Mi querida madre, maestra y doctora ayahuasca

Han pasado ya seis años desde mi primer encuentro con al Ayahuasca. Fue a través de Joel Jahuanchi, de sus conocimientos y de su sabiduría como pude abrir las puertas y entrar en esa nueva dimensión sagrada que, sin saberlo, me iba a mostrar mi querida madre, maestra y doctora ayahuasca.

Todos esos calificativos fueron un simple dato que leí en numerosos sitios antes de iniciarme en ella pero, a día de hoy, los pongo en mi boca con conocimiento de causa suficiente después de haber experimentado con ella en varias ocasiones.

Mis primeras sesiones, con Joel Jahuanchi en Perú, fueron más bien la consecuencia de una búsqueda de respuestas y de luz en el camino de mi vida que, mi persona, me estaba reclamando cada vez con más fuerza ante la imposibilidad de ver con claridad hacia donde se dirigía mi vida.

Movido por algo que siempre he sentido en mi interior, decidí irme a Perú a encontrarme con la ayahuasca. Quién sabe cómo Joel apareció en el camino, pero el caso es que fue la persona con la que me inicié.

El comienzo del Retiro Espiritual de Ayahuasca, fue muy duro física y mentalmente pero, a su vez, pude tener mis primeras sensaciones con la ayahuasca. Fue tal la cantidad de sensaciones y estímulos, mezclados con todo lo negativo que removió de mi interior, que tuvieron que pasar muchos meses para entender que había pasado. Aquí la ayahuasca tuvo el papel de maestra y doctora y, sin ningún remordimiento, me mostró la realidad que durante tanto tiempo trataba de evitar. Fue muy duro y gracias a Joel pude realizarlo con determinación.

Mi cuerpo quería seguir anclado en el presente incierto y de temor que vivía, por lo que se resistía a reconocer que algo estaba empezando a pasar en mi interior a un nivel mental y espiritual.

Con esta sensación estuve mucho tiempo hasta que fui consciente de que tenía que profundizar más en todo lo negativo de mi vida que me tenía bloqueado.

Tuve la oportunidad, o quizás apareció cuando debía, de volver a tener contacto con la ayahuasca. Era un momento delicado de mi vida, mucho más que cuando comencé el Retiro en Perú y, está vez, fue tal la determinación con la que me dirigí a hacer la sesión de ayahuasca y llevaba las ideas tan claras de lo que esperaba de la ayahuasca que, en una maravillosa sesión, apareció ante mí la llave, la respuesta, y el camino a seguir para saltar ese bloqueo en el que me encontraba. Esta vez la ayahuasca fue simplemente maestra y me guío con sus visiones hacia donde tenía que ir.

La recuerdo con especial cariño porque el viaje fue suave, agradable, visionario y lleno de amor.

Esta vez, me sentí bien interiormente porque pude hacer un cambio importante en mi vida gracias a la ayuda de la ayahuasca.

Pasó el tiempo y, aunque el rumbo de mi vida tomó otro camino, volvieron las dudas a pesar de que yo era consciente de que estaba haciendo lo correcto.

En otro momento importante de decisiones, volvió a cruzarse en mi camino la ayahuasca y ya, ni me pregunté el porqué, sino que fui directamente a volver a encontrarme con ella porque algo en mi interior me lo pedía.

Esta vez, la experiencia de ayahuasca fue de tal dimensión, que mi querida madre, maestra y doctora ayahuasca, se presentó en toda su plenitud dándome una lección inolvidable en todos los aspectos. Fueron nueve horas muy duras, durísimas,  donde me vació en cuerpo y alma hasta el punto de mostrarme los orígenes de mis males, de mis miedos, de mis otras vidas, de mis nacimientos; me llevó a la extenuación, a la muerte física, con tal realismo y fuerza, que me deje llevar, sin luchar, por ella. La doctora ayahuasca me limpió en todos los planos y despertó mi glándula pineal; la maestra ayahuasca me enseñó el camino de mi pasado, presente y futuro y, por supuesto, la madre ayahuasca que, al final de esta dura lección, me abrazo y me brindo el cariño, la alegría y el amor que necesitaba para empezar una nueva vida con una nueva proyección en esta dimensión en la que nos encontramos.

Puedo decir que mis palabras después de esta sesión fueron: “Me siento realizado”.

Después de diez días flotando, sintiendo y con la glándula pineal extremadamente despierta, fui poco volviendo a la realidad pero, esta vez, con las cosas muy claras hacia donde voy y percibiendo todo lo que me rodea de manera muy clara.

Cierto es también, que por defecto, el cuerpo tiende a volver a sus vicios en todos los aspectos y, por lo tanto, este nuevo estado espiritual que la ayahuasca te ofrece, hay que trabajarlo y perfeccionarlo constantemente para llegar a SER y SENTIR en toda su plenitud.

 Un fuerte abrazo.

Jesús Ezquerro – [email protected] – España.