Mi Experiencia de Ayahuasca en Wanamey

Mi Experiencia en Wanamey Centro de Crecimiento Espiritual

Wanamey
Carlos Sandrea

Prepare mi viaje en dos semanas, sentía el llamado de vivir esta experiencia, era algo visceral y no podía contener mas algo que deseaba vivir desde hace mucho tiempo.  Sabía que estaba listo para la experiencia pero mi resistencia al cambio buscaba cualquier excusa: Dinero, tiempo, el trabajo, etc. Pero la necesidad de vivir la experiencia estaba ahí y pudo más que mis resistencias. Las vivencias son mis mejores guías si presto atención. Comencé a buscar información de un centro donde pudieran ofrecer este tipo de terapias o vivencias y me encontré al centro Wanamey. Al leer un poco la pagina web no tarde mucho en darme cuenta de que este era el lugar y contacte a Joel Jahuanchi. No mucho después ya tenía todo listo para el viaje y partí a esta mágica aventura, donde me esperaba lo inesperado. Antes de seguir mi narración debo decir que había tenido una experiencia con Ayahuasca aquí en Venezuela, pero por falta de guía no pude tener una “buena experiencia” aunque ahora sé que todas las experiencias no son buenas ni malas, solo lo son.

Llegue a Cusco, muy cansado por el viaje e inmediatamente me embarque en una travesía que duro más de 10 horas hacia el centro. A pesar de eso mi entusiasmo era como el de un niño. Llegamos al centro donde solo tenía lo básico, me pareció que era suficiente y el trato de las personas que ayudan a Joel Jahuanchi fue impecable. Joel fue muy claro con las reglas diciéndonos lo que deberíamos hacer al día siguiente. Compartía la experiencia con otro participante que fue de gran ayudar a sentir confianza porque ya él había ido una vez, esto me hacía sentir que estaba en buenas manos de alguna manera.

En la mañana siguiente la orden era quedarse en sus cabañas y no hacer nada, además que en vez de desayuno nos llevaron un jugo de sabor un poco amargo que resulto ser un purgante. Yo todo lo acepte sin cuestionar nada. Ese primer día fue el más duro, mi mente pedía distracción y mi cuerpo comida. Entendí el juego y Joel me lo ratifico, era ahí donde se hacia el trabajo, lo demás era el adorno, aunque Joel me pregunto varias veces que quería, aprender? O tomar ayahuasca? Así siguió el día con poco alimento y poco que hacer.

El segundo día comenzó igual que el primero, pero me entere que ese día era la primera toma, lo cual me dio mucho ánimo. Joel me preguntaba cómo me sentía y le respondía con mucho ánimo que bien. Fue claro conmigo en dejarme saber que era lo que necesitaba para entrar a ese mundo mágico de la ayahuasca. “Dejar el control”. Suena muy simple, pero es todo un desafío. Yo estaba seguro de poder lograr eso.

Al caer la noche comenzó el ritual de toma de Ayahuasca y Joel nos dio a cada uno la bebida. A la media hora comencé a tener los efectos y esa noche fue una noche de terror para mí, temblaba como un niño asustado y el malestar duro casi toda la noche. Me sentí muy decepcionado por pasarla tan mal, pero a pesar de todo esa noche tuve un aprendizaje, “dejar el control”, “la entrega”. Era eso tan importante lo que me decía Joel, pero como le respondí a Joel, eso es lo que yo hago desde hace 39 anos, no es fácil para mí dejarlo de hacer en una noche por más que me lo pidan.

Joel hablo conmigo al siguiente día para saber si valía la pena seguir con esto, porque según él y estoy seguro así seria, si no dejaba el control solo sería un sufrimiento sin sentido y eso me pareció muy responsable de su parte que como facilitador buscara mi bienestar sobretodo. Yo, aunque debo de confesar que sentía un poco de temor, acepte el reto y le dije que quería seguir adelante. Ese día Joel me indico unos ejercicios antes y durante la toma. A la hora de la segunda toma tenía muy claro lo que debía de hacer y seguí las instrucciones al pie de la letra. Cuando me di cuenta estaba en otra dimensión, mantenía mi consciencia, pero me daba cuenta de que a ojos cerrados estaba en otra dimensión de colores particulares y aspecto pero lo más llamativo para mí era el estado de bienestar nunca antes experimentado. Yo lo describí en pocas palabras como estar en el nirvana, o algo similar. Ahí me quede disfrutando de todo lo que se me ofrecía en ese momento. De repente el malestar típico de los efectos volvió e inmediatamente comencé a respirar como Joel me dijo para disipar aquello. Funcionaba, pero el malestar venia en oleadas y cada vez mas fuerte hasta que llame a Joel por ayuda, las palabras de Joel nunca se me olvida: “es más fuerte que tu, no lo vas a poder contener”. De esa manera me di cuenta que ya no tenía sentido seguir esforzándome por no sentirme mal y me “entregue”, me “abandone” a lo que venía. Lo que vino fue una expansión de consciencia aun mayor y un despertar que no puedo describir con palabras. La sensación de amor, claridad y bienestar era algo completamente nuevo para mí. Lo único que me quedo fue pedir al universo perdón por no haber confiado en el. Me sentí como un tonto cuando se me revelo de qué manera trabaja el universo. Esto es el 10% de mi experiencia, el otro 90 me lo reservo además de ser muy largo para contar.

La tercera toma fue diferente, con su enseñanza clara. Recordé quien realmente soy. Esto me lleno de mucha fortaleza.

Aprendí mucho gracias a la madre ayahuasca, sane y me fortalecí. Solo me quede pensando en cuan diferente fuera el mundo si todos tuviéramos la oportunidad de vivir esta experiencia. Le conté a Joel, quien no me dio muchas explicaciones y de verdad no hacían falta, quedo todo muy claro.

Fue una gran sorpresa, nunca me imagine vivir algo tan mágico y revelador. Gracias Joel Jahuanchi, gracias madre ayahuasca y gracias al equipo de Wanamey que está detrás de Joel, desde el hotel hasta su delicado trabajo en el mantenimiento del centro y el trato con tanto respeto para cada uno de los participantes. El trabajo continua.

Carlos Sandrea – Medico – [email protected] – Caracas – Venezuela.

¿Qué es para mí la Ayahuasca?