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Testimonio del Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca

A mi regreso de Perú a México la gente me pregunta “¿cómo te fue?” “¿encontraste lo que buscabas?”
Realmente no fui buscando algo concreto, claro que había ideas en mi cabeza, como mejorar mi salud, pero no ubico haber buscado algo específico.
Además, me resulta insuficiente decir “bien” o “vengo satisfecho”. Mi sensación es más cercana a la gratitud y a la tranquilidad.
Sigo abierto a lo que allí sucedió, como si aún no acabara.
El retiro de Ayahuasca no es un evento para disfrutar. Es una experiencia que requiere de preparación, templanza y humildad para reconocer los propios límites, la propia estupidez y la posible plenitud que puede advenir por la disciplina y el amar.
En mi vida, he conocido procesos de fuerte confrontación pero siempre con la posibilidad de salir al tocar un límite, lo que conlleva cierta comodidad. En algunos eventos del retiro experimenté la sensación de querer huir pero sin tener la posibilidad física, emocional ni mental de hacerlo, en que sólo quedaba el espíritu para no sufrir.
Toqué mis límites y también mi decisión a permanecer con la fuerza y capacidad disponibles, sabiendo que había más que aprender pero comprendiendo que en ese momento requería de mayor entrenamiento y voluntad.
Sigo mi camino con mayor claridad dentro de la confusión. No es necesario explicar todo; es importante disponerse a sentir, a observar.
No me atrevo a recomendar o no recomendar el Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca. Cada quien ha de sentir en su corazón si va o no.

Saludos,

Antonio Navarro – Asesor en Educación Corporativa.

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jul
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La aurora tras los cerros.

La aurora repunta tras los cerros: ya no tarda en salir el Sol. “Parecen islas”, dice una niña que viaja a mi lado en el avión. Sus “islas” son los picos nevados de los Andes entre un mar de nubes.

Veintiún mil pies de altura y volando de Lima al Cuzco. Miro ahora las lagunas de agua helada en la puna: dan más frió que si se mira la nieve. Y parece que la nieve está al alcance de nuestra mano: blanquísima, bellísima. Y los cerros – con nieve – con bordes como de Gillette, como recién emergidos de la corteza terrestre.

Por entre nubes cerradas bajamos al Cuzco. Guiados por la técnica porque no hay pista que se pueda ver entre las nubes: como los murciélagos, confiados.

Un grado centígrado en el Cuzco. Aparece Joel Johuanchi Marca y tras los abrazos vamos pronto a tomar el ómnibus a Pilcopata. Para otro viaje, de 10 horas, entre cerros y precipicios.

- Subir más, con pesar, hasta el nivel de la magia –

- Dispuesto a aprender más allá de la razón –

- Despreocúpate. Ella te trae, ella te cuida…

“Planta Maestra” la llaman en la Amazonia occidental.

Por mis 50 años en este plano me he regalado el viaje que ahora realizo hacia el Centro Wanamey. Porque intuyo también que un maestro es necesario.

Para limpiarme, renovarme y estar mejor dispuesto para lo que resta (que dice Joel, es algo así como la eternidad….). Ayahuasca: un medio nada más. – “Lo que experimentas es una cosa, pero lo que sigue después de la ceremonia otra”, insiste él.

Tras el viaje llegamos al Centro Wanamey, unas cabañas sobrias y elegantes, una mayor al medio; edificadas todas con productos del entorno y rodeadas por oropéndolas que vuelan. Esas aves, tan inteligentes, que aquí parecen gallinas en el aire. Todos los años vuelven a construir sus nidos colgantes de los mismos árboles. He leído de una hembra de 26 años que seguía haciendo nidos, retornando al mismo árbol… Beben néctar de flores de plátanos, de flores de balso, conversando constantemente entre ellas.

Y por la mañana y al atardecer pasan volando parejas de guacamayas por encima del Wanamey. Muy cerca se escuchan también los hachazos: Wanamey es además un jardín botánico y una reserva, asediada como casi todas.

En la segunda noche la sesión de ayahuasca. Primero la limpieza, luego los cuatro elementales – agua, aire, viento, fuego –, y de ahí subir a los otros planos, para pedir sabiduría y hacer el trabajo propio. Haciéndole caso al jugo de dos plantas de apariencia común y silvestre – la ayahuasca y la chacruna – en medio de la selva. Y para esto venir desde tan lejos. Hay que estar loco o bendecido.

Límpiate, cúrate, perdónate primero a ti y luego a los demás. Este es un plano para aprender y luego se sigue. Y la muerte no es tal. Y no esperes que lo cósmico baje a ti, solo. ¿Los miedos? los miedos no valen la pena. ¿Dios? Yo no creo en él, yo lo siento: en este plátano que me como, en las piedras, en mi, en ti, en todo…

El ultimo día, bañándonos en el río que corre junto al centro, vemos al fondo, muy lejos, las alturas de los Andes. Detrás está el Cuzco y hasta allá hay que ir esa noche en un largo trayecto en ómnibus. Y al día siguiente, temprano, nuevamente el viaje de Cuzco a Lima. Y de ahí a un lugar lejano, donde no hay Ayahuasca. Pero ahora la llevo puesta; todo es igual pero en una forma diferente: más allá y más acá a la vez.

Mi hermano Ologuagdi, indígena Kuna de Panamá, me regala al volver una oración de los Chiricahuas (“apaches”, que les dicen):

“Por el sendero marcado por el polen, caminaré.

Con saltamontes entre mis pies, caminaré.

Con rocío sobre mis pies, caminaré.

Con belleza, caminaré.

En la vejez, vagando por un sendero de belleza, volviendo a vivir, caminaré.

Todo ha sido hecho con belleza.”

Este viaje al Centro de Medicina Wanamey: ¿una locura o una bendición?

Seguramente las dos.

Jorge Ventocilla – ventocilla.jorge@gmail.com

may
18

Agustin Rivas, Reconocido maestro del Ayahuasca. Nos brinda información valiosa sobre la práctica de la medicina tradicional amazónica.

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abr
16

- Consiste en el conocimiento del misterio, en función de las energías de la naturaleza; tierra, fuego, aire, agua que son las fuerzas del saber. El chaman es un vidente, alguien que tiene sus visiones, que convive con los espíritus de la naturaleza, aunque yo no entiendo mucho de esa denominación de chaman por que no es la que usamos en nuestra lengua.

¿Cómo se llaman entonces a los chamanes en su lengua? – en mi lengua somos watopakeri, que significa pronosticador del tiempo o profeta. Cada cultura tiene sus propios curanderos o sanadores. En el Perú dividimos a los curanderos en tres grandes: el paco, que vive en las montañas y tiene conexión con los espíritus andinos; los chamanes que son de la costa y los kuracas que están en la selva y también son curanderos. Pero el nombre de chaman los engloba a todos porque el termino se hizo universal.

PALABRAS CLAVES. Usted en la práctica, ¿cómo aplica su sabiduría en chamanismo? – Primeramente tenemos que preocuparnos de nuestra formación personal como chamanes, lo que implica seguir una disciplina y llevar una dieta especial. Quiero decir que tenemos que vivir como chaman de una manera mejor que las demás gentes comunes. Nosotros tenemos que tener suficiente salud, libertad y serenidad, por que si no soy sereno, si no soy libre, si no soy sano, el saber no me hace chaman sino el ser. El ser esta en la salud en la libertad, en estar sereno. Esos tres poderes permiten que el chaman tenga fuerza para poder entrar al cuerpo del enfermo y expulsar lo que tenga como enfermedad. Se requiere un nivel de pureza espiritual para poder expulsar ese espíritu negativo que es la enfermedad.

en el chamanismo (hay elementos mágicos o de brujería en su actividad? – El chaman o curandero es un brujo pero no para hacer daño sino para salvar la vida. Hay, por supuesto, gente que práctica la magia negra, pero nosotros sabemos discriminar el mal y el bien. Yo, especialmente no me mezclo con el mal, hago el bien, el mal no lo fabrico yo, sino esta en los elementos y el curandero malo usa estos elementos de acuerdo a su pensamiento negativo.

O sea ¿mezclan elementos de hechicería con elementos médicos? – Si, para las curaciones empleamos los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire y dentro de eso están las plantas, los animales, que de alguna manera hay que meterlos al cuerpo humano bajo la forma de una medicina, ya sea directamente o indirectamente de las plantas. Estas se recogen en su estado natural, y ya sea por la vía del zumo o del mate o resina se la da a la persona para que se cure. El otro método es el tracen o método psicomágico del chamanismo a través de las Plantas Maestras; como la Ayahuasca, Floripondio o Datura, La Coca y el Tabaco, consiste en tomar la energía de las plantas y tener aquí, en el centro, algo como farmacia psíquica, mágica y espiritual. El soplo o la saliva interior hace que esa persona se cure. Yo también trabajo en ese nivel. A estas alturas de la conversación se hace necesaria la intervención de su amigo Eduardo Labra, quien ha visto a Alejandro haciendo curaciones. “Cuando él dice que la selva es mi farmacia no deja de tener razón porque a través de esta sabiduría milenaria y de los estados de meditación muy profunda que consigue, puede identificar el tipo de planta y la dosis justa para darle a la persona enferma. Paralelo a eso hay todo un trabajo físico, que tiene que ver con los masajes y trabajo corporal muy parecido a lo que hacen los terapeutas actuales. Alejandro Jahuanchi no aplica un patrón, sino que trata a cada persona de manera diferente de acuerdo a lo que experimenta frente a ella. A través de oraciones y meditación provoca en la persona una limpieza psíquica que lo ayuda notablemente en su tratamiento medicinal ”.

A qué apela usted en las oraciones? – Primero tengo que profundizar en el amor y en la verdad que son las dos fuerzas que permiten crear el poder del misterio del gran espíritu. Nosotros creemos que existe un poder, no dominador, sino relajador, compasivo y bondadoso. Nunca hemos creído en el poder grande que nos va a castigar, sino que yo mismo me juzgo y me castigo de acuerdo a mi comportamiento. Entonces trabajamos con la fuerza del misterio, que no se ve, y con la fuerza de la naturaleza que si se ve.

Requiere de varias sesiones para tratar a una persona? – No, no necesito más de una, la visión que tengo de esa persona a través de la concentración me permite saber cómo está funcionando su parte espiritual y como debo trabajar para que funcione armónicamente con su propio cuerpo físico. Parece un poco difícil de comprender, pero a través de este estado de relajación profunda que provoco en los pacientes y logro sanarlos.

¿La gente le consulta por dolencias psíquicas y física? – Por las dos cosas y las dos son graves. La gente de las ciudades muy grandes está con úlcera, el cáncer y a eso se suman las enfermedades psíquicas. Están desorientados abiertos a la ansiedad, al stress, sienten que alguien los persigue por delante y por detrás y surgen los fantasmas. La ansiedad por no alcanzar su meta los daña psíquicamente y yo les hago ese balance y les digo que todavía no es su tiempo de llegada, están abriendo la puerta antes de que haya alguien o algo para entrar.

Usted le habla a la gente o actúa solo a través de la concentración? – Yo les hablo y enseguida les hago un examen de conciencia, les pregunto si han hecho mas mal que bien, les hago separar las dos cosas y esa es la preocupación psíquica. Después hago mi concentración para que esa persona pueda recibir la energía de los cuatro elementos y, finalmente, apelo a los niveles de fuerza o espaciales, en los que intervienen los espíritus de los que están arriba sin tiempo y sin espacio; luego le hago visualizar a la gente imágenes que a veces corresponde a las de un animal o a ríos, rocas, árboles, ahí esta la conexión con las dos fuerzas de conexión de poder una femenina y otra masculina. La femenina equivale a la tierra, la masculina es una fuerza de expansión y corresponde a los astros, las estrellas.

¿Qué es lo que mas agobia al hombre en este minuto? – Las parte material es los que agobia al hombre de un país civilizado, vivir bien es su preocupación fundamental, hay competencia por tenerlo todo, la gente está abocada al lujo material y no al lujo espiritual.

Qué le diría usted al hombre? Que se conformara con lo que tiene, claro que hay que trabajar pero no mas allá de sus capacidades. El hombre tiene que frenarse un poco por que esta corriendo mucho con su mente; la mente corre demasiado, el cuerpo psicomotor corre demasiado, el cuerpo emocional corre demasiado y el cuerpo instintivo corre demasiado. Cualquiera de los cuerpos usados fuera de sus capacidad hacen que el hombre se termine antes de tiempo, antes de vivir sus tres fases de la vida.

El Chaman Alejandro Jahuanchi, Falleció en el año 1998

Que es el Chamanismo?

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abr
01

Ubicación del Centro Wanamey


Ver Centro Wanamey en un mapa más grande

mar
31

La Pachamama

El origen de esta deidad es precolombino y en torno a ella Rowe nos dice: De igual importancia que los dioses del firmamento eran las féminas sobrenaturales, la tierra (Pacha-Mama, Madre Tierra). Habíamos tipificado a la Pachamama como una deidad femenina especializada en agricultura y ocupando una colocación inmediatamente inferior al Roal, junto con los grandes apus especializados. Sin embargo, ahora tenemos dudas al respecto, y nos parece más bien que  éste podía, en ciertas circunstancias, tener una categoría similar al Roal, pues sus poderes no están supeditados a los de éste ni le han sido delegados por él, como en el caso de los grandes Apus. Sería más bien un ser de vigencia panterráquea, que interviene como factor femenino en el génesis de las cosas. Teniendo preponderancia en la agricultura, también está relacionada a las hembras, en el génesis de los animales y vinculada a las ceremonias del warmichakuy, matrimonio tradicional, en el que tiene relación directa con la mujer y los quehaceres femeninos, ya que de ordinario una mujer al invocar a Pachamama lo hace diciéndole: “ Pachamama: Awaq-masiy, pushkaq-masiy, wayk’oqmasiy (Pachamama: Mi compartidora del tejido, mi compartidora de la cocina).

Su hábitat son las entrañas de la tierra y su vigencia no tiene límites de circunscripción territorial, con excepción de las lagunas y del mar, sitios en los que no se encuentra. Es bondadosa y tolerante y se la propicia mediante aspersiones de chicha en todas las oportunidades en que se bebe ésta. También le agrada participar de los potajes de los que se sirven los hombres, y se la invita con pequeñas porciones de ellos que son echadas al suelo al iniciar las comidas cotidianas.

Siendo su campo de mayor vigencia el de la agricultura, se comprende la importancia que cobra esta deidad en pueblos de actividad netamente agrícola, como el que nos ocupa y a ello se debe la constante preocupación de los individuos por mantenerse en buenas relaciones con ella.

Es susceptible y se resiste con el que la olvida. Sin embargo, al mismo tiempo es benévola y a lo mucho ocasionará pérdidas parciales en las cosechas de los hombres que no la hubieran propiciado debidamente.

Las propiciaciones más formales y significativas a esta deidad se hacen en los meses de agosto y septiembre, coincidiendo con la iniciación de las siembras. En estas ocasiones, se hace el “pago” que consiste en ofrecerle por intermedio de un paqo (término genérico para oficiantes religiosos nativos, excluyente allayqa) porciones de alimentos y chicha y a la vez un “despacho”, para que reciba con voluntad y afecto, las semillas que se echarán en su seno, y las haga fructificar con abundancia.

La Pachamama recibe a veces el nombre de Juana Puyka o Mama-Puyka, siendo en algunos casos (Toto-rani, área Q’ero), sindicaba como cónyuge de Roal y otras veces se la identifica o confunde con la Virgen María (Sonqo y Qotobamba).

En algunos casos, se considera como manifestación de la Pachamama, las Wiñaq-rumi (piedras emergentes) que son rocas de forma similar a un lanzón que afloran de la tierra y se presume que provienen del centro de ésta, dándosele en este caso al espíritu que las habita el tratamiento de ñust’a. Se recuerda que en Qotobamba cierta vez, se trató de remover una de estas piedras, con el objeto de ampliar unas parcelas, produciéndose una fuertísima tormenta sólo en el lugar en que la piedra se hallaba. Los que intentaban quitarla, suspendieron su labor, cesando al instante el fenómeno. Parece que esta identificación viene desde la época inka, ya que en las cercanías del Cusco, encontramos lo que parece haber sido un centro ceremonial en torno a una gran piedra que comparte las características de una wiñaq-rumi. Nos referimos al grupo arqueológico de Q’enqo. Hacemos la identificación en razón de la similitud de la piedra central de conjunto.

El testimonio de una indígena procedente de la zona de Acomayo que era la esposa del cuidante del grupo arqueológico indicado al ser abordada por nosotros y preguntada qué era la piedra, nos dijo que se trataba de una ñust’a, y como dijimos anteriormente, la Pachamama está vinculada a las ceremonias del warmichakuy, y asociado en este caso el hecho con la circunstancia de que en el área de Apurímac, en ocasiones del matrimonio tradicional, se utilizan vasos ceremoniales denominados q’enqo de los cuales beben los contrayentes, de dos boquillas que provienen de una sola salida. En el grupo arqueológico de Q’enqo, se observa un cuenco toscamente tallado en la roca, del cual sale un canal que luego se bifurca en dos ramales y que da el nombre al sitio (Q’enqo). Es posible que originalmente existiera una Q’enqo más cuidadosamente labrado, tal vez destruido por los extirpadores de idolatrías y que él que existe actualmente fuera posteriormente labrado con menos cuidado.

Todo lo expuesto nos induce a pensar que el grupo arqueológico en referencia pudo haber sido un centro ceremonial dedicado al culto de la Pachamama y a la realización de ceremonias matrimoniales, aunque no tenemos testimonio actual de que sea utilizado para tales fines.

Fuente: Análisis de Situación de Salud Cusco 2008

www.wanamey.org

mar
25

Estudian planta medicinal en Perú

Nuevas investigaciones indican que la ayahuasca, una planta que proviene de la selva peruana, puede tener un poderoso efecto en el sistema nervioso central del ser humano cuando se ingiere una mezcla de ésta con otras plantas.

Investigadores dicen que uno de los usos que se le podría dar a la ayahuasca sería para tratar la adicción a las drogas y al alcohol.

Según la Organización Mundial de la Salud, los medicamentos derivados de plantas juegan un papel importante en el cuidado de salud del 80 por ciento de la población mundial.

La medicina occidental ha sintetizado muchas de estas medicinas naturales, como la corteza de sauce que actúa como analgésico, y siempre está en busca de más.

Ritual sudamericano

La ayahuasca es utilizada en ceremonias religiosas en selvas sudamericanas para inducir visiones y para curar ciertos males.

“Lo que Ayahuasca significa es la planta de los muertos”, dijo el curandero Alfredo Kayruna Canayo, quien trabaja en un centro turístico espiritual cerca de Iquitos, en Perú.

Kayruna Canayo agrega que la ayahuasca puede “curar cualquier cosa que uno tiene”. Por ejemplo, dice, puede ahuyentar las “malas energías”.

La ayahuasca sólo se toma durante ceremonias religiosas bajo la supervisión de un chamán. La bebida consiste de ésta y otras plantas hervidas durante ocho horas o más.

La combinación es esencial, dice el chamán.

“Por si sola, la planta no funciona, tienes que agregarle otra planta, la chacruna”, explica.

Ciencia vs. ritual

Un equipo de investigadores actualmente investiga el potencial farmacéutico de la ayahuasca. El investigador principal, el doctor Charles Grob, es profesor en la universidad UCLA, en Los Angeles, California.

Grob dice que la ciencia confirma que la bebida de ayahuasca es un medicamento potente.

“Es una forma sofisticada de farmacología, la cual de alguna manera los indígenas de la región amazónica han descubierto. La ayahuasca es generalmente una decocción de dos plantas. Cada planta, si se usa por separado, no tiene ningún efecto en el sistema nervioso central del humano, pero cuando se usan juntas, hay una sinergia muy poderosa”, dijo.

El doctor Grob agrega que la bebida no parece ser adictiva y que podría ser utilizada en el futuro para ayudar a vencer la adicción a las drogas y el alcoholismo.

Bebida ilegal

La Oficina de Alimentos y Fármacos de EE.UU (FDA, por sus siglas en inglés) clasifica el principal ingrediente activo en la planta de la ayahuasca como una sustancia Schedule 1, lo que significa que no tiene un eso médico legítimo. Por esta razón, la bebida de la ayahuasca es ilegal en Estados Unidos, y la mayoría de los estudios se están realizando en Sudamérica.

“Hay un gran potencial para aprender lo que brinda la ayahuasca y para explorar su valor terapéutico, y creo que primero necesitamos entender completamente cómo se utiliza en Sudamérica y después hacer experimentos en EE. UU. y Europa”, dijo el doctor Grob.

mar
15

A Modo de Conclusiones

Los acontecimientos mundiales de los últimos diez años, unidos a las teorías científicas de Einstein y Max Planck sobre los quanta, y el origen del universo, además de los procesos de globalización que parecieran irreversibles, nos obligan a replantear lo que la ilustración y el positivismo consideró como superstición, ilusión, una histeria en su vertiente artística, o en su vertiente filosófica y teológica como una paranoia, y en su dimensión cultual y más específicamente religiosa, en la obsesividad y en la melancolía (Trías: 1997, 137). Nuestras percepciones, nuestra hermenéutica se verán severamente cuestionadas y tendremos que aceptar humillados lo que en otro tiempo hemos despreciado de la sabiduría india. Estamos al comienzo del arcano. Extracto de lo expuesto algunos elementos claves de síntesis que los científicos sociales y los pueblos indígenas, únicos protagonistas y artífices de su destino, tendrán que ir asumiendo.

La “religatio”, es decir el vínculo entre la realidad presente y la trascendencia, el “mysterion”, es un componente esencial del alma y genio de toda cultura. Sin el elemento religioso, lo cultural se convierte en folklórico, congelado, inanimado. La supervivencia de los pueblos y su vitalidad para reafirmar el futuro, dependerá de su fuerza mítica y su capacidad de organización.

b) Como se ha podido demostrar, los pueblos amazónicos que han sufrido el impacto de las diversas formas de colonización, tienen una extraordinaria capacidad para reinterpretar lo mítico desde las nuevas propuestas de la sociedad envolvente y convertirla en elemento de protesta o resistencia, asimilación o transfiguración.

c) Lo religioso es una dimensión de la integralidad de la cultura total de los pueblos, que ya desde miles de años mantuvieron una visión mucho más holística que la occidental, fragmentada y escindida. La supervivencia en el tiempo de las diversas formas culturales de los pueblos amazónicos dependerá de cómo asuman y reivindiquen su espacio y territorios, único modo de mantener el hilo continuado de su imaginario. Esta lucha contra la agresión integracionista de las fuerzas del Estado centralista y uniformizante es esencial para su supervivencia.

d) Para quienes hayamos de asumir la causa indígena como fuerza potenciadora de un nuevo paradigma de desarrollo, se requiere una profunda actitud de asombro y respeto al penetrar en la contemplación de lo sagrado de su cosmovisión, nunca lo suficientemente vivida o interpretada.

Para asomarnos a ella es preciso despojarnos del instrumental de la fría racionalidad matemática y aprendamos a introducir nuevos elementos cognitivos, como los sentidos, la mística, el éxtasis, sin los cuales no produciríamos otra cosa que la perturbación. Se incluye la dimensión del tiempo circular, el tiempo profundo, el tiempo intemporal, el tiempo interior. La comprensión de su tiempo es una clave necesaria para entender mucho más profundamente a los indígenas.

El movimiento ecológico mundial, que se originó en una visión meramente verde del medio ambiente degradado por la sociedad industrial y el desgaste de la energía de los países desarrollados, ha llegado progresivamente a comprender que los únicos sabios en el tratamiento a su medio son los pueblos nativos, y que su actitud está basada en una experiencia religiosa profunda no fácilmente comprensible desde los medios epistemológicos tradicionales. La experiencia sensitiva y mística en el trato ala naturaleza forma parte de todo un complejo bagaje de experiencias religiosas.

f) Las categorías indios-mestizos, indios-ribereños, y mas campesinos-urbanos, pierden aquí su perfil, ya que las formas religiosas de los últimos tienen mucha más proximidad al sustrato de creencias originarias que a las formas y expresiones de la religión oficial, de un modo u otro, cristiana.

Y, finalmente, la lucha por el respeto a todas las diversidades de este Perú múltiple y diverso en sus ecosistemas, en sus climas, en su diversidad biológica, en su plurilingüismo y pluriculturalidad que reconoce la Constitución, debe constituir una razón fundamental para la lucha, asociándose con otros sectores de la sociedad, para que el nuevo Estado sea el reflejo cabal de este hermoso universo que Dios ha puesto en nuestras manos. El problema indígena es una parte de la herida del Planeta. Si de algo ha servido la globalización es para hacernos comprender que todo lo que sucede en un lugar, en cada espacio, en cada pueblo, en cada ser humano, es, incluso físicamente, parte de nuestra propia vida.

Cuzco, 3 de diciembre de 1997

P. Joaquín García, OSA – CETA-Iquitos.

Formas Simbólicas de Expresión Cultural de los Pueblos Indígenas

mar
15

La Terca Supervivencia de lo Religioso en los Cocama

Al inicio de la década de los setenta navegó aguas abajo por todos los ríos amazónicos un santón brasilero llamado Francisco Da Cruz. Una inspiración sobrenatural había despertado en él la vocación de anunciar la palabra divina. Al principio se trataba de una prédica endoctrinante más, que no distaba mucho de las comunes. Pero a medida que fue bajando la corriente, los pueblos del alto Amazonas, constituidos en su componente indígena por grupos de origen tupí-cocama, fueron reinterpretando aquella doctrina desde sus arquetipos inconscientes y elaborando nuevos códigos de vida, acomodándolos a su imaginario. Vertiginosamente aquella acción evangelizadora se fue transformando en una religión alternativa, con raíces míticas, pero también con un componente de actualización utópica. Se transformó de la noche a la mañana en una secta mesiánico milenarista con ministros, estructura jerárquica, rituales, símbolos y normas de conducta. Pasado el deslumbramiento del primer momento, el grupo de crucistas quedó reducido a un sector mayoritario de cocamas.

Comenzaron a revitalizar su trasfondo y cobró vida como por arte de magia el mito ancestral de “la tierra sin mal”. Se fueron extendiendo por las cercanías de Nauta, y para 1985 se podían contar aproximadamente 15 villas, con un total de 1000 personas. Meses más tarde una expedición de crucistas partía aguas arriba en busca de un territorio perdido en las cabeceras del río Pisqui, donde habrían de construir un mundo paradisíaco, comunitario y solidario como en el más puro estilo genesiaco. Más tarde, según el relato de un miembro de la secta, “el hermano Francisco se fue a vivir en un lugar muy bonito, en un afluente del río Icá (Putumayo) y allí desapareció… En el Juí, en el Municipio de San Antonio… Fue Cristo quien le ordenó quedarse en ese lugar que es como un paraíso… Allí hay de todo… Todos están llamados a ir a la ciudad santa, pero no se sabe quiénes irán porque hay muchos hermanos que parecen, pero que no lo son… “(Informante de Villa Caná. Citado por Agüero: 1994, 151).

Este movimiento milenarista empero no es un intento de volver al pasado. “Ontológicamente no es pensable un retroceso del ser en su despliegue en el mundo; antropológicamente se muestra como una expresión de crisis causada por la negación de la sociedad blanco-mestiza (regional y nacional) a integrarlos en un proceso histórico mundial como un grupo únicamente diferente, es decir, desde su individualidad y, como comunidad social situada en una geográfica, histórica y cultural particularidad.

Esta negación radical de emergencia y desarrollo del ser-humano se fenomenaliza en el contexto de la cultura tupí-cocama, por medio de la utopía milenarista y ésta es una forma típica de expresión de tal negación en las situaciones de colonialismo tanto interno como externo. Esto no obstante, exige dos precisiones: por un lado, el colonialismo supone una situación de contacto interétnico, y, por otro, el colonialismo prolongado supone un proceso de sincretismo cultural. Este sincretismo prolongado significa la integración por la etnia dominada de aspectos de la cultura dominante muchas veces impuestos, pero otras veces elegidos por ella como valiosos y factores de perfeccionamiento. Desde este ángulo hermenéutico, no se puede negar el impacto del pensamiento occidental en el tradicional, mítico-utópico. Esto quiere decir que el mito que sustenta el movimiento milenarista es el remanente tradicional en una nueva estructura simbólica, en el discurso utópico… Este contacto inter-étnico ha producido una renovación cultural, uno de cuyos rasgos centrales es, precisamente, su racionalidad utópica” (Agüero: 1994, 130).

Es decir, a pesar de que a los cocama, que pueblan los ámbitos más próximos a Iquitos y otras ciudades menores nacidas al amparo del extractivismo mercantil desde el siglo XIX, se les daba por totalmente diluidos y des integrados como pueblo, superviven sumergidos guardando celosamente su imaginario mítico religioso, que periódicamente emerge con capacidad para reinterpretar desde él las informaciones que la modernidad les vaya imponiendo o proporcionando simplemente. Son lo que Anthony Stocks llamó Los Nativos Invisibles, que dio título a un trabajo de investigación de campo con los cocamillas del Huallaga.

P. Joaquín García, OSA – CETA-Iquitos.

Formas Simbólicas de Expresión Cultural de los Pueblos Indígenas

mar
10

Formas Simbólicas de Expresión Cultural de los Pueblos Indígenas

Quiero pedir disculpas por pretender esta aventura de penetrar en el “misteryon”, en el “logos” sagrado de mundo interior, indecible, de lo religioso y simbólico de los pueblos amazónicos. Me acerco, sobrecogido y asustado, consciente de las limitaciones de mi condición de formado en las rigurosa racionalidad de la matemática cartesiana. Y trato de entrar con el concurso de otras formas cognitivas más vinculadas a la materia, a los sentidos y a lo sensual que acompañen a la seca razón.

Por otra parte se trataría de señalar algunos elementos comunes a todas las expresiones y formas religiosas, dado que cada pueblo mantiene en su memoria mítica aspectos simbólicos altamente diferenciados y hasta contrapuestos.

Podríamos partir de considerar al símbolo como una revelación sensible de lo sagrado. La religión viene a ser como una re-ligación con lo trascendente, lo que está más allá de la evidencia fenoménica. Simbolizar viene así a significar la acción de “lanzar a la vez” (sym-balein) dos fragmentos de una moneda que “estipulan, a modo de contraseña, una alianza” (Trías: 1997). En este sentido, los dos elementos, constituyen parte de una necesaria unidad. Una de ellas, la que se posee, puede considerarse la parte simbolizante; la otra, constituye la mitad diferente, sin la cual la primera carece de sentido. Esa presencia de lo sagrado y ese testigo humano constituyen una relación presencial que sella el encuentro. En virtud de esa relación la “presencia” adquiere forma o figura: como teofanía, como percepción mística de lo que está en el entorno, como exaltación y glorificación, como irradiación luminosa, como animismo vital para quien la experiencia de lo sobrenatural se convierte en un verdadero panenteísmo (Ib.).

Traigo aquí algunos elementos.

Comunión cósmica.

- El agua, los ríos y las cochas tienen Madre, que viene a ser un espíritu protector que anima las corrientes y los remolinos. Se llama en quechua Yacumama y, en cocama, Purahua. Pueden tener dos sentidos, el de la boa acuática o el espíritu guardián de las aguas que es una boa negra gigantesca y mítica que tiene poderes sobrenaturales (Regan: 1993). Los yacuruna (gentes del agua) que son los demonios genios del agua, seres humanos pervertidos con deformaciones en su cuerpo, bufeos y sirenas. Los yacuruna viven en grandes ciudades en el fondo de las corrientes, con espaciosas habitaciones en sus casas. Su hamaca es la boa y su asiento la charapa. Tienen relaciones sexuales con los humanos a quienes llevan a vivir en el fondo de los ríos.

- El MONTE. Las plantas también tienen Madre. Muchos árboles, sobre todo las plantas alucinógenas o dañinas, tienen Madre. Se trata de un espíritu protector vinculado sustantivamente a las plantas. “Los árboles tienen Madre, pero no tienen alma”, dicen. Los sacharuna, o gente del monte, son duendes que pueblan la selva. No son necesariamente malignos, ya que pueden hacer daño o ayudar. El chullachaqui y el shapshico, son protectores y guardianes de la floresta. Los animales, muchos sostienen que tienen Madre. Hay animales que tienen una madre especial: la huangana macho “va delante de las huanganas porque las dirige y protege. No se le puede matar. La Madre de las charapas es una tortuga mítica muy grande que llama a las demás por un silbido para que salgan a las playas a poner sus huevos y los protege”.

Un análisis oportuno de estos y otros muchos elementos religiosos lo hace Jaime Regan. A él me remito en los párrafos que a continuación transcribo:

Los grandes mitos cosmogónicos y etiológicos explican el origen de las cosas. Los héroes actúan en las épocas de crisis, de destrucción y creación del mundo, pero no suelen intervenir en la vida ordinaria del pueblo. En cambio los ríos, las lagunas y los bosques son la morada de otro tipo de seres sobrenaturales los cuales intervienen directamente en la vida del pueblo. Las descripciones de estos seres tienen sus raíces en experiencias alucinógenas, de las cuales participan un gran número de los pobladores de la amazonía…

Los espíritus del agua y del monte pueden haber ocupado una posición más central en la vida espiritual de las poblaciones…El pueblo, al hacerse cristiano, no olvidó esos espíritus sino que los experimenta de otras maneras. Los espíritus marginados llegan a expresar la marginación del pueblo. Los espíritus atacan o poseen a quienes están en una condición de inferioridad. Es la misma clase de fenómenos religiosos que los de los cultos afro-americanos de Brasil, pero generalmente no logran unirse en grupos dedicados a estas experiencias. Los encuentros con el bufeo y el Chullachaqui son casos de posesión por un espíritu ajeno. Los espíritus no entran al cuerpo de la persona sino que raptan personas…

En la amazonía el Dios cristiano legitima las estructuras básicas de la sociedad, mientras que los espíritus del bosque y del agua habitan las periferias. Es posible que en otras épocas ocuparan una posición más central en la vida espiritual del pueblo como en el caso de los diversos grupos nativos. De hecho, para los Akawaio de Guayana tienen un papel central legitimando el comportamiento. Creen que la discordia social atrae la atención de ellos y que infligen a las culpables enfermedades y desgracias. En nuestra región, sin embargo, estos espíritus han quedado marginados por el influjo del cristianismo, el cual acompañó la dominación del pueblo autóctono por la sociedad colonial y luego nacional y el Dios cristiano sigue legitimando, en última instancia, las estructuras centrales de la sociedad. Los espíritus marginados, entonces, son una imagen apta paraexpresar la marginación social.” (Regan: 1993, 186­-89).

La Fuerza Cohesiva del Shaman

Durante los últimos años las prácticas shamánicas se han puesto de moda, no solo entre los científicos sociales sino entre los investigadores biofísicos. La razón es que se trata de un poder que a través de las plantas alucinógenas pone en contacto con el más allá y libera y purifica a las personas de toda carga negativa que pese y perturbe su vida, su cuerpo y sus emociones. Al interior de las etnias amazónicas es el eje vertebral de la comunidad que la cohesiona y sostiene en su identidad y que, al mismo tiempo, la pone en contacto con experiencias espirituales transcendentes. No es concebible un núcleo social humano sin este ser mediador, especialista y maestro.

Alguien los ha llamado “los líderes de la continuidad y resistencia”. No les falta razón. Para iniciarse deben experimentar primero la llamada interior, luego someterse a un prolongado proceso iniciático bajo la guía de un maestro que impone aislarse bajo rigurosas dietas. La práctica de este “ministerio de la sanación” supone previa dieta para poder sacar el virote que ha sido arrojado por otro brujo, aplicando el complejo ritual religioso del icaro, con tabaco y chupada. Es curioso: en una investigación que realizamos en Iquitos, bajo la hipótesis de que los practicantes de la medicina tradicional habían experimentado transformaciones o deformaciones sustanciales en su concepción y ritual originarios por el influjo urbano, inventariamos más de un centenar. En una reunión en internado durante tres días completos con los más calificados y profesionales nos dimos con la sorpresa de que mantenían idénticos rituales, los mismos procesos y metodologías de los tribales, agregándoles algunos elementos accesorios del ritual cristiano y de la perfumería comercial. Saltó de inmediato la pregunta: si tantos existían habría de ser porque tenían demanda, y, si había demanda era porque en el fondo la población regional mayoritaria mantenía vínculos atávicos con el pasado inmemorial, y vivía en una permanente relación con el entorno mágico alucinante, sus extensiones inconmensurables, millones de metros cúbicos de corrientes de agua que cambia eternamente de curso, la fascinante diversidad biológica. Es lo real maravilloso del universo alucinante que envuelve a la gente.

P. Joaquín García, OSA – CETA-Iquitos.

Nueva Percepción de lo Religioso

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