detalles, pero dejaré aquí mis palabras para continuarlas en otra ocasión.

Por Joel Johuanchi Marca.