Testimonio del Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca

A mi regreso de Perú a México la gente me pregunta “¿cómo te fue?” “¿encontraste lo que buscabas?” Realmente no fui buscando algo concreto, claro que había ideas en mi cabeza, como mejorar mi salud, pero no ubico haber buscado algo específico. Además, me resulta insuficiente decir “bien” o “vengo satisfecho”. Mi sensación es más cercana a la gratitud y a la tranquilidad. Sigo abierto a lo que allí sucedió, como si aún no acabara. El retiro de Ayahuasca no es un evento para disfrutar. Es una experiencia que requiere de preparación, templanza y humildad para reconocer los propios límites, la propia estupidez y la posible plenitud que puede advenir por la disciplina y el amar. En mi vida, he conocido procesos de fuerte confrontación pero siempre con la posibilidad de salir al tocar un límite, lo que conlleva cierta comodidad.

En algunos eventos del retiro experimenté la sensación de querer huir pero sin tener la posibilidad física, emocional ni mental de hacerlo, en que sólo quedaba el espíritu para no sufrir. Toqué mis límites y también mi decisión a permanecer con la fuerza y capacidad disponibles, sabiendo que había más que aprender pero comprendiendo que en ese momento requería de mayor entrenamiento y voluntad. Sigo mi camino con mayor claridad dentro de la confusión. No es necesario explicar todo; es importante disponerse a sentir, a observar. No me atrevo a recomendar o no recomendar el Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca. Cada quien ha de sentir en su corazón si va o no. Saludos.

Antonio Navarro – Consultor en Educación Corporativa.

Guadalajara – México.

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