Hace un año estaba allá en la Zona Cultural de Reserva de Biosfera del Parque Nacional del Manu! Unos días antes de llegar a Pillcopata, luminoso pueblo que se confunde con la selva, inicié una jornada que movilizó los cinco sentidos y mi espíritu. En el Cuzco, comenzada una tarde, en Cuzco nos estrechamos las manos con Joel Johuanchi, un habitante de nuestra Madre Tierra, que hacía ya un tiempo y por mail desde Argentina y Cuzco - Perú, veníamos organizando este encuentro.
El interés por una vía espiritual dentro de este diario vivir tan urbano y tangible, se vio reflejado en mi a través de un lejano y fuerte vínculo con la Naturaleza que sin comprenderlo demasiado, fue desde que recuerdo muy perceptible, que junto a la busca del conocimiento de alternativas ancestrales de curación, me llevaron a esta travesía. Y así fui conformando esta bella y creativa experiencia de compartir un corto tiempo con mi amigo Joel Johuanchi; de ingresar a ese mundo sagrado pero simple, en un camino de enseñanza que sus raíces le transmitieron: el de las plantas sagradas, los lugares de poder y los espíritus que en todo interactúan con este nuestro plano de existencia.
Armonía y conexión con el espíritu fueron los trazos marcados por este aprendizaje, y encontrar a la vuelta de cada recodo, en los pájaros y mariposas, en esos gigantes verdes, en la Maestra Ayahuasca, en las enseñanzas de Joel y en su ser, en los pintorescos habitantes de Pillcopata Reserva de Biosfera del Manu, en las calles de ese pueblo, en la comunidad nativa de Huacaria, chozas y cancha de fútbol, en las aguas correntosas de los ríos, ante ese imponente ser de piedra, en la noche que te hace sentir el latido y la respiración de la Selva, del Planeta… llegar a ver que estas sensaciones conforman en si una única fuerza que te hace percibir con el alma lo que ya sabes y no te animas a confirmar solo porque lo cotidiano a veces te dice lo contrario: y es que el misterio si existe, y sos parte de una unidad que allí percibís en cada momento… en medio del ritual de la planta sagrada ayahuasca un jaguar, símbolo de la tierra, salta y se funde en mi cabeza… salgo de la cobertizo y la luna llena me mira, toda la selva resplandece… entro nuevamente a ese espacio de ceremonia y Joel canta místicamente Canto Chamanico… y nos elevamos.
Cada momento y cada ejercicio a los que este amigo me invito a participar fueron únicos, rituales; uno de ellos fue particularmente hermoso, cuando nos internamos en la foresta a través de una larga caminata y tras unas horas llegamos al Sitio Sagrado … de repente y junto al angosto brazo del río un ser imponente me observaba, de piedra negra, cargado de petroglifos, símbolos universales, Hinkiori… y allí sobre su lomo realizamos una ofrenda -un despacho ofrenda a la Pachamama- a los espíritus de la naturaleza, armonizamos mi ser y sentí envolverme en el poder de ese Parte de la Tierra cargada de Energía; esta ceremonia confirmaba lo que mi intuición: que quien se lo proponga puede vivir y sentir lo sagrado, la comunión con ese ser del cual todos somos una pizca… Es increíble pero a medida que doy forma a estos renglones, vivencio maravillosamente con una sacudida en mi corazón la experiencia pasada, recordando vivamente mis andares y las palabras de Joel Johuanchi que entre mate* y mate me explicaba que de este como de todos los aprendizajes ambos participantes se enseñan… sucedió que este encuentro se escapo de la marcada relación maestro-aprendiz y me invitó a conocer a un amigo… Gracias de verdad y con el corazón… y hasta otra vuelta.
* Mate: infusión de hierba mate servida en una calabaza y compartida mediante una bombilla, en ronda y con tus amigos.
Martín Abenel – Sur de la Argentina – martintza@yahoo.es
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