Después de tomar Ayahuasca

Las experiencias que se tienen con la ayahuasca son diversas en fondo y en forma. Cada ceremonia con la madre ayahuasca tiene un aprendizaje y un proceso de entendimiento. Las experiencias pueden ser intensas, pueden ser malas, buenas, gratificantes o simplemente nada extraordinarias. Tomar ayahuasca puede ser una experiencia de cuatro a cinco horas intensas desde el aspecto espiritual, emocional, mental y físico. Se puede experimentar la sensación de muerte, las ganas de llorar, de reír o simplemente permanecer en un estado de contemplación, todo dependerá de la preparación, de la madurez mental, emocional y de la fortaleza física. Se puede experimentar un estado de felicidad, satisfacción y plenitud que nos lleva a pensar que todo en la vida está solucionado, e incluso que uno tiene la suficiente fuerza para solucionar los problemas o los males que lo aquejan. Considero que tomar ayahuasca es fácil, lo difícil y complicado comienza después de la ceremonia, cuando se terminan los efectos de la planta madre. De cómo uno pueda integrar todo lo experimentado con la vida diaria, de cómo uno traslada lo vivido en estados ascendentes de conciencia al plano terrenal, es cuando empieza el trabajo verdadero y profundo de cada persona con la ayahuasca. Ya que es un proceso inescrutable, se recomienda tener la suficiente voluntad y la suficiente paciencia para que la ayahuasca siga haciendo su trabajo de sanación y enseñanza. Todos estos procesos no se los podrá entender desde una perspectiva racional, sino desde el sentido inefable, desde aquello que no puedes ver ni tocar. Tratar de explicar la experiencia de la ayahuasca es perderse en los infinitos laberintos del pensamiento y terminar confundido. Cuanto más se quiere explicar, menos se entiende. Antes de procurar explicar, se debería sentir con la mente y el corazón abiertos, porque el sentimiento es el lenguaje con la que te enseña la vieja sabia ayahuasca. Es importante, después de una experiencia con ayahuasca, tomarse el tiempo y el espacio necesario para uno mismo, y a partir de ello entrar en un proceso de introspección e integración de la experiencia. Es importante guardar una dieta, entrar en reposo hasta que uno lo sienta,  pudiendo durar unos días o semanas,  un tiempo prudente, hasta que el cuerpo y la mente regresen a su estado normal. Algunos efectos o síntomas de la experiencia se podrán experimentar entre sueños o en el día a día, lo recomendable es asumir todo esto con mucha calma, no entrar en pánico, porque es una de las formas de curar de la ayahuasca. La comunión con las plantas sagradas no termina cuando se van los efectos, sino continúa de por vida. No existe experiencia buena o experiencia mala, es una experiencia en sí, por ello se debe tener la madurez y la conciencia para asumir de que los procesos de sanación y aprendizaje no necesariamente son agradables o gratificantes. La experiencia buena o mala con la ayahuasca no depende de la ayahuasca, sino de la percepción de cada persona; el brebaje mágico de la ayahuasca hace su trabajo de sanar y de enseñar.

La ayahuasca nos enseña lo que tenga que enseñarnos, nos cura lo que tenga que curarnos y nos guía donde tenga que guiarnos. Existen cosas que merecemos conocer y cosas que merecemos ignorar. Todo es sanación, aprendizaje y merecimiento en el mundo mágico de la ayahuasca.

Joel Jahuanchi Marca.

[Ayahuasca: Tratamientos y curación con Ayahuasca]