Carta al maestro guía-chamán

montañas
montañas

La pregunta es: ¿qué es un maestro? Y ¿por qué acudimos a él?

Desde nuestra perspectiva más básica, estructural, social, terrenal, consideramos maestro a  aquel que posee una preparación intelectual o una formación más ampliada de conocimiento; aquel que adquiere una especialización sobre el saber de una materia en concreto.

Entonces las escuelas cumplen el rol de acoger dichas autoridades con la finalidad de transmitirnos una educación, un aprendizaje, una formación, un aprender sobre lo que desconocemos o nos es ajeno a nuestro saber… para un mayor desenvolvimiento en el plano social.

Ahora ¿qué es un maestro espiritual-guía-chamán?  es un ser; poseedor de un conocimiento ancestral, universal, es un individuo que transita una realidad paralela, entre el plano material y el inmaterial, entre la existencia densa de tercera dimensión y la existencia de otros niveles de conciencia… es un ser de carne y huesos con un estado de conciencia, donde su prioridad es la esencia del ser (alma-espíritu)… la conexión con la creación, con dios en un estado de real pureza. Pero éste maestro y aquel que conocemos, ni bien entramos en contacto al iniciar la etapa escolar, tienen una diferencia. El maestro espiritual o guía, no se considera un maestro, ni busca alumnos, no califica ni censura una lección; él es en sí mismo maestro y alumno de su propia existencia experimental.

¿Entonces por qué acudimos a él? sencillamente porque es hacedor de los poderes  que el universo le ha otorgado, tanto en conocimientos etéreos, como en clarividencia, sanación, amor y contemplación hacia todo lo que nos rodea… hacia todo lo manifestado. morador en la casa de la sencillez, morada con múltiples habitaciones donde acoge a todo aquel que necesite una noche de descanso, de paz, de equilibrio, de soledad, de sentirse acobijado, querido, cuidado, protegido, entendido y acompañado… Poseedor de la memoria ancestral, con el fin de recordarnos, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos…. morada él de almas confusas, abatidas, de almas en sufrimiento, de almas vacías, perdidas, de almas en busca de la verdad, de almas en conflicto, de almas buscadoras de soluciones mágicas… o sea; acudimos a él porque la realidad que creamos nosotros mismos, no nos llena, no nos hace felices, nos deprime, no nos da respuestas sinceras, nos apena, aflige, nos causa sufrimiento, incertidumbre, ignorancia, confusión, rabia, cólera, rencor, dolor en su totalidad y es en uno de éstos estados de trance temporal, de dudas, de desequilibrio emocional, que vemos una posible salida, acudiendo en su búsqueda para que nos proporcione unas palabras de sabiduría, nos guíe nos diga cuál es el secreto que esconde la existencia para ser felices, y la pregunta clave ¿existe dios? y él con total entrega, con su amor incondicional, con un empleo de energía inimaginable puesta a nuestra disposición nos re-orienta, nos conduce, nos ubica y  re- acomoda nuevamente  aunque sea por un momento, un instante, unos días en la senda de nuestro ser nos recuerda lo olvidado, nos brinda palabras de sabiduría, nos escucha, se integra en nuestro desconcierto, nos entiende, nos comprende y nos acompaña en el proceso de regeneración interna que nos concierne aunque sea como he dicho antes en una minúscula parte del espacio tiempo…

De éste modo y con palabras sencillas quiero llegar y recordar a todos aquellos que han pasado por la entrega total de un guía-chaman, que no se olviden se su presencia; agradézcanle todos los días el haber estado en el preciso momento que hemos necesitado se su asistencia den gracias a dios, a la creación, el albergar a semejantes almas, en ésta madre tierra cósmica, gracias a ellos muchos de nosotros experimentamos un cambio en nuestras vidas y aunque así no hubiera sucedido, igualmente muchas gracias por darme la posibilidad de morar en tú casa, la gran casa de la humildad…

Gracias a todos los chamanes-guías, gracias Joel Jahuanchi

  Sergio Ramón Vargas – España – [email protected]