HISTORIA DEL SEÑOR DE QOYLLURITTI AUSANGATE
UBICACIÓN
El Santuario del Señor de Qoylluritti esta ubicado en el paraje de Sinqak'ara, al pie del nevado de Qolquepunco en plena Cordillera Oriental de los Andes (Vilcanota), junto al pico del Ausangate, jurisdicción de la Comunidad de Mawayani, Distrito de Ocongate, Provincia de Quispicanchis, Region del Cusco Perú.
DISTANCIAS:
Por carretera afirmada
Cusco Urcos 46,03 Km.
Urcos Ocongate 81 ,77 Km.
Ocongate Mawayani 40,30 Km.
Punto de llegada y ascenso
TEMPERATURA:
Mawayani-Santuario-Camino de herradura.- 8,50 Km
Oscilante
12 C° a mediodía
05 C° bajo cero en la noche
ALTITUD:
Ocongate 3,433 m.s.n.m.
Mawayani 4,059 m.s.n.m. Punto de llegada
Santuario 4,800 m.s.n.m. (Templo)
Gruta de la Virgen 4,900 m.s.n.m.
Nevado de Qolquepunco, 5 471 m.s.n.m.
ORIGEN TRADICIONAL DE LA APARICIÓN DEL SEÑOR DE QOYLLUR-RITT'I
Allá por los años de 1780 en la Estancia de Mawayani cerca del Distrito de Ocongate; vivía una familia indígena, apellidada Mayta, que tenia buena cantidad de hato de ganado alpacuno y ovino; cuyos animales pasteaban en las Hoyada de Sink'ara al pie del nevado del Qolquepunco, a cargo de sus dos hijos; el mayor más o menos de 18 a 20 años y el menor de 12 a 14 años de edad, llamado Mariano; quienes a más de apacentar los ganados, se dedicaban a hilar, vivían solos en la cabaña, conforme pasaba los meses; el hermano mayor abandonaba continuamente la cabaña y los ganados; dejando solamente al cuidado del hermano menor Mariano y sin ninguna compañía; ya cansado de esperar al hermano y no teniendo que comer; se dirige al Mawayani donde su padre, dispuesto a contarle sobre sus peripecias y abandono por parte de su hermano mayor; así empieza su recorrido, faltando poca distancia para llegar a su casa paterna, Marianito Mayta es alcanzado por su hermano mayor; quien le increpa y recrimina de su actitud de abandonar la cabaña y los ganados y regresar sin su permiso una vez llegado a la casa de sus padres el hermano mayor le causa de desobediente y de ocioso; el padre escuchando la queja, le castiga y obliga a regresar a Mariano al pastoreo del ganado; una vez llegado a la cabaña, nuevamente el hermano mayor abandona a Marianito; no se sabe con qué motivo y en qué correrías andaba; posiblemente en amoríos con una buena moza de por los alrededores, volvía de varios días. Como la situación del abandono se tornaba cotidiano; Marianito Mayta al no soportar el trabajo duro y sacrificado, mas la soledad y el hambre; decide tras montar el Nevado para no ser sorprendido por sus hermanos mayores cuando estaba dirigiéndose hacia el nevado se encontró con un niño de raza blanca; más o menos de su misma edad; quién le preguntó a donde iba, Marianito le contestó con toda sinceridad lo que le sucedía y que estaba dispuesto a atravesar el nevado cueste lo que cueste; incluso su vida hasta llegar donde su padre o irse a otro lugar lejos; para no sufrir y padecer por culpa del hermano mayor; pero el niño le aconseja y recomienda no hacerlo, para mitigar su hambre le ofrece pan y su compañía y ayuda en las labores de pastoreo e hilado de lanas; Marianito ante este ofrecimiento accede y acepta la proposición; ya por la noche en su cabaña, no conseguía el sueño pensando en el niño hermoso, bondadoso y compasivo al día siguiente al rayar el sol, se levanta y arrea los ganados para pastear y se dirige al lugar, tal como el niño prometió esperarle cada mañana; se encuentra nuevamente, su alegría es inmensa, durante el día juegan, conversan amenamente, bailan y cantan; pero siempre apacentando los ganados.
Por que lo que tenía ya estaba envejecido; su compañero-niño le contesta diciendo que no tenia otro vestido, por que no había esa tela en esos lugares; entonces Marianito se ofrece conseguir; deja encargado a su amigo-niño el cuidado de los ganados y emprende el camino hacia Mawayani a la casa de su padre; a quien le comenta y entrega el trozo de tela, el anciano campesino acepta
comprarle; pero que el no podía viajar a la ciudad del Cusco; antes bien le encomienda a Marianito, que ya era jovencito, preocupado y entusiasmado llega al Cusco, recorre todos los establecimientos comerciales en busca de la tela preciada y no encuentra esa tela y le recomienda preguntar en el Arzobispado; porque solo los Obispos usan ese tipo de telas; obediente y preocupado al no encontrar logra entrevistarse con mucho sacrificio con el Obispo Monseñor Moscoso; quien con paciencia y atención escucha al humilde indígena joven; el prelado le manifiesta que esa tela no existe en el Cusco, que la enviaban de la Ciudad de Arequipa; le aconsejó y le recomendó acudir donde el párroco de Ocongate, Sacerdote Pedro de Landa; para lo cual le envía una carta con el mismo Mariano; en ella el Obispo Moscoso, instruye al Párroco para que averiguase sobre la procedencia de la tela, porque tenía la ligera sospecha de estar cometiéndose un sacrilegio por parte de algún indígena; por que la tela procedía de los vestidos de las imágenes, el Párroco enterado del contenido de la carta, convence a Mariano para que lo llevara donde su amigo, que usaba dicha tela; luego de un largo y penoso viaje por la cordillera llena de nieve; un día 12 de Junio de 1783 llega a un punto visible de la cordillera de Sinak'ara vio efectivamente que un joven vestía túnica y apacentaba el ganado, cuando se aproximaba hacia él, proyecta una luz refulgente hasta ofuscarle la vista, sin que fuese posible aproximársele, prejuzgaba que le proyectaba un espejo de gran dimensión; quien tal hacía, podía ser algún malhechor recibido; entonces se vio obligado a suspender tal empresa.
Días más tarde convoca a las autoridades Comunales, vecinos cercanos; una vez puesto en conocimiento, acuerdan organizar un complot sorpresa (sorprender y atrapar al joven de la túnica); para esta empresa el Párroco de Ocongate, también acuden los habitantes de Ccatcca de la jurisdicción de la Provincia de Quispicanchis; después de días de caminata llegan a Sinak'ara; desde lejos divisan a Marianito Mayta y a su acompañante que pasteaban los ganados; conforme se aproximaban, como en la vez anterior; desprendía una luz refulgente que los ofuscaba la vista; para lo cual acuerdan rodear haciendo un círculo con la finalidad de localizar y atrapar; entonces los hombres de Ccatcca, rápidamente pasan el riachuelo de Sinak'ara; pero la figura refulgente se repliega hacia una peña (roquerías), donde todos los hombres cazadores se juntan casi a ciegas y el Sacerdote que lo encabezaba, fue el primero en alargar las manos, como para coger al fugitivo que se refugió a ese sitio.
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