Conocimientos y Medicina Tradicional en el Perú

De generación en generación, una serie de conocimientos milenarios vienen siendo empleados alternativamente en diversos lugares del territorio peruano para lograr la armonía del cuerpo y del espíritu.

Los encargados de estas actividades son los chamanes o curanderos, quienes han heredado una riquísima sabiduría que complementan con las energías elementales de la naturaleza y con las fuerzas espirituales procedentes de los Apus o montañas tutelares.

Las sesiones de diagnóstico y curación se realizan en ritos especiales que incluyen, entre otros, el uso del cactus san Pedro (costa), de la hoja de coca (sierra) y de la liana ayahuasca (selva). Estas plantas desintoxican y permiten al maestro espiritual ingresar en el mundo inconsciente de sus pacientes para guiarlos en su autoconocimiento, librarlos de sus males, orientarlos por las sendas de la salud y el bienestar y hacerles conocer el carácter sagrado y maravilloso de la naturaleza.

Cada día son más los adeptos a terapias alternativas, pero las opciones que ofrecen los centros de medicina alternativa peruana son totalmente inéditas para el mundo occidental y escapan a la lógica tradicional.

Paralelamente, cobra fuerza la peregrinación a los principales centros energéticos. En estos lugares tradicionales, como lagunas, cerros, sitios arqueológicos y parajes, es posible recomponer las fuerzas físicas y emocionales.

Pero si se prefiere espacios terapéuticos con mayor posibilidad de relajamiento y accesibilidad, los baños termales son los más indicados, en ellos encontrará las comodidades y servicios necesarios para un rápido restablecimiento de algunas dolencias y del estrés causados por la agitada vida moderna.

Presencias ancestrales

En los cerros llamados Apus y en las lagunas sagradas o cochas habitan las divinidades andinas y amazónicas, como la pachamama o madre tierra, que rigen los principios generadores del cosmos. En estos espacios energéticos, los chamanes son los intermediarios entre el mundo de los espíritus y el de los humanos. La fe en las propiedades curativas de los rituales convoca a creyentes y escépticos de todo el planeta.

El pago a la tierra

Los pagos son la forma más común de venerar a las divinidades. Consisten en ofrendas de hojas de coca (mediadoras entre los mundos divino y humano), plata no trabajada, chicha, vino, grasa de animales, dulces y huayruros (semillas rojinegras con poderes simbólicos y mágicos).

Las ofrendas se realizan durante las celebraciones andinas y también de manera personal, dentro de un ritual que incorpora el fuego, cantos, rezos, danzas y silbidos. En la sierra hay adivinos que leen las hojas de coca con la misma facilidad que sus pares occidentales lo hacen con el tarot. Otra forma de ofrenda son las apachetas o montículos de piedra que dejan los caminantes cerca de los Apus.

Leyendas y misterios

Según las tradiciones orales, muchos parajes del Perú son habitados por seres sobrenaturales, como los “gentiles” o custodios de lugares antiguos. Manco Cápac y Mama Ocllo salieron del lago Titicaca para fundar el Imperio Inca en el Cusco.

Las islas de Lurín son seres convertidos en roca por el dios Kon. Una serie de túneles uniría las ciudades incas de Cusco y Cajamarca. El Chullachaqui, hermoso ser con piernas de delfín, seduce a las doncellas del Amazonas.

En los solares coloniales vagan las ánimas con sus quebrantos y secretos de tesoros escondidos. El Muki cobra tributo en sangre en las minas. Es decir, toda una infinidad de historias por escuchar y sentir.

Balnearios termales

En el Perú hay más de 400 fuentes termales con temperaturas superiores a los 20°C (y hasta89°C). Estas aguas bicarbonatadas, cloruradas y sulfatadas son indicadas para el tratamiento de afecciones reumáticas, dermatológicas, respiratorias, renales y hepáticas. Las terapias hidrotermales son antiestresantes y también mejoran la actividad circulatoria y muscular del cuerpo humano.

Los Baños del Inca (Cajamarca), Monterrey (Ancash) y Churín (Lima), son los balnearios más frecuentados, así como los de Aguas Calientes (Machu Picchu) y La Calera (Arequipa), concurridos por los visitantes que concluyen sus viajes por el Camino Inca y el Cañón del Colca, respectivamente.

Ceremonia Chamánica

Se inicia invocando a divinidades andinas y santos católicos. La ingesta de un brebaje de sampedro (costa y sierra) o de ayahuasca (selva) prepara el cuerpo para el ritual. Para ser “limpiado”, cada paciente desfila ante el chamán, que ve los males que les aquejan.

En su “mesa” tiene espadas, varas, huacos, bronces, piedras, agua de lagunas y calaveras, que emplea para hacer retornar las energías positivas al cuerpo y disolver los males.

Los principales centros de curanderismo son las lagunas Huaringas (Piura), Túcume y Salas (Lambayeque), Pucallpa (Ucayali) y Wanamey Centro de Crecimiento del Ser (Reserva de Biosfera del Manu – Cusco). Si busca hechicería, en Cachiche (Ica) aún existen brujas que emplean sus conjuros.

Parajes Energéticos

Algunos lugares andinos están cargados de una energía cósmica que transmiten vitalidad hacia aquellos que ingresan en sus territorios para buscar respuestas a las interrogantes de la vida.

Esta unión mística del hombre con la naturaleza se puede lograr en el milenario Templo de Chavín (Ancash) habitado por sus dioses de piedra, en la célebre meseta de Marcahuasi (Lima), comparada con el monolito australiano de Uluru; en los templos incas de Tipón y Raqchi (Cusco) donde se rendía culto al sol y al agua; en los monolitos de Machu Picchu (Cusco) como el Intihuatana o reloj solar; en el lago Titicaca o entre las extrañas formaciones rocosas del cañón de Tinajani (Puno).

Plantas medicinales

En el Perú se han registrado más de 1400 plantas medicinales, y su uso se ha extendido del campo a las grandes urbes, donde muchas han sido industrializadas con todas las exigencias sanitarias. Una infusión de hojas de coca (erytraxilon coca), por ejemplo, es el mejor paliativo contra el mal de altura o soroche.

Las semillas de achiote (bixa orellana) combaten el asma, la cefalea, la hipertensión y la hepatitis. La uña de gato (uncariatomentosa) inhibe el crecimiento de células cancerosas. La sangre de grado (croton lechleri) sirve como cicatrizante y contra las úlceras estomacales.

La caigua (cyclanthe rapedata) combate la diabetes. El boldo (peumus boldus) es un estimulante biliar. La quinina extraída de la quina (cinchona officinalis) cura la malaria.

Los cálculos se pueden eliminar con infusiones de cola de caballo (andropogonbicornis) o de chancapiedra (phyllanthus niruri).

Alimentos proteínicos

El gran banco genético del Perú, con más de 25 mil plantas, de las cuales 4000 son útiles para diversos finos, y un conocimiento nativo asociado a su cultivo, avizora un cambio en los hábitos mundiales de consumo.

Los componentes proteínicos de algunos cultivos, por ejemplo, son importantes en la dieta de deportistas y astronautas de países industrializados. Las frutas son ricas en vitaminas, como la lúcuma, que comienza a integrarse en el mercado internacional.

Entre los granos hay 55 variedades de maíz y entre las leguminosas son muy nutritivas y con altísimos valores proteicos (entre 15% y 40%): la quinua, kiwicha, tarwi, frijol, pallar y cañihua. Entre los tubérculos, ricos en carbohidratos, además de la papa (con más de 4000 variedades en el Perú), destacan la oca, la mashua y el olluco.

Entre las raíces comestibles, la maca, la arracacha y el yacón son las más notables.