Artículos en la categoría: ‘Testimonios’

Mi estancia en Cusco Perú, represento un regalo del Universo… me sorprendió regalándome el enfrentarme a mi alma… algo que estaba buscando y que así como este día yo buscaba leer la experiencia de alguien que me hiciera sentir que era el lugar que debía escoger, estaba viviendo momentos en mi vida en el que sentía que no tenia rumbo, y para mí este retiro espiritual significo el permitirme sentir todos esos sentimientos que tenía un poco ocultos y el espacio en el que se desarrolla el retiro lo sentí muy propicio, desde el traslado para llegar al lugar es bonito en la selva de Cusco. El concepto de como se lleva el retiro espiritual para mí fue sorprendente el hecho de no tener a nadie a quien decirle lo que estaba sintiendo me hizo sentir soledad y al mismo tiempo darte cuenta que estaba conmigo misma, frente a una persona que apenas estaba conociendo y que al final termino siendo un amigo al que le conté todos mis sentimientos, sintiendo gratamente a querer cambiar. Regrese a casa, pero desde entonces ya no he sido la misma, tengo más días de armonía y de energía de vivir… Gracias por la experiencia…

Miriam Huante P.

Ejecutiva de tiendas Oxxo México.

berenukka@hotmail.com

Te invitamos a conocer más de cerca las experiencias de nuestros participantes

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Antonio Navarro

A mi regreso de Perú a México la gente me pregunta “¿cómo te fue?” “¿encontraste lo que buscabas?” Realmente no fui buscando algo concreto, claro que había ideas en mi cabeza, como mejorar mi salud, pero no ubico haber buscado algo específico. Además, me resulta insuficiente decir “bien” o “vengo satisfecho”. Mi sensación es más cercana a la gratitud y a la tranquilidad. Sigo abierto a lo que allí sucedió, como si aún no acabara. El retiro de Ayahuasca no es un evento para disfrutar. Es una experiencia que requiere de preparación, templanza y humildad para reconocer los propios límites, la propia estupidez y la posible plenitud que puede advenir por la disciplina y el amar. En mi vida, he conocido procesos de fuerte confrontación pero siempre con la posibilidad de salir al tocar un límite, lo que conlleva cierta comodidad.

En algunos eventos del retiro experimenté la sensación de querer huir pero sin tener la posibilidad física, emocional ni mental de hacerlo, en que sólo quedaba el espíritu para no sufrir. Toqué mis límites y también mi decisión a permanecer con la fuerza y capacidad disponibles, sabiendo que había más que aprender pero comprendiendo que en ese momento requería de mayor entrenamiento y voluntad. Sigo mi camino con mayor claridad dentro de la confusión. No es necesario explicar todo; es importante disponerse a sentir, a observar. No me atrevo a recomendar o no recomendar el Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca. Cada quien ha de sentir en su corazón si va o no. Saludos.

Antonio Navarro – Asesor en Educación Corporativa – México.

Email: antonionavarrod@hotmail.com

Retiros Espirituales y Dietas con Ayahuasca en “Wanamey, Centro de Crecimiento del Ser”

 

¿Qué es para mí la Ayahuasca?

La Vieja Sabia del Ayahuasquero

Mi Viaje con la Madre Ayahuasca

Relato del Retiro Espiritual y Dieta de Ayahuasca

 Todo empezó en mi mente

Las ceremonias de Ayahuasca abren las puertas directas al corazón

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Mi Experiencia en Wanamey Centro de Crecimiento Espiritual

Wanamey

Carlos Sandrea

Prepare mi viaje en dos semanas, sentía el llamado de vivir esta experiencia, era algo visceral y no podía contener mas algo que deseaba vivir desde hace mucho tiempo.  Sabía que estaba listo para la experiencia pero mi resistencia al cambio buscaba cualquier excusa: Dinero, tiempo, el trabajo, etc. Pero la necesidad de vivir la experiencia estaba ahí y pudo más que mis resistencias. Las vivencias son mis mejores guías si presto atención. Comencé a buscar información de un centro donde pudieran ofrecer este tipo de terapias o vivencias y me encontré al centro Wanamey. Al leer un poco la pagina web no tarde mucho en darme cuenta de que este era el lugar y contacte a Joel. No mucho después ya tenía todo listo para el viaje y partí a esta mágica aventura, donde me esperaba lo inesperado. Antes de seguir mi narración debo decir que había tenido una experiencia con Yagé aquí en Venezuela, pero por falta de guía no pude tener una “buena experiencia” aunque ahora sé que todas las experiencias no son buenas ni malas, solo lo son.

Llegue a Cusco, muy cansado por el viaje e inmediatamente me embarque en una travesía que duro más de 10 horas hacia el centro. A pesar de eso mi entusiasmo era como el de un niño. Llegamos al centro donde solo tenía lo básico, me pareció que era suficiente y el trato de las personas que ayudan a Joel fue impecable. Joel fue muy claro con las reglas diciéndonos lo que deberíamos hacer al día siguiente. Compartía la experiencia con otro participante que fue de gran ayudar a sentir confianza porque ya él había ido una vez, esto me hacía sentir que estaba en buenas manos de alguna manera.

En la mañana siguiente la orden era quedarse en sus cabañas y no hacer nada, además que en vez de desayuno nos llevaron un jugo de sabor un poco amargo que resulto ser un purgante. Yo todo lo acepte sin cuestionar nada. Ese primer día fue el más duro, mi mente pedía distracción y mi cuerpo comida. Entendí el juego y Joel me lo ratifico, era ahí donde se hacia el trabajo, lo demás era el adorno, aunque Joel me pregunto varias veces que quería, aprender? O tomar ayahuasca? Así siguió el día con poco alimento y poco que hacer.

El segundo día comenzó igual que el primero, pero me entere que ese día era la primera toma, lo cual me dio mucho ánimo. Joel me preguntaba cómo me sentía y le respondía con mucho ánimo que bien. Fue claro conmigo en dejarme saber que era lo que necesitaba para entrar a ese mundo mágico de la ayahuasca. “Dejar el control”. Suena muy simple, pero es todo un desafío. Yo estaba seguro de poder lograr eso.

Al caer la noche comenzó el ritual de toma de Ayahuasca y Joel nos dio a cada uno la bebida. A la media hora comencé a tener los efectos y esa noche fue una noche de terror para mí, temblaba como un niño asustado y el malestar duro casi toda la noche. Me sentí muy decepcionado por pasarla tan mal, pero a pesar de todo esa noche tuve un aprendizaje, “dejar el control”, “la entrega”. Era eso tan importante lo que me decía Joel, pero como le respondí a Joel, eso es lo que yo hago desde hace 39 anos, no es fácil para mí dejarlo de hacer en una noche por más que me lo pidan.

Joel hablo conmigo al siguiente día para saber si valía la pena seguir con esto, porque según él y estoy seguro así seria, si no dejaba el control solo sería un sufrimiento sin sentido y eso me pareció muy responsable de su parte que como facilitador buscara mi bienestar sobretodo. Yo, aunque debo de confesar que sentía un poco de temor, acepte el reto y le dije que quería seguir adelante. Ese día Joel me indico unos ejercicios antes y durante la toma. A la hora de la segunda toma tenía muy claro lo que debía de hacer y seguí las instrucciones al pie de la letra. Cuando me di cuenta estaba en otra dimensión, mantenía mi consciencia, pero me daba cuenta de que a ojos cerrados estaba en otra dimensión de colores particulares y aspecto pero lo más llamativo para mí era el estado de bienestar nunca antes experimentado. Yo lo describí en pocas palabras como estar en el nirvana, o algo similar. Ahí me quede disfrutando de todo lo que se me ofrecía en ese momento. De repente el malestar típico de los efectos volvió e inmediatamente comencé a respirar como Joel me dijo para disipar aquello. Funcionaba, pero el malestar venia en oleadas y cada vez mas fuerte hasta que llame a Joel por ayuda, las palabras de Joel nunca se me olvida: “es más fuerte que tu, no lo vas a poder contener”. De esa manera me di cuenta que ya no tenía sentido seguir esforzándome por no sentirme mal y me “entregue”, me “abandone” a lo que venía. Lo que vino fue una expansión de consciencia aun mayor y un despertar que no puedo describir con palabras. La sensación de amor, claridad y bienestar era algo completamente nuevo para mí. Lo único que me quedo fue pedir al universo perdón por no haber confiado en el. Me sentí como un tonto cuando se me revelo de qué manera trabaja el universo. Esto es el 10% de mi experiencia, el otro 90 me lo reservo además de ser muy largo para contar.

La tercera toma fue diferente, con su enseñanza clara. Recordé quien realmente soy. Esto me lleno de mucha fortaleza.

Aprendí mucho gracias a la madre ayahuasca, sane y me fortalecí. Solo me quede pensando en cuan diferente fuera el mundo si todos tuviéramos la oportunidad de vivir esta experiencia. Le conté a Joel, quien no me dio muchas explicaciones y de verdad no hacían falta, quedo todo muy claro.

Fue una gran sorpresa, nunca me imagine vivir algo tan mágico y revelador. Gracias Joel, gracias madre ayahuasca y gracias al equipo de Wanamey que está detrás de Joel, desde el hotel hasta su delicado trabajo en el mantenimiento del centro y el trato con tanto respeto para cada uno de los participantes. El trabajo continua.

Carlos Sandrea – Medico – sandreacarlos@yahoo.com - Caracas – Venezuela.

¿Qué es para mí la Ayahuasca?

Sol Montaña Luna

En Acjanacu amanece el sol hirviendo en naranjas, rojos… abriendo la tierra como un desgarro armónico – esfera de fuego que enciende chispas en el pecho hasta la lagrima -

El apu Kañaqhuay se eleva en telúrica serenidad mientras el vaho de la selva trepa la cordillera y membruja.

Bajo, bajo el kjawawa, bajo a sus pies húmedos de liquen y musgo, penetro la sombra eléctrica de sus quebradas, me arrumo al rumor inquieto del rio, navegando sobre la infinita brisa de este verde que me envuelve de aves el corazón.

Donde el rio se ensancha y acarrea redondas las mudas piedras en su camino al sol, chorrean metálicos sudores,  el cuerpo dilatado vibra humectando la carne que inicia la limpia.

El sol desciende despacito como dibujando dolores en las nubes, como si de esas enormes millmas de nube irían a caer infinitas pushcas, ramos de Kully.

Y la noche asoma (con su fervor de grillos) abriéndose sobre mi techo de crizneja; es el momento del silencio, del insectil rumor flujo del cosmos…asciende la luna encendiendo el rito que resiste y en sus profundidades se abre el espejo de tus aguas MAMA AYAHUASCA.

Oswaldo Povea – Escultor

Cusco – Perú.

awaymanto@hotmail.com

Todo empezó en mi mente.
Cuando cree la necesidad de escapar.

Podría decir que el trabajo, no me satisface.
Pero acaso yo busco satisfacción en mi trabajo?

Podría decir que el que me ama -no me ama- como yo quiero que me ame.
Pero acaso eso es amor?

Podría decir que me falta motivación.
Que me falta pasión por la vida.
Podría decir que no he encontrado la música dentro de mí.
Podría decir que estoy buscando  mi propósito en la vida.
Podría decir que estoy aburrida, que la vida no tiene sentido.
Podría decir que me quede suspendida en el momento en que mi mama se fue y no supe por que, solo que se fue y yo –me quede perdida sin saber lo que quería-, sin saber lo que me pasaba. Con miedo de preguntarle a mi papa ya que no quería que el se fuera.

No estoy contenta acá, y siempre estoy buscando estar allá, pero cuando acá se vuelve allá, ya no quiero estar acá.
Y fue así como planee ir allá, a la selva a tomar Ayahuasca.
Por que allá iba a encontrar mis respuestas. Mis barreras se iban a desvanecer.
Iba a encontrar mi propósito, mi pasión, mi razón de vivir.
Me iba a inspirar e iba a ser capaz de crear.

Sin pensarlo mucho reserve pasajes, me contacte con Joel Johuanchi Marca director del Centro Cultural Wanamey. Ubicado en la Zona Cultural de la Reserva de Biosfera del Manu, a dos kilómetros del centro poblado de Pillcopata (Distrito de Kosñipata, provincia de Paucartambo, región de Cusco).

En menos de un mes  arregle todo y llegue a Cusco.
Viaje 9 horas  en un carro, por carretera destapada para llegar al centro Wanamey. Estaba segura de lo que estaba haciendo. Porque allá iba a estar mejor que acá y todavía no estaba allá entonces la ilusión de ser mejor allá que acá era aun real para mí.
Cuando llegue al Centro Wanamey me empecé a dar cuenta de que no estaba realmente preparada. De que el lugar era más rustico y básico de lo que me había imaginado, De que Joel -el Guía-, el que yo quería que me abriera puertas y desvaneciera obstáculos solo me preguntaba y volvía a preguntar -que estaba yo buscando en el ayahuasca-. Y yo no sabía que contestar.

Le decía busco conocerme a mí misma, busco desvanecer mis obstáculos y el me decía: “la Ayahuasca no le va a dar nada, porque todas las respuestas ya están dentro de usted”. “Ni yo ni la Ayahuasca le podemos dar las respuestas”.
“Que vino a hacer acá me volvía a preguntar”, -no se- contestaba yo. -Curiosidad- volvía a contestar. “Uno no toma Ayahuasca por curiosidad” me decía él. “Que quiere que busca”, volvía a preguntar Joel   -no se- decía yo.

Entonces me sentí sola, sin ayuda, en un lugar muy lejos.
En el centro Wanamey no hay luz, se duerma en una choza sin puertas ni ventanas.
Ya yo estaba allá entonces ya “allá” era acá, y acá ya no me gustaba.
Joel es un hombre fuerte, el no está jugando, el no promete nada, el te deja saber muy claro que la Ayahuasca no te da nada. Que sin fuerza interior, sin espiritualidad, sin fe, amor propio, sin verdadera intención y sin valor nada encuentras.

Dormí esa primera noche aun con curiosidad pero ya un poco desanimada, pues no me sentía conectada con Joel, no lo conocía, no le tenía confianza. Al contrario mientras más me preguntaba que hacia allá más desconfianza le tenía.

Pensé que estaba bravo con migo, que estaba bravo con todos. Pensé que quería darme una lección por haber ido a tomar Ayahuasca por curiosidad. Por haber ido a tomar Ayahuasca, por segunda vez, aun cuando la primera vez no me había gustado y yo me había dicho a mí misma, que no lo iba a tomar Ayahuasca otra vez, ya que no me había gustado la sensación de mareo y malestar. Además, yo había juzgado la Ayahuasca como una droga que se estaba usando para alucinar.

Entonces por qué hice el viaje hasta Cusco, por que viajar 9 horas hasta la Selva hasta el centro, por qué haber gastado tanto dinero.
Por que estaba pensando yo que Joel y la Ayahuasca me iban abrir puertas.
La respuesta para mí siempre ha estado allá y nunca acá.

Pero Joel no juega. Joel Johuanchi, toma su trabajo en serio. A Joel no le interesa hacerte sentir bien. El no está interesado en un negocio, el no esta interesado en hacer dinero. Joel conoce la Ayahuasca. Joel no te engaña.

Al otro día en la mañana Joel preparo un agua de hierbas y me dijo que me la tomara. Este era el comienzo de la limpieza. Después de que me tome el agua, Joel me dijo que me acostara. Al pasar un rato vino donde mí y me pregunto que como estaba. A mí me dolía un poco el estomago, pero no sentía mareo ni ganas de vomitar, me dejo otro rato sola y después volvió y me soplo Tabaco en la nariz que lo sentí en mi cabeza y en todo mi cuerpo. Corrió por todas mis venas y lo sentí en todas partes. Temblaba por dentro. Me dijo que me quedara acostada y que si quería vomitar que vomitara, yo no sentía ganas de vomitar, pero fui al baño.

Me dejo otro rato sola me sentí mejor, al rato volvió me pregunto que como estaba. Yo le dije que ya mejor, me dijo que me sentara y me soplo otra vez el polvo por la nariz. Esta vez lo sentí mas fuerte con más intensidad, y sentí deseo de ir al baño, ya mi estomago estaba suelto, mi cuerpo temblaba y sudaba mucho. Volví a la cama y me trajo un té, que él quería que yo me tomara, yo no sentía ningún deseo de tomar pero poco a poco tome un poco. Me sentía muy mal, volví al baño y vomite, sude tuve diarrea.
Volví y me dijo que me acostara y que me fuera tomando el té. Después de un rato ya me sentí mejor, y me senté. Yo quería hacer algo pensé en barrer la cabaña pero no lo hice porque sabía que no debía hacer nada que me distrajere. Sabia que la idea era no hacer nada.
Joel regreso y me dijo que me bañara, me terminara de tomar el té y me acostara otra vez.
Al rato vino otra vez, me pregunto que como me sentía, yo dije bien, me dijo levántese y vaya al comedor a comer algo. La comida era una sopa de plátano que no me gusto, además no quería comer. Ya me sentía bien pero prefería no poner nada en mi estomago. Me había sentido muy mal y no quería sentirme mal otra vez.

No comí mucho, y no sentía hambre tampoco. La hermana de Joel que va durante el día al centro se despidió y se fue, nos quedamos solos Joel y yo. Joel me llamo para que me sentara con él la maloca, donde se hace la ceremonia de Ayahuasca.

Joel tenía unas botellas en una esquina en esas botellas estaba el ayahuasca y otras bebidas que no se que serian. También había unos colchones y cobijas. A mi lado derecho, estaba el bastón de Joel hecho de las lianas de Ayahuasca.

Yo sentía miedo del bastón y de la esquina donde estaban las bebidas. Joel seguía fuerte conmigo, me seguía preguntando que estaba haciendo yo allí, que buscaba, que esperaba. Porque quiere tomar Ayahuasca, si no le gusto la primera vez, me pregunto una y otra vez más. Yo sentía que Joel estaba molesto que estaba bravo conmigo y el mundo, que se reía de mí. Que me quería enseñar una lección. Me acorde como en la oportunidad anterior que probé ayahuasca como otros perdieron conciencia de sí mismos e hicieron cosas que parecía que no se daban cuenta. Me empecé a asustar, Me dio miedo de ser vulnerable, de perder conciencia de perder el control de mi ser. Me dio miedo de dejar mi ser a la disposición de Joel.

Joel hasta el momento me había mostrado un lado duro. Y yo pensaba que yo no podía perder el control de mi ser y dejar que Joel tomara control. A Joel yo no lo conocía realmente el era duro y estaba bravo. Al fin y al cabo me había dicho una y otra vez que la ayahuasca  no era la respuesta de nada. Estábamos solos Joel y yo en la selva en un lugar alejado de todo. El pueblo estaba al menos a 3 Km. de distancia. Ya pronto iba a obscurecer, no había electricidad, iba a estar completamente oscuro, -no- yo no podía dejar mi cuerpo y alma en manos de Joel Marca.
Y quien era Joel Johuanchi Marca, yo en realidad no sabía. Lo único que sabía era que era duro  Que parecía bravo y molesto que parecía que quería darme una lección. Me dio miedo y le dije a Joel tengo miedo, y no lo quiero hacer. No quiero tomar Ayahuasca me quiero ir.   No quiero estar acá, me quiero ir -quiero estar allá-. Otra vez -el allá- parecía más prometedor que el acá.

Joel mas confundido aun conmigo pues no solo había ido ha hacer algo que ya había probado y no me gustaba. Había viajado y recorrido muchos kilómetros gastado mucho dinero, Además iba a gastar más dinero para irme, sin haber hecho lo que había ido ha hacer.

Pero así fue, al otro día a las 6 de la mañana, me regrese a cusco. Le agradecí a Joel y me disculpe. Joel Johuanchi estaba más suave, ya sentí el ambiente más tranquilo. Pero yo ya estaba pensando en allá y no me iba a quedar acá.

Converse otra vez con Joel en Cusco 4 días después, el vino a Cusco al hotel donde yo me estaba quedando. Otra vez me pregunto porque quería tomar Ayahuasca.
Creo comprender sus preguntas pero aun no tengo respuesta.

Entiendo intelectualmente que la respuesta no está en Joel Johuanchi ni en la Ayahuasca.

Entiendo que la respuesta está en estar en el presente con el corazón.

Entiendo lo importante que es el ser agradecido.

Es importante agradecer a la vida por el aire que respiramos, el sol, la luna, el día, la noche, el agua, el sonido y el silencio.

Entiendo que lo importante es estar presente, tener disciplina y usar la mente sin dejar que la mente nos use.

Entiendo que lo que se siente, se siente con el corazón y no hay manera de explicarlo, con las palabras. No hay manera que otro sienta exactamente  lo que yo siento.

Entiendo que la Ayahuasca solo te puede enseñar cuando tú estás presente  y verdaderamente quieres ver. Cuando estás dispuesto a ver lo que necesitas ver y no lo que tú quieres ver.

Entiendo que cada uno tiene una experiencia diferente y nada ni nadie te puede llenar, calmar, dar respuestas, o quitar obstáculos.

Solo tú, con tu corazón en Dios (en unión con el universo), sin razón ni palabras, puedes ver. Y en ese momento que vez, no sabes nada y la Ayahuasca no ha hecho nada, tan solo estas presente y si verdaderamente estas presente es posible que puedas escuchar al viento, a la naturaleza a la vida. Pero lo que escuchas no te dice nada, porque nada puedes hacer. Tan solo puedes estar presente y fluir como el agua del río, sin preguntar, sin saber, sin parar. Solo fluir, agradecido por la vida, agradecido de ser, feliz de existir, sin necesidad de saber, sin necesidad de preguntar, sin necesidad de llegar.
Es un fluir sin espacio ni tiempo, sin comienzo ni final.

Gracias  al Grupo Wanamey.

Marcela Mejia -Estados Unidos

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“Conocemos lo que merecemos, si no lo merecemos no lo conocemos, si lo merecemos lo conocemos, todo es merecimiento”

Después de más de 8 horas de camino rumbo a la Selva, saliendo de Cusco, o Qosqo como solían llamarla, llegamos a la reserva de la biosfera de MANU, una de las entradas a la selva amazónica del Perú, comienzas a descender por un camino por demás impresionante, angosto, peligroso, atrevido, pero a la vez encantador, deslumbrante, intenso y repleto de un todo que solo la selva te brinda.

Otras 5 horas de camino descendiendo, entrando, penetrando en la selva,  la emoción, los sentimientos la adrenalina, todo se agudizaba al ir descendiendo. Llegamos tarde Claudio me dejo y se fue, de regreso,  me ensenaron mi lugar de trabajo, mi cabaña, apenas vi lo que había alrededor y entre a mi lugar… ahí, se dio inicio a un trabajo de purificación que realimente dejo una profunda enseñanza en mi ser que ahí estaba, solo que, no la recordaba.

Al llegar a Wanamey, encontré un lugar por demás mágico, inmerso en la selva donde el protagonista de la historia, LA SELVA, cambia con la luz que nos da el sol o lo oscuro de la luna. Dejas de pensar para comenzar a ser, a vivir un proceso, que si lo escoges de purificación o sanación lo es, lo encuentras, y la selva te lo da, claro con la guía de un ser o unos seres que se mueven con el mismo ritmo que marca la naturaleza, con una sutileza natural, Joel  un ser que sin ideas citadinas te enseña y te guía y Ruth otro ser increíble que te cuida y te abre las puertas para sentir y vivir y trabajar tu proceso. Todos lo saben y todos te respetan. Todos saben la intensidad que representa la preparación, el trabajo interno, y el compromiso que se requiere para salir adelante, todos lo apoyan, con silencio, sin juicios, con una sonrisa. El trabajo de purificación previo a la ceremonia de ayahuasca es fuerte, la intensidad la marca tu pasado, porque de tajo comienza el proceso, sin tomar en cuenta tus apegos.

Pasando los días y continuando el trabajo, abriendo los ojos, abriendo el corazón, soltando la mente todo comienza a cobrar un sentido único del ser, una presencia que acapara todos los sentidos, un sentimiento que desborda el presente.

Se requiere disposición, ánimos, y sobretodo voluntad para participar en un proceso de magia, que sobrepasa los límites de la imaginación, un proceso que ubica el presente en la mente, en el espíritu y en el corazón, los alinea, y ese equilibrio permanece presente en Wanamey, en la Selva, lo ves, lo sientes, está en ti siempre, simplemente Joel y la gente en Wanamey crearon las formas para enseñarlo.

Las ceremonias de Ayahuasca abren las puertas directas al corazón, al espíritu, permiten VER las formas y las causas de muchas de tus intenciones cualquiera que estas sean, y al Ver armonizas, encentras. Estas ceremonias están siempre acompañadas de las dulces melodías cambiantes que ofrece la vida en la Selva,  increíbles melodías que te acompañan durante los momentos más dulces o más oscuros por los que te encuentres, pero siempre presentes desde el primer momento del atardecer hasta el alba, también las acertadas intervenciones de Joel durante el viaje,  los Icaros y sus consejos. Sin duda una experiencia que remueve las bases de tu andar, de tu ser.

 

Lo que tenga que ser mostrado, te será mostrado, lo que tengas que experimentar, lo vas a experimentar, sencillamente no lo resistas…

Saludos a todos al Grupo Wanamey!!!!!!!!!

Sergio – México

sargento_22@hotmail.com

Soy antropólogo social criado al puro estilo positivista de la academia. Mi formación se encargó, por años, de desmitificar todo; revelar, explicar y reinterpretar fue la pasión de mis docentes y parece que he aprendido e internado pasiones ajenas. Pero la fuerza del cientismo encuentra sus límites en otro tipo de sabiduría, igual de dura e impermeable, pero más alegre, espiritual y sincera, colectiva y trascendental; permite ir más allá del embargo de los impuestos racionalistas y nos hace ver más poderosos de lo que la cotidianeidad nos muestra, poderosos pero sujetos y muñecos de un poder que nos abruma y consume, el poder del espíritu de las plantas.

Continuar…