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Cuando después de la oscuridad se hizo la luz, con ella apreció la humanidad y los animales. Durante mucho tiempo vivieron en la inocencia, pero esto se transformó en promiscuidad generalizada de la humanidad, las guerras, asesinatos, abusos y los animales son cazados.
Se anuncia que un día habrá un gran incendio que arrasará la tierra y que sólo existía un modo de salvarse; escoger a una joven virgen para el sostén del Wanamey, waingnaro (loro) deposita la semilla en la vagina de la mujer del cual nace el árbol protector de todas las razas del mundo, mientras dure el incendio. Para subir al Wanamey los hombres escogen sus mujeres, primero a la hermana, quien no resiste al ser jalada, quedándose con el brazo de ella con el hombre quien la lanza al oriente; prueba con su madre y ocurre lo mismo; intenta con una joven que no es su pariente, sucede lo mismo; coge por el brazo a la hija de su tía, también se queda con parte de ella; entonces, desesperado decide probar con la hija su tío, por fin la joven sube al árbol, era la pareja adecuada para formar familia.
A partir de este hecho, todas las etnias suben distribuyéndose por las diferentes ramas, también los animales se parapetan del árbol. El sapito secse trepa con miles de bastones para una vez pasado el incendio, probara la solidez de
Todos los animales que vemos ahora nacieron del Wanamey. Una vez enfriado casi por completo la tierra, el sapito comenzó a probar con cuanto llevó, casi todo se hundió por que la tierra aún estaba blanda, pasaron muchos años y cuando sólo quedaban pocos bastones, arroja y queda plantada casi por completo; pasa otro tiempo y prueba arrojando el penúltimo bastón la cual se introduce hasta
A partir de ese momento el sapito comenzó a cantar con el sonido último que hizo el bastoncillo, hoy se puede oírsele cantando en la espesura de
La gente blanca también bajó, comenzaron a construir ciudades y países por eso no pueden caminar de un sitio a otro, en cambio, nosotros los nativos no tenemos país, nuestra tierra discurre por el bosque, los ríos, los cerros y las cochas.
Así, todos somos hijos de Wanamey, estamos en la segunda generación humana, se cree que pronto habrá otro Wanamey.
Turismo Indígena en la Reserva de Biosfera del Manu