Experiencia de mi Viaje Espiritual

Querido Joel te envío un pequeño escrito que acabo de hacer sobre el retiro de Ayahuasca. Me ha salido así un tanto metafórico y poco concreto. Espero que te guste, esta “cargadito” de esa Esencia que nos une. un abrazo azul, con matices de verdes!!!!

Wanamey es un lugar de no-hacer, es un lugar de ser, expandirse, sí… es un lugar donde vivir tus “simplezas “ (para mi esta es una buena definición.) Llegamos  de noche, después de un intensísimo viaje iniciático de 10 horas en autobús desde Cusco, por parajes hermosísimos “madre mía,  tanta belleza junta me sobrecoge”. Físicamente es un espacio sencillo, abierto, acogedor, quizás humilde… mas con rapidez se perciben otras realidades… todo está dispuesto para que la Naturaleza haga el trabajo en el peregrino. Aquí vives desde el primer momento en comunión con los elementos, aunque quisieras no puedes ignorarlos y ahí radica la magia del lugar. Y para colmar esta presencia de la Madre Tierra, Joel Jahuanchi, guarda silencio, conversa individualmente, ríe, es atento, parece que se escondiera para servir sin “ser visto” como si  fuera un asistente invisible, facilitando esa conexión entre  hombre y Naturaleza. Deja que todo se de. Atento a cada proceso individual encuentra el tiempo para asistir a cada uno de los integrantes del grupo. Y  claro! para las actividades colectivas.

 Los resultados de esta hermosa sinergia no se hacen esperar: cambio de visión en la propia vida en unos, resolución de conflictos pendientes en otros, más proximidad y expresión de ternura, más conexión con el propio cuerpo, conversaciones amigables, abrazos y risas y más risas

Ruth, hermana de Joel, es pura presencia, tiene una mirada tan dulce, tan intensa  que puedes casi caminar por ella ¡ si te lo permite! Es mujer fuerte y sin embargo cuando camina se desplaza con tanta conciencia que pareciera que  la tierra no cediera a su peso. Casi me atrevo a decir que es un poema de la selva. Todo en ella es sutil, luna, sabiduría vestida de sencillez  humilde e integra.

Agradezco al Universo todos mis días, pero aun más los que pasé en mi viaje a Wanamey pintados de verdes, de sonidos y olores hasta entonces no imaginados, por eso no vividos. Infinitas gracias.

Esperanza Álvarez – www.energyluz.com – Barcelona – España