La Pachamama

El origen de esta deidad es precolombino y en torno a ella Rowe nos dice: De igual importancia que los dioses del firmamento eran las féminas sobrenaturales, la tierra (Pacha-Mama, Madre Tierra). Habíamos tipificado a la Pachamama como una deidad femenina especializada en agricultura y ocupando una colocación inmediatamente inferior al Roal, junto con los grandes apus especializados. Sin embargo, ahora tenemos dudas al respecto, y nos parece más bien que  éste podía, en ciertas circunstancias, tener una categoría similar al Roal, pues sus poderes no están supeditados a los de éste ni le han sido delegados por él, como en el caso de los grandes Apus. Sería más bien un ser de vigencia panterráquea, que interviene como factor femenino en el génesis de las cosas. Teniendo preponderancia en la agricultura, también está relacionada a las hembras, en el génesis de los animales y vinculada a las ceremonias del warmichakuy, matrimonio tradicional, en el que tiene relación directa con la mujer y los quehaceres femeninos, ya que de ordinario una mujer al invocar a Pachamama lo hace diciéndole: “ Pachamama: Awaq-masiy, pushkaq-masiy, wayk’oqmasiy (Pachamama: Mi compartidora del tejido, mi compartidora de la cocina).

Su hábitat son las entrañas de la tierra y su vigencia no tiene límites de circunscripción territorial, con excepción de las lagunas y del mar, sitios en los que no se encuentra. Es bondadosa y tolerante y se la propicia mediante aspersiones de chicha en todas las oportunidades en que se bebe ésta. También le agrada participar de los potajes de los que se sirven los hombres, y se la invita con pequeñas porciones de ellos que son echadas al suelo al iniciar las comidas cotidianas.

Siendo su campo de mayor vigencia el de la agricultura, se comprende la importancia que cobra esta deidad en pueblos de actividad netamente agrícola, como el que nos ocupa y a ello se debe la constante preocupación de los individuos por mantenerse en buenas relaciones con ella.

Es susceptible y se resiste con el que la olvida. Sin embargo, al mismo tiempo es benévola y a lo mucho ocasionará pérdidas parciales en las cosechas de los hombres que no la hubieran propiciado debidamente.

Las propiciaciones más formales y significativas a esta deidad se hacen en los meses de agosto y septiembre, coincidiendo con la iniciación de las siembras. En estas ocasiones, se hace el “pago” que consiste en ofrecerle por intermedio de un paqo (término genérico para oficiantes religiosos nativos, excluyente allayqa) porciones de alimentos y chicha y a la vez un “despacho”, para que reciba con voluntad y afecto, las semillas que se echarán en su seno, y las haga fructificar con abundancia.

La Pachamama recibe a veces el nombre de Juana Puyka o Mama-Puyka, siendo en algunos casos (Toto-rani, área Q’ero), sindicaba como cónyuge de Roal y otras veces se la identifica o confunde con la Virgen María (Sonqo y Qotobamba).

En algunos casos, se considera como manifestación de la Pachamama, las Wiñaq-rumi (piedras emergentes) que son rocas de forma similar a un lanzón que afloran de la tierra y se presume que provienen del centro de ésta, dándosele en este caso al espíritu que las habita el tratamiento de ñust’a. Se recuerda que en Qotobamba cierta vez, se trató de remover una de estas piedras, con el objeto de ampliar unas parcelas, produciéndose una fuertísima tormenta sólo en el lugar en que la piedra se hallaba. Los que intentaban quitarla, suspendieron su labor, cesando al instante el fenómeno. Parece que esta identificación viene desde la época inka, ya que en las cercanías del Cusco, encontramos lo que parece haber sido un centro ceremonial en torno a una gran piedra que comparte las características de una wiñaq-rumi. Nos referimos al grupo arqueológico de Q’enqo. Hacemos la identificación en razón de la similitud de la piedra central de conjunto.

El testimonio de una indígena procedente de la zona de Acomayo que era la esposa del cuidante del grupo arqueológico indicado al ser abordada por nosotros y preguntada qué era la piedra, nos dijo que se trataba de una ñust’a, y como dijimos anteriormente, la Pachamama está vinculada a las ceremonias del warmichakuy, y asociado en este caso el hecho con la circunstancia de que en el área de Apurímac, en ocasiones del matrimonio tradicional, se utilizan vasos ceremoniales denominados q’enqo de los cuales beben los contrayentes, de dos boquillas que provienen de una sola salida. En el grupo arqueológico de Q’enqo, se observa un cuenco toscamente tallado en la roca, del cual sale un canal que luego se bifurca en dos ramales y que da el nombre al sitio (Q’enqo). Es posible que originalmente existiera una Q’enqo más cuidadosamente labrado, tal vez destruido por los extirpadores de idolatrías y que él que existe actualmente fuera posteriormente labrado con menos cuidado.

Todo lo expuesto nos induce a pensar que el grupo arqueológico en referencia pudo haber sido un centro ceremonial dedicado al culto de la Pachamama y a la realización de ceremonias matrimoniales, aunque no tenemos testimonio actual de que sea utilizado para tales fines.