Tomas de Ayahuasca

El viaje que hicimos a la selva de la Joel Jahuanchi hizo una linda ceremonia de saludos a los Espíritus, Yohan más dos amigos visitantes queda grabado en mi memoria como un espacio tiempo a parte en el cual pude conectarme con una forma de manifestación de perfección y pureza, de belleza y armonía, de paz y equilibrio…

Un espacio tiempo a parte compartido con mi hijo que veo tan raras veces.

Acompañado y guiado por mi amigo Joel Jahuanchi. Una oportunidad que nos dio la vida y la cual agradezco. Ni los dolorosos macurques, ni las empollas consecuencias de nuestros largas caminatas importaron… ni tampoco hoy permanecen pero más bien sí el estado de plenitud, de armonía y equilibrio queda como una fuente divina desde la cual al conectarme mentalmente con Pillcopata y sus alrededores puedo volver a beber regenerando esa plenitud que a veces falta en el diario vivir aquí en Cusco. Como siempre practicando la Magna Presencia de Dios en mi, hice ese viaje desde la salida al regreso con bastantes invocaciones, decretos para mantener mi conciencia en el eterno aquí y ahora, y puedo decir que en el lapso de ese viaje conseguí frutos muy positivos a nivel del poder de concentración así como en el soltar unos miedos y liberarme de tensiones del mundo occidental del cual procedo.

Durante el viaje en bus, cuando empezamos la bajada, el paisaje ya era absolutamente nuevo para mí y a medida que los cerros se ponen verdes mi corazón se siente muy alegre y emocionado al descubrir tantas bellezas naturales, sentir el calor invadir el cuerpo y la humedad rodearme…cada vez más hasta llegar en terreno plano y arribar en Pillcopata.

Al descubrir el ambiente, el pueblo, haciendo una caminata hasta el río… un pedazo de Paraíso en la Tierra en Paz, armonía y silencio, me vinieron muchas memorias sensoriales de mi estadía en la selva de Guyana hace más de 20 años…

Aquí te conectas con el ritmo cósmico de la misma Pachamama, en el aquí ahora eterno con mucha más facilidad.

La caminata inesperada hacia el río Sagrado Entoro a la entrada del territorio de los Wachipaeri. Joel Jahuanchi, hizo una linda ceremonia de saludos a los Espíritus del lugar que se presentaron suavemente y donde nos bañamos.

El llegar a la comunidad después de una parada en los altos desde donde se ve las casitas me emocionó mucho, siempre despertando sensaciones de Guyanas… me hubiera quedado un par de días, de semanas o más…

El día de preparación a la toma de Ayahuasca en la noche, me mantuve bien concentrada durante todo el día, tranquila y serena usando unos nuevos decretos de mí práctica que parecen haber llegado a mis manos justo para ese viaje ya que los empecé a practicar en Pillcopata y sigo haciéndolos hoy.

Son decretos de la Llama Blanca atrayendo la pureza y la energía de resurrección los cuales en esa área de fuerzas vivas de la naturaleza llegaron a vibrar de manera extraordinaria llenándome de un sentimiento de victoria, de alegría, de entusiasmo haciendo germinar en mi conciencia una realidad muchas veces percibida por intuición desde ese día que llegué en Camopi en la orilla del río Oyapoc en el pueblo de los nativos en el cual iba a pasar seis meses que cambiaron mi visión del mundo por siempre…

Guyana, Pillcopata… una extraña alquimia activa mi subconsciente. Pasado, presente. Ayer, hoy…Aquí, ahora…me proyecto a Camopi y siento que allí todo ES…como hace más de 20 años…EL TIEMPO NO EXISTE…el tiempo: un ilusión de nuestro sentidos…

TODO EL SER VIBRA; LA UNIDAD DE TODA VIDA SE HACE PERCEPTIBLE: INNUABLE, BUENA, BELLA, PURA, INFINITA, ETERNA…

El estado de plenitud que todos buscamos…

En la selva eso ocurre instantáneamente que lo quieres o no, que lo percibes o no, que lo sepas o no… SIMPLEMENTE ASI ES.

Durante más de dos semanas me quedé impregnada de las sensaciones de pureza, belleza, armonía, silencio que viví en la selva de Pillcopata (zona Cultural de la Reserva de Biosfera del Manu). Y siempre tengo el deseo de regresar algún día a Pillcopata.

Hoy, casi seis meses después ese viaje queda como un adquisición, algo más, una experiencia vivida.

GRACIAS JOEL!

Laurence – Francia.