Conocemos lo que merecemos con el Ayahuasca

“Conocemos lo que merecemos, si no lo merecemos no lo conocemos, si lo merecemos lo conocemos, todo es merecimiento”

Después de más de 8 horas de camino rumbo a la Selva, saliendo de Cusco, o Qosqo como solían llamarla, llegamos a la Reserva de la Biosfera del Manu, una de las entradas a la selva amazónica del Perú, comienzas a descender por un camino por demás impresionante, angosto, peligroso, atrevido, pero a la vez encantador, deslumbrante, intenso y repleto de un todo que solo la selva te brinda.

Otras 5 horas de camino descendiendo, entrando, penetrando en la selva,  la emoción, los sentimientos la adrenalina, todo se agudizaba al ir descendiendo. Llegamos tarde Claudio me dejo y se fue, de regreso,  me ensenaron mi lugar de trabajo, mi cabaña, apenas vi lo que había alrededor y entre a mi lugar… ahí, se dio inicio a un trabajo de purificación que realimente dejo una profunda enseñanza en mi ser que ahí estaba, solo que, no la recordaba.

Al llegar a Wanamey, encontré un lugar por demás mágico, inmerso en la selva donde el protagonista de la historia, LA SELVA, cambia con la luz que nos da el sol o lo oscuro de la luna. Dejas de pensar para comenzar a ser, a vivir un proceso, que si lo escoges de purificación o sanación lo es, lo encuentras, y la selva te lo da, claro con la guía de un ser o unos seres que se mueven con el mismo ritmo que marca la naturaleza, con una sutileza natural, Joel Jahuanchi Marca un ser que sin ideas citadinas te enseña y te guía y Ruth otro ser increíble que te cuida y te abre las puertas para sentir y vivir y trabajar tu proceso. Todos lo saben y todos te respetan. Todos saben la intensidad que representa la preparación, el trabajo interno, y el compromiso que se requiere para salir adelante, todos lo apoyan, con silencio, sin juicios, con una sonrisa. El trabajo de purificación previo a la ceremonia de ayahuasca es fuerte, la intensidad la marca tu pasado, porque de tajo comienza el proceso, sin tomar en cuenta tus apegos.

Pasando los días y continuando el trabajo, abriendo los ojos, abriendo el corazón, soltando la mente todo comienza a cobrar un sentido único del ser, una presencia que acapara todos los sentidos, un sentimiento que desborda el presente.

Se requiere disposición, ánimos, y sobretodo voluntad para participar en un proceso de magia, que sobrepasa los límites de la imaginación, un proceso que ubica el presente en la mente, en el espíritu y en el corazón, los alinea, y ese equilibrio permanece presente en Wanamey, en la Selva, lo ves, lo sientes, está en ti siempre, simplemente Joel y la gente en Wanamey crearon las formas para enseñarlo.

Las ceremonias de Ayahuasca abren las puertas directas al corazón, al espíritu, permiten VER las formas y las causas de muchas de tus intenciones cualquiera que estas sean, y al Ver armonizas, encentras. Estas ceremonias están siempre acompañadas de las dulces melodías cambiantes que ofrece la vida en la Selva,  increíbles melodías que te acompañan durante los momentos más dulces o más oscuros por los que te encuentres, pero siempre presentes desde el primer momento del atardecer hasta el alba, también las acertadas intervenciones de Joel durante el viaje,  los Icaros y sus consejos. Sin duda una experiencia que remueve las bases de tu andar, de tu ser.

Lo que tenga que ser mostrado, te será mostrado, lo que tengas que experimentar, lo vas a experimentar, sencillamente no lo resistas…

Saludos a todos al Grupo Wanamey!!!!!!!!!

Sergio – México

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