¿Son las iglesias el opio del pueblo?
¿SON LAS IGLESIAS EL OPIO DEL PUEBLO?
Si. La iglesia Católica, la Protestante, la Judía, la Mahometana, la Reformista, la Ortodoxa, las Bíblicas, la Griega, la Metodista, la Anglicana, la Shintoista, la Pentecostal, las Cristianas, las Apostólicas, las Episcopales, los Hijos de Jehová, los Israelitas, etc., por que son centenares de iglesias, y todas ellas, se irrogan, arrogantemente, ser depositarias de la palabra de Dios; y todas ellas mienten, con descaro, con lujos, mienten con su actitud comercializadora y vendedora de falsa fe, que les sirve para aumentar sus arcas y la riqueza desmedida de las jerarquías eclesiásticas.
Las Iglesias, todas, son alambradas de púas, murallas, cárceles donde se doblega el espíritu del Hombre, que en la búsqueda innata, íntima de su creador, cae desde niño indefenso e incapaz de decidir en las trampas de estas iglesias. Religiones espurias que interfieren, con sus fiestas, peregrinaciones, misas, confesiones y falsos santos y mártires, vírgenes y bautismos y toda su estridente parafernalia de opereta, entre el recogimiento del Hombre, su meditación, su búsqueda interior y su encuentro personal con Dios. Sin necesitar de liturgias, doctrinas y ordenes clericales que pervierten -adrede¬- el camino directo entre Dios y sus criaturas.
Porque nadie, nadie, puede probar que Dios habló a alguien, escogió una raza preferida, repudió a otras. No. Dios no habla con sus criaturas. Él, ya nos dio un Universo entero, para medir nuestra insignificancia material. Nos dotó de un corazón pletórico de amor, ansioso de luz, de paz interior, de dar y compartir. Nos dio el don del perdón y nos trasmitió el conocimiento de la vida eterna. Eso, lo tenemos en nuestros genes, vienen en nuestro ADN. Nos regaló también la sapiencia de saber que más allá de la mente humana, está nuestro Creador y que esta vida es sólo un paso en el largo camino de la eternidad. Y tendremos que dar muchos pasos antes de volver a nuestro Hacedor.
Luego de varias transfiguraciones que aún tenemos por delante, volveremos a la infinita y divina energía de Dios y para ello, solamente necesitamos un alma limpia y un corazón noble. No requerimos tutela de ninguna iglesia, religión clerecía, secta, confesión o cualquier otra denominación que usen los curas.
Las iglesias son las mejores aliadas del mal, se interponen entre Dios y nosotros. Las iglesias, y en nuestro caso cusqueño, la iglesia católica y otras, usufructúan perniciosamente la imagen de Jesús de Nazareth. Un hombre espiritual -histórico, que pregonó la idea de un Dios único, bondadoso y justo. Y al rededor de Jesús: y sobre él, desde el año 352 DC. Constantino, el emperador romano, organiza la Iglesia Católica, Apostólica y Romana e inventa un mito sobre Jesús crucificado, resucitado entre los muertos y elevado en cuerpo y alma al cielo. Y de este mito, viven acumulando riqueza .día a día; por eso la iglesia Católica posee la novena riqueza más grande del mundo. Por eso son opulentos, enjoyados, vestidos de oro, y revestidos de engaño. Buscando feligreses que crean en santos, palomas, vírgenes, indulgencias, y todo un boato estridente y actoral.
No permitamos que nadie, ni nada, se interponga entre nuestra sagrada interrelación personal con Dios Creador, entre el entendimiento del Padre y del Hijo. Dejemos de ser rebaños que van detrás de estatuas en afán idolátrico.
Oremos sólo a Dios, que no esta encerrado en ningún tabernáculo, templo o libro. El, está frente a nosotros en todo momento, con su poder infinito, esperando que le digamos: Padre mío que estás en los Cielos y la Tierra.
(Continuará
Carlos Candía Muriel
Escritor


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