Actualizar más que cambiar

El cambio no garantiza que accederemos a un mejor estado. Es posible pretender que nuestras intenciones son favorables para la mayoría o para el total de la colectividad, pero mientras nuestra vitalidad y nuestra integridad nos permitan apenas atisbar la realidad tal como es, cualquier propuesta de cambio será también limitada.

Esto no implica que debamos quedarnos en una postura pasiva, por el contrario, es una oportunidad extraordinaria para asumir nuestra esencia y desarrollar nuestras facultades. De tal manera, advendrá la claridad que nos permita actuar con sabiduría en la vida.

Pues, ¿quién nos garantiza que los cambios que proponemos nos llevarán a una situación de calidad? Al ser nuestro panorama de la conciencia limitado, sin duda nos conviene enfocarnos precisamente en desarrollar un panorama más amplio, actualizándonos en la conciencia, en lugar de buscar un cambio para el cual aún no tenemos argumentos.

Cambiar significa quitar una cosa para poner otra. Actualizar o transformar conlleva el desarrollo en que lo que ya existía prospera.

El cambio corresponde a la frecuencia mental, de naturaleza dual, caracterizada por lo positivo y lo negativo, donde decisiones y acciones se dan en el contexto de los opuestos. Actualizar es propio de la conciencia, de naturaleza inclusiva, caracterizada por ser absoluta en virtud de que todo está integrado.

Por ejemplo, un cambio de gobierno, dual en su naturaleza, envuelve que un partido sale y otro entra. Actualizar significa, siguiendo nuestro ejemplo, que las facultades potenciales de los involucrados florecen en beneficio de todo el sistema.

Además, si aceptamos la idea de que los gobiernos o algún grupo de élite nos manipulan y limitan, desde la perspectiva parcial y dual de la mente podemos quedar atrapados, sintiéndonos víctimas o corrompiéndonos en conflictos innecesarios. Si, por otra parte, reconocemos objetivamente que eso sucede, tenemos la opción de ejercer nuestras facultades hasta que ya no sea posible ser manipulados o engañados. La ignorancia se solventa con la conciencia.

El cambio puede razonarse necesario para corregir lo que se opina incorrecto. La actualización parte de ciertas condiciones dispuestas como pauta para la realización de lo que se puede llegar a ser.

Finalmente, la transformación contempla un cambio pero en su matiz de desarrollo más que de sustitución.

Notemos que en última instancia, la naturaleza inclusiva de la conciencia da cabida a todos los elementos, precisando a la vez los criterios convenientes para el equilibrio y la armonía en que podemos vivir.

Si en lugar de juzgar lo que consideramos inadecuado –contribuyendo así a que las condiciones prevalezcan con nuestra tensión— reconocemos y asumimos nuestra esencia universal, integrada por facultades primordiales, acontecerán la libertad, la abundancia, la gratitud, la compasión y los demás aspectos del amor.

Antonio Navarro

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