Sol Montaña Luna

Sol Montaña Luna

En Acjanacu amanece el sol hirviendo en naranjas, rojos… abriendo la tierra como un desgarro armónico – esfera de fuego que enciende chispas en el pecho hasta la lagrima –

El apu Kañaqhuay se eleva en telúrica serenidad mientras el vaho de la selva trepa la cordillera y membruja.

Bajo, bajo el kjawawa, bajo a sus pies húmedos de liquen y musgo, penetro la sombra eléctrica de sus quebradas, me arrumo al rumor inquieto del rio, navegando sobre la infinita brisa de este verde que me envuelve de aves el corazón.

Donde el rio se ensancha y acarrea redondas las mudas piedras en su camino al sol, chorrean metálicos sudores,  el cuerpo dilatado vibra humectando la carne que inicia la limpia.

El sol desciende despacito como dibujando dolores en las nubes, como si de esas enormes millmas de nube irían a caer infinitas pushcas, ramos de Kully.

Y la noche asoma (con su fervor de grillos) abriéndose sobre mi techo de crizneja; es el momento del silencio, del insectil rumor flujo del cosmos…asciende la luna encendiendo el rito que resiste y en sus profundidades se abre el espejo de tus aguas Mamá Ayahuasca.

Oswaldo Povea – Escultor

Cusco – Perú.

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