Información de la Ayahuasca - Planta Sagrada

La madre Ayahuasca, que lleva diversos nombres en los lenguajes de pueblos de la Amazonia tales como Burawehiak (pueblo Harakmbut), Kamarampi (Matsigenka), Oni (Shipibo), Nanten (Shuar) y Nixipae (Cashinahua), es una bebida sagrada. No es un “alucinógeno”. La madre, doctora y maestra Ayahuasca proviene de la selva amazónica, es conocida y utilizada milenariamente por los pueblos indígenas amazónicos, que la consideran el espíritu de la naturaleza. Constituye el fundamento de la espiritualidad, del chamanismo, de la medicina tradicional y de la cosmovisión indígena. En Brasil se le denomina Caapi del cual proviene su nombre científico Banisteriopsis caapi. En Ecuador se la llama Natema; Yaje en Colombia; en los Andes y en la Amazonia peruana se le llama Ayahuasca. La palabra es de origen Quechua y significa "soga que une el mundo de los vivos con los de los espíritus”. La traducción literal del quechua seria Aya – Muerte / Huasca - Soga o embriaguez, debido al mareo que produce al tomarse. Según estudios realizados en la selva ecuatoriana, el uso de la Ayahuasca se remonta a 5,000 años aproximadamente; su conocimiento sobrevive en el saber terapéutico mágico – religioso de los pueblos indígenas amazónicos. La Ayahuasca es utilizada para realizar la conexión con los mundos mágicos, en la “expansión de la conciencia”, ya que posee un espíritu. A la cocción de la planta se le agrega las hojas del arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis), también el toe o floripondio, tabaco, coca, entre otras. En la vertiente occidental de la cuenca amazónica hay 700 formas distintas de preparación de la Ayahuasca; cada cultura indígena que habita este vasto territorio tiene su propia forma de concebir a la Ayahuasca. A la Ayahuasca, así como a otras plantas, se les da un origen sagrado. En algunos pueblos el origen es mágico, “se cuenta que la liana fue un hombre del cielo y la chacruna una mujer linda de la tierra que se casaron y al morir, hicieron el juramento que juntos siempre enseñarían y curarían a los seres humanos, de la tumba del hombre nació la liana de Ayahuasca y de la mujer nació la chacruna”. Para ciertos pueblos de la amazonia, la liana de Ayahuasca “es la que da la fuerza y la chacruna la visión”. Se toma en ceremonias de purificación, aprendizaje y curación. Es utilizada para purificar y sanar el espíritu, el cuerpo, la mente y las emociones, nos lleva a una realidad mágica y a un estado de conciencia superior, los cuales nos muestran realidades que no pueden ser observadas en un estado ordinario. Ese estado de conciencia superior podría definirse como lo visible de lo invisible, lo racional de lo irracional. A partir de la conexión con los mundos mágicos y espirituales a las que nos sumerge la Ayahuasca, se adquiere conciencia de la existencia en su verdadero significado. Es una experiencia mística subliminal, en las que el ser humano conciente puede modificar la esencia de su ser. A partir de esta percepción, la Ayahuasca es Madre, Doctora y Maestra. En este contexto el espíritu de la Ayahuasca nos cura, nos enseña y nos guía para ser capaces de enfrentar nuestras dificultades. Nos permite entender la relación armoniosa con la Madre naturaleza, con los demás seres y con el universo, así como reconciliarnos con nuestra propia existencia. Dentro de los pueblos indígenas en que la Ayahuasca está presente se dice: “con el espíritu de la Ayahuasca vas a ver y a entender”. La Ayahuasca nos permite ser concientes de nuestras potencialidades espirituales.

Ceremonias y rituales con Ayahuasca. Dentro de los contextos tradicionales del uso de la Ayahuasca hay ciertos requisitos para participar en una ceremonia, como la importancia de la dieta, que debe realizarse antes y después de la ingesta de la Ayahuasca; la abstinencia sexual y la dieta sin carnes rojas y en especial cerdo; también abstenerse de tomar bebidas alcohólicas unos siete días antes del ritual. Este proceso implica la preparación del cuerpo. Antes de ingerir Ayahuasca, idealmente las personas tienen que pasar por un proceso de purificación física, mental y espiritual a través de purgas con plantas depuradoras y baños con plantas aromáticas. Las ceremonias de Ayahuasca se realizan por las noches. La oscuridad causa una profunda acción en el cuerpo, mente, emociones y espíritu, permitiéndonos confrontar y conquistar nuestros miedos más profundos, revitalizar energías vitales y despertar un nivel superior de conciencia. La idea es abrir el camino hacia nuestro "maestro interior". La ceremonia apertura una relación con la espiritualidad que durará toda la vida. La Ayahuasca no produce ningún tipo de dependencia, más bien cura adiciones de cocaína y alcoholismo. En el Perú y en Brasil existen centros, como Takiwasi (San Martín, Perú) que tratan las dependencias con Ayahuasca. La planta mágica Ayahuasca contiene compuestos químicos naturales capaces de provocar visiones intensas y sensibilizar agudamente los sentidos. Estos y otros efectos conducen a la conciencia humana hacia inéditos estados mentales, inexplicables y misteriosos pero a la vez reveladores y maravillosos.

La Ayahuasca como medicina. La Ayahuasca sirve como medicina para que la persona adquiera conciencia de sus problemas en su verdadera significación. Bebiendo la Ayahuasca, es decir, planificando la experiencia mística totalizadora, podemos influir a voluntad en la esencia misma de nuestra más íntima personalidad, perfeccionándola a favor. A partir de ceremonias de Ayahuasca se puede concebir también, la curación física de algunas enfermedades. Da salud y bienestar, vitalidad y energía.

Estados provocados por la Ayahuasca. A continuación la descripción de algunos de los estados de conexión, místicos y espirituales, provocados por la maestra Ayahuasca: Introspección y regresión: cuando una persona ingiere Ayahuasca por lo primero que pasa es por un proceso de reflexión sobre su propio ser, el cual se considera el examen del alma por sí mismo (auto contemplación, reconocimiento de la evolución de nuestro ser). Regresión. En la ceremonia de Ayahuasca, una persona puede recordar fases pasadas de la vida, para solucionar conflictos, lo cual permite conectarse y reconocerse mejor. Los contenidos de experiencias olvidadas o reprimidas vuelven a la conciencia como un verdadero revivir. Se diluyen así las tensiones o conflictos en nuestro ser y se produce una reestructuración y cura de la personalidad. Experiencia mágica religiosa. Ascensión al cielo (a lo divino) a través de un reconocimiento espiritual. Experiencia trascendental, que incrementa la receptividad y comunión mística con todo el universo. Viaje astral. Trasmigración o peregrinación del alma, fuera del cuerpo físico. Súper conciencia cósmica. Iluminación intelectual omnisciente. Expresión de funciones cerebrales, cotidianamente adormecidas, agudización de los sentidos, memoria intensa, análisis exhaustivo, desarrollo de la intuición. Animación de facultades extra sensoriales. Manifestaciones telepáticas, clarividentes, precognitivas e ingreso al contexto divino. Aumento de la conciencia. Liberación del espíritu para elevar la conciencia y el conocimiento a niveles y perspectivas superiores. Conciencia del cuerpo, de sus procesos y movimientos, mayor capacidad de relajación, salud y bienestar, vitalidad y energía; superación de dificultades interpersonales; aceptación, tolerancia y respeto por los demás; capacidad de perdonar y agradecer; capacidad de confiar en los demás y de ser sinceros; mayor conciencia interpersonal: empatía y amabilidad; mejora de las relaciones de pareja y familiares. La conexión con esta dimensión mágica de la Ayahuasca de la experiencia fue descrita como el contacto con un “guía interior” Estas manifestaciones mentales (introspección, regresión, etc.) se dan entremezcladas, aunque con la preponderancia de alguna de ellas. Cada experiencia con Ayahuasca es totalmente distinta a la otra.

Etapas de la sesión de la Ayahuasca. Sensaciones incómodas de vértigo, náuseas, miedos y paranoias reprimidas. Resolución de conflictos, paz y armonía. Profunda reflexión, análisis exhaustivo e introspección.

Muchas veces en una ceremonia pueden producirse vómitos, diarreas, sudoraciones y demás efectos de purificación, que es la manera como la maestra Ayahuasca cura, enseña y guía. Sin embargo, todo este proceso es relativo, muchas veces llegamos a encontrar "lo mágico" en una sola sesión de Ayahuasca, como también podemos hacer reiteradas sesiones con vómitos y diarreas sin llegar a entender y encontrar nada. No hay ceremonia buena o mala, sino mal-entendida. Es fácil tomar Ayahuasca, lo difícil es entender lo que viene después... El reto de la persona es entender los verdaderos significados de las visiones que nos muestra la planta Ayahuasca y poder utilizar este aprendizaje en nuestra vida diaria, por ello, antes de realizar una sesión siempre recomendamos a las personas que no forjen expectativas "maravillosas y mágicas" de experiencias ajenas, porque no siempre resulta así, ya que cada persona tiene su propia experiencia con Ayahuasca. No hay nada más equívoco que el esperar tal o cual cosa de una sesión, puesto que el mantener la atención fija en una esperanza mental no dejará espacio para lo que se presente a la hora de la verdad... Antes de realizar una ceremonia se recomienda a la persona mantener la mente libre de prejuicios y miedos y el corazón abierto. Debe prepararse mental, emocional, física y espiritualmente.

¿Qué es para mí la Ayahuasca?

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El ayahuasca no es placer fugitivo, ventura o aventura sin semilla como para los wiracochas.

El ayahuasca es una puerta, pero no para huir, sino para entrar en éstas y otras naturalezas. Para recorrer las provincias de la noche que no tienen distancia, inabarcables.

La luz del ayahuasca no explica, no revela misterios.

El ayahuasca riega la tierra desconocida y ésa es su manera de alumbrar.

Y cuando se le llama con urgencia y con respeto, el ayhuasca es el costado de un cuchillo de piedra.

Separa el cuerpo de su ánima.

Si un ánima está enferma, la divorcia de su materia dura, niega el contagio, lo empala. El ayahuasca enseña el origen y la ubicación del mal. Y dice con qué cantos, con qué icaros espantarlo.

Y si el cuerpo está enfermo, igual.

Lo separa de su ánima para que no la pudra. Enseña también las raíces que mantienen al cuerpo espiritual del ánima material distantes, separados, hasta que la carne resucita en el preciso corazón de su salud.

Y eso que parece ser nada, lo es todo.

Hay dones, hay poderes, hay mandatos, hay raíces y jugos de raíces.

Cortezas precisas para esto y aquello. Ciertos tipos de lluvia que se beben y también ciertas piedras.

Cómo y cuándo utilizarlos y prepararlos, eso es lo que sabe el ayawuaska.

Y eso lo transfiere si así lo considera, si el cuerpo y el ánima lo merecen.

Cuando se sabe llamar al ayahuasca Con urgencia y con respeto, no hay error, no hay milagro, ni antes ni después del ayahuasca.

Hay lo que merecemos conocer, lo que merecemos ignorar. Todo es merecimiento.

Cuando se sabe llamar al ayahuasca es fácil todo imposible.

Porque hasta la ceniza se vuelve agua cuando un sediento la besa.

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Esperanza

Querido Joel te envio un pequeño escrito que acabo de hacer sobre mi estancia en el Centro Wanamey. Me ha salido así un tanto metafórico y poco concreto. Espero que te guste, esta "cargadito" de esa Esencia que nos une. un abrazo azul, con matices de verdes!!!!

El Centro Wanamey es un lugar de no-hacer, es un lugar de ser, expandirse, sí… es un lugar donde vivir tus “simplezas “ (para mi esta es una buena definición.) Llegamos  de noche, después de un intensísimo viaje iniciático de 10 horas en autobús desde Cuzco, por parajes hermosísimos "madre mía,  tanta belleza junta me sobrecoge" Físicamente es un espacio sencillo, abierto, acogedor, quizás humilde…mas con rapidez se perciben otras realidades…todo está dispuesto para que la Naturaleza haga el trabajo en el viajero. Aquí vives desde el primer momento en comunión con los elementos, auque quisieras no puedes ignorarlos y ahí radica la magia del lugar. Y para colmar esta presencia de la Madre Tierra, Joel Johuanchi, guarda silencio, conversa individualmente, ríe, es atento, parece que se escondiera para servir sin “ser visto” como si  fuera un asistente invisible, facilitando esa conexión entre  hombre y Naturaleza. Deja que todo se de. Atento a cada proceso individual encuentra el tiempo para asistir a cada uno de los integrantes del grupo. Y  claro ! para las actividades colectivas.

Grupo Ecotopía

Los resultados de esta hermosa sinergia no se hacen esperar: cambio de visión en la propia vida en unos, resolución de conflictos pendientes en otros, más proximidad y  expresión  de ternura, más conexión con el propio cuerpo, conversaciones amigables, abrazos y …risas y más risas

Ruth, hermana de Joel, es pura presencia, tiene una mirada tan dulce, tan intensa  que puedes casi caminar por ella ¡ si te lo permite! Es mujer fuerte y sin embargo cuando camina se desplaza con tanta conciencia que pareciera que  la tierra no cediera a su peso. Casi me atrebo a decir que es un poema de la selva. Todo en ella es sutil, luna, sabiduría vestida de sencillez  humilde e integra.

Agradezco al Universo todos mis días, pero aun más los que pasé en mi viaje a Wanamey Centro de Crecimiento del Ser pintados de verdes, de sonidos y olores hasta entonces no imaginados, por eso no vividos. Infinitas gracias.

Esperanza Álvarez - www.energyluz.com - Barcelona - España

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Por Joel Johuanchi.
Nosotros vivimos basados en ficciones selectas. Nuestra visión de la realidad está condicionada por nuestra posición en el espacio y en el tiempo – no por nuestras personalidades como nos gusta pensar. De este modo, cada interpretación de la realidad está basada sobre una posición única. Dos pasos al este u oeste y cambia todo el cuadro.
  Laurence Durrell.

Desde la vez que mi padre me inició en el camino de la Ayahuasca, hace más de dieciocho años, muchas personas me preguntan qué es para mí la Ayahuasca.

Es maestra, madre y doctora, porque nos enseña, nos guía y nos cura. Llevo tomando ayahuasca mucho tiempo, incontables veces, sin embargo eso no es garantía de saberlo todo, más bien no sé nada, sigo aprendiendo de la maestra o mejor dicho la maestra me enseña lo que debe. Ya que cada experiencia con la Ayahuasca es muy distinta a la otra, considero que desde lo más efímero hasta lo más trascendental es siempre es una total enseñanza.

Tomar Ayahuasca para mí es una comunión, una comunión que abre la puerta hacia nuestra propia realidad y a otras realidades a las que no estamos acostumbrados; se pierde la noción del espacio y del tiempo en estos andares. Las visiones y los efectos vividos en una ceremonia de ayahuasca son procesos de aprendizaje, cuando le pedimos con voluntad, paciencia, fe y respeto, la Ayahuasca nos protege y enseña, nos muestra el origen de nuestros males. Esa es la sabiduría y la virtud de la Maestra. Te enseña lo que tienes que aprender, te cura lo que necesitas sanar y te guía por donde tenga que guiarte.

Lo que se vive en el mundo mágico de la Ayahuasca es real, tanto como el mundo en donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. En el mundo de la Ayahuasca los sentidos y nuestro ser se agudizan para entender y sentir nuestra propia naturaleza; al ingresar a un estado ascendente de conciencia uno se comunica con su maestro interior y porqué no decir con seres de otras dimensiones que también sirven de maestros y de guías.

Lo que sucede en la intimidad de nuestro ser bajo los efectos de la Ayahuasca, es un proceso de purificación y sanación de nuestra mente, espíritu y cuerpo; nos ponemos en relación con nosotros mismos bajo un espejo, de tal manera que uno asume y reconoce la responsabilidad personal asociando lo humano con lo divino, y en este proceso puede ocurrir una transformación en nuestro interior.

Desde mi experiencia y lo que pude aprender a través de los años, digo que no se trata de entender o explicar una experiencia de Ayahuasca, ya que mientras más tratamos de hacerlo, menos la entenderemos. Considero que las experiencias de estados ascendentes de conciencia no son para explicarlas, sino para sentirlas en la profundidad de nuestro ser. Mis experiencias de Ayahuasca fueron diversas, la primera visión que tuve la entendí después de ocho años... todo lo que se experimenta en una ceremonia de Ayahuasca es aprendizaje y sabiduría. En otras palabras: La búsqueda del saber a partir de la visión, sin embargo, en muchas de mis experiencias no tuve visiones, ni viajes extraordinarios, pero aun así la maestra me enseñó. Una experiencia espiritual da vida a nuestros sentimientos y abre nuestro corazón, de esa manera aprendemos a ver y a descubrirnos a nosotros mismos.

Antes de terminar estos párrafos, debo mencionar que para tomar Ayahuasca hay que prepararse mental, emocional, física y espiritualmente. Es necesario voluntad y disciplina, y toda disciplina implica una renuncia para recibir en nuestro cuerpo la magia de la Ayahuasca. Hay que despojarse de ciertos hábitos y abandonar momentáneamente otros para introducirse en ese otro mundo. La Maestra exige un cuerpo purificado... Me gustaría dar más detalles, pero dejaré aquí mis palabras para continuarlas en otra ocasión.

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Hernan Sullca

Ya ni recuerdo exactamente cuándo empezó aquello, lo que sí recuerdo son los sentimientos que hubieron detrás de un ¡¡Quiero experimentar cómo se siente, qué se siente!!  Y un no amigo, lo siento pero no se trata de satisfacer una curiosidad, cuando sientas que realmente lo necesitas, estará allí

De aquello habrá pasado algo más de diez años, diez años en los que, sin embargo, no faltaron oportunidades para “experimentar” pero siempre acompañadas con un… no amigo, lo siento pero no se trata de satisfacer una curiosidad, cuando sientas que realmente lo necesitas, estará allí

Finalmente se dio la oportunidad, perdón, aclaro y resalto, la necesidad. No recordaba desde cuándo el sentimiento de haberme extraviado; solo sentía que me hallaba en  medio de nada, con un camino incierto; no recuerdo cómo sucedió ni en qué momento, solo había vacio y algo feo, muy feo dentro mío: un nudo que expulsaba en momentos angustia, en momentos tristeza, en momentos rabia, mucha inseguridad. Sentí entonces la necesidad.

Debo reconocer que llegado el momento de embarcarme volvieron a mí temores que, igualmente, durante 10 años me habían acompañado: ¿Y si pierdo los papeles? ¿Y si hago algo que luego acumulará una experiencia más a mi currículo vital, que llenará de sonrojo no solo mi rostro sino y sobre todo mi memoria y mi conciencia? ¿Y si…? ¿Y…? Sin embargo, la necesidad de enfrentar a ese espacio vacío e incierto, a esos sentimientos que en momentos me ahogaban, felizmente me ayudaron a seguir el camino y finalmente embarcarme en un viaje ahora necesario y urgente.

Amigo, hermano: Nunca imaginé que estarías tan cerca de mí, mucho menos que me acompañarías bailando aquella danza de los ancestros, recuerdo que tras ello me sentí seguro, seguro como en aquel vientre maternal de donde todos debimos salir.

¿Que si fue un viaje de reencuentro conmigo? Lo fue, pero no fue un reencuentro con la memoria, para mí, fue más bien, un viaje de descubrimientos, un viaje de sorpresas. Un viaje de encuentros sí, porque ellos sabían de mí, yo no.

Reí, sonreí, entristecí, hasta lloré. Descubrí el dolor por el terruño abandonado, los seres perdidos, por los duelos negados.

Descubrí por ejemplo que:

Cada vez que pensaba en tu partida, no le daba más de diez pesos, y descubro que el nudo no necesariamente está en mi mezquina oferta a tu ausencia, sino en que me negaba a reconocer los intereses generados por el millón de pesos que tú habías depositado en aquel romance iniciado en una discoteca repleta de cachimbos y ex cachimbos.

Madre Ayahuasca; ahora que escribo estas líneas pienso en lo difícil que es despojarse de todo aquello que es necesario despojarse;  y en el camino que me señalaste: abrazar, lo que es importante y necesario abrazar. Ahora que escribo estas líneas  descubro que el viaje, en realidad, recién inicia; hay que volver a sentir, hay que despejar el camino y retomar el andar. Te pido por favor que no me quites los brazos ni la mirada.

Joel y Donaldo, gracias porque a pesar de los años siempre mantuvieron viva la llama de mi oportunidad. Gracias por aceptar mis tiempos y los tiempos de la madre ayahuasca, gracias por darme la oportunidad de volver a sentir.

Hernan Sullca – Historiador.

Cusco – Perú.

hernansullca@hotmail.com

Retiros Espirituales y Dietas con Ayahuasca en Cusco

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Si estás buscando la píldora mágica, el remedio infalible y el evento que cambiará toda tu vida y solucionará todos tus problemas, entonces no podemos ayudarte. Pero, si estás dispuesto a buscar en tu interior, a expandir tu conciencia espiritual y a crecer en la luz que el Universo te provee, entonces talvez podamos hacer algo.

Madre que sufres por el ser amado, padre del hijo descarriado, hermano o hermana perturbada por la existencia de tu igual, esposa sufriente por tu cónyuge, no traigas al ser querido que no quiere curarse, antes que todos ven tú. Pero si vienes, abre tu corazón, olvida lo aprendido y ven a llenar tu vaso nuevamente, guarda silencio para que escuches, trae respeto y presenta tu fe, por sobre todo tu Fe. El camino que pretendes seguir exige disciplina, obediencia y renuncias, si no estás dispuesto a eso, de corazón te pido que no lo sigas. Trae tu espíritu libre, infinito y transparente, pero responsable, disciplinado y obediente. Tu única carga debe ser la voluntad y la paciencia.

Tomar Ayahuasca no es una noche de mareo y adormecimiento, no son ochenta dólares de vómitos y defecaciones, no es una toma y “ahora vete, sigue con tu vida”, es un proceso, es darnos la mano para sellar el compromiso de ir hacia Lo Alto. Prepararse para esto requiere las horas que estés dispuesto a dar a tu vida. No es una trasnochada, es el despertar de otro día. Si no estás dispuesto a asumir este proceso, de corazón te pido que no lo hagas, porque no todos pueden caminar entre espinas sin ser lastimados, vivir en la penumbra sosteniendo la luz, caer en el hoyo con la sensación de ascender al cielo, respirar cuando empuja la muerte, comer sólo cuando hay aire.

No te aseguro nada, no te ofrezco nada, no te vendo ilusiones ni salvación, no quiero darte expectativas ni que me cuentes visiones bonitas luego de todo, no, no lo acepto ni te lo ofrezco. Sólo quiero que firmes un papel en blanco para que recibas la sabiduría de la Maestra, Madre y Doctora tal cual y como se presente ante ti.

¿Cuál es el precio? Antes de palabra alguna y ante mi puerta dame lo que tu corazón indique, pero a la Vieja Sabia dale todas las perlas que atesoras.

Donaldo Pinedo

¿Qué es para mí la Ayahuasca?

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Antonio Navarro - México

A mi regreso de Perú a México la gente me pregunta “¿cómo te fue?” “¿encontraste lo que buscabas?” Realmente no fui buscando algo concreto, claro que había ideas en mi cabeza, como mejorar mi salud, pero no ubico haber buscado algo específico. Además, me resulta insuficiente decir “bien” o “vengo satisfecho”. Mi sensación es más cercana a la gratitud y a la tranquilidad. Sigo abierto a lo que allí sucedió, como si aún no acabara.

El retiro de Ayahuasca no es un evento para disfrutar. Es una experiencia que requiere de preparación, templanza y humildad para reconocer los propios límites, la propia estupidez y la posible plenitud que puede advenir por la disciplina y el amar. En mi vida, he conocido procesos de fuerte confrontación pero siempre con la posibilidad de salir al tocar un límite, lo que conlleva cierta comodidad. En algunos eventos del retiro experimenté la sensación de querer huir pero sin tener la posibilidad física, emocional ni mental de hacerlo, en que sólo quedaba el espíritu para no sufrir. Toqué mis límites y también mi decisión a permanecer con la fuerza y capacidad disponibles, sabiendo que había más que aprender pero comprendiendo que en ese momento requería de mayor entrenamiento y voluntad. Sigo mi camino con mayor claridad dentro de la confusión. No es necesario explicar todo; es importante disponerse a sentir, a observar.

No me atrevo a recomendar o no recomendar el Retiro Espiritual y Dieta con Ayahuasca. Cada quien ha de sentir en su corazón si va o no.

Saludos.

Antonio Navarro - México - Director del Instituto Cultural para el Engrandecimiento del Ser Humano.

Libro de Antonio Navarro: Del pecado original y otras alegorías.

Cada chaman amazónico tiene una forma particular de prepararla. Como muchos de ellos indican, es la propia Ayahuasca quien enseña cómo hacerlo a través de las visiones que se tiene en las ceremonias.

Esta es una forma de preparación:

Se colecta la liana (el nombre científico de la Ayahuasca es Banisteriopsis caapi), así como hojas de un arbusto llamado Chacruna (Psychotria viridis). Estas dos plantas deben ser colectadas en luna llena, por la mañana y quien la recoge debe estar en ayunas. Se requiere 10 kilos de Ayahuasca. Se limpia la corteza y se procede a chancarla para que esté más suave al momento de cocinarla, se agrega un kilo de Chacruna; también se puede agregar las hojas de Datura spp, planta conocida en la Amazonia como floripondio o toe. Además, se puede agregar tabaco y hojas de coca. Se hace hervir unas 12 horas, en unos 50 litros de agua. El proceso de preparación de la bebida está centrado en los cánticos chamanicos conocidos en la Amazonia como Icaros, así como en soplos con tabaco. Ambos son invocaciones al espíritu de la Ayahuasca y a los de la naturaleza y, como señalan los chamanes, los icaros son la fuerza que se agrega a la bebida.

Los 50 litros de agua se reducen a 2 litros de Ayahuasca. La cocción tiene que dar como resultado un líquido de contextura viscosa y color rojizo ocre.

Cómo se Utiliza la Ayahuasca

Mi nombre es Donaldo Humberto Pinedo Macedo:

Soy antropólogo social criado al puro estilo positivista de la academia. Mi formación se encargó, por años, de desmitificar todo; revelar, explicar y reinterpretar fue la pasión de mis docentes y parece que he aprendido e internado pasiones ajenas. Pero la fuerza del cientismo encuentra sus límites en otro tipo de sabiduría, igual de dura e impermeable, pero más alegre, espiritual y sincera, colectiva y trascendental; permite ir más allá del embargo de los impuestos racionalistas y nos hace ver más poderosos de lo que la cotidianeidad nos muestra, poderosos pero sujetos y muñecos de un poder que nos abruma y consume, el poder del espíritu de las plantas.

Son algo así como entes rectores que bajo su tutela nuestra vida gira y tiene sentido. No somos nada sin ellos: nos muestran la trocha en caminos enmarañados, la luz del día en selva espesa y nos dan sabiduría para enfrentar las enfermedades del corazón y del cuerpo. No dependemos de nosotros mismos; el sentido evolutivo de la especie homo sapiens sapiens, supuesto animal racional y por lo tanto superior, pierde sentido: Pertenecemos a todo cuanto existe en este mundo y talvez más allá de él. Dependemos de alguien o de algo que nos embarga. Nos dirigimos a ese Ente con respeto y reverencia, cuidadosos de no ofenderlo, sumisos, porque le pertenecemos. Cuando ello sucede la respuesta es grata, el alma se tranquiliza y la palabra "vida" toma nuevo sentido, se redefine, tiene brillo, esperanza, paz y necesidad de cambiar las cosas.

La segunda vez que me encontré con la “doctora Ayahuasca” como lo llama Joel Johuanchi, le pregunté un par de dudas aplastantes que perturbaban mi existencia, mi humor y mi paciencia. Ella, mediante escenas destellantes filmadas en blanco y negro y en cámara lenta, trató de comunicarse conmigo. Yo no entendía nada, sólo miraba atónito. Joel me decía: “pídele sabiduría, que te ayude a descifrar lo que te muestra, hazlo con fe”. La película se detuvo e inició, como dicen los expertos, cuadro por cuadro. Cada cuadro era explicado pausadamente, como para un niño atento y absorto por la belleza de los colores; cada escena pasó por el filtro de la explicación, de la enseñanza experta y me fue mostrando lo que aquéllas imágenes significaban. Tuve certeza que estaba en lo correcto. Creí entonces, y ahora, una semana después, lo confirmo.

Para llegar a este “séptimo nivel”, después de cánticos suaves y entrecortados por la sensación de vomito, hay que pasar por ciertos rituales obligatorios. Primero, preparar un lugar cómodo, apacible; luego, sentados en el suelo, frente a frente, con la espalda recta y los pies entrecruzados; Joel Johuanchi, vestido con su vestimenta tradicional, prepara la mesa de los rituales: primero un cuero disecado de un jaguar, luego una tela multicolor y encima plumas de papagayo, collares de semillas, piedras ovaladas y brillantes, cuarcita, un hueso petrificado regentado por un collar de huayruros, agua de florida, una botella de plástico bien cerrada que fermenta el brebaje de la ayahuasca y un vaso pequeño.

Joel Johuanchi es amigo mío, nos conocemos hace años. Nuestro encuentro, para él, estuvo predefinido por sus dioses. Para mí, era un compañero más de la facultad de Antropología de la universidad San Antonio Abad de Cusco, que hablaba de los pueblos indígenas y de sus derechos y costumbres. Otro loco con su tema, decía. Pero fuimos enterándonos de nuestras virtudes y defectos y congeniamos en encontrar un sendero paralelo y todo bien. La primera vez que me ofreció hacer una sesión de ayahuasca yo estaba entusiasmado porque habría de tener una experiencia como antropólogo, algo así como un trabajo de campo. Sueño realidad. Pensé que la cosa era ir, tomar el brebaje chamanico, volar un poco y despertar con sed y hambre e ir a la computadora a registrarlo todo. Pero resultó ser más que una sesión de ayahuasca: había que estar realmente preparado y tenía que haber un alto grado de sinceridad entre el auspiciante y el peticionado.

Un día antes de la fecha acordada Joel me citó y me preguntó cómo estaba sentimentalmente, sentí la necesidad de ser sincero -me pareció injusto no serlo- y le dije que atravesaba ciertos problemas familiares y emotivos y que en verdad sentía que no estaba preparado para la sesión. Entonces él sentenció: una semana más aplazamos la sesión, lo mismo, nada de carnes rojas ni picantes, nada de relaciones sexuales, nada de cigarro, sí a las comidas ligeras y la tareas de absolver las emociones. Llegó la fecha acordada y nuevamente el interrogatorio. Le dije que estaba bien y que me sentía preparado. Entonces preguntó acucioso: ¿Por qué quieres tomar ayahuasca? No sabía si decirle “por interés científico” o “porque quiero saber cómo es” y es que ambas respuestas eran verdad. Seguí la corriente y dije algo diplomático: tengo algunas preguntas que quiero hacerle al espíritu de la ayahuasca para resolver mis dudas. Me miró dudoso pero aún así decidimos llevar a cabo la ceremonia. Fui a su casa, estábamos en la cocina conversando de todo un poco, para entrar en confianza, mientras él intentaba replegar una bolsa hueca y grande de plástico y encender una cocina para poner a hervir el agua. El vapor comenzó a inundar la habitación y se sentía el olor de las hierbas aromáticas. Puso el plástico encima del vapor, acomodó un banquito de madera y después de ordenarme desvestirme me acomodó dentro del plástico y cerró la abertura superior con una pita. Era el baño de limpieza. Sudé duro mientras hablábamos y comentábamos sobre antropología (curiosa ironía). Media hora después sacó el plástico y sentí un repentino chorro de agua fría que hizo retroceder mi espalda. Joel estaba probando mis temores y la intensidad de mis sobresaltos. Acomodó un balde amarillo y grande y me dijo que si sentía ganas de vomitar que no me resistiera. Asenté confiado en que ello no sucedería. Después de preparada la mesa prendió su tabaco, vertió a medias el zumo de la ayahuasca en el vaso y exhaló el humo del tabaco "mapacho" dentro. La bocanada inundó el vaso. Siguió el tabaco emitiendo sus olores y formas inexplicables mientras Joel cantaba, agarrando el vaso con las dos manos, pedía aprobación, sabiduría y guía en el camino que nos disponíamos a descubrir. Tomó el zumo sin respirar. Me pidió hacer lo mismo. Sentí amargo el paladar y la lengua pero no me detuve en ello. Siguió orando y cantando evocando al espíritu. Cerré los ojos y Joel me guiaba en la concentración. Empecé a ver círculos y formas geométricas, en blanco y negro y destellantes, luego colores vivos de izquierda a derecha, arriba y abajo, de todos lados. Después rostros que venían hacia mí y oscuridad; le comenté el hecho y me dijo que soplara esos rostros y los colores negros para que se alejen. Sople en varias direcciones, como desvariando. Sensación de vómito. Joel vomitó, yo no podía. Me volvió a preguntar qué veía: A mi mamá ancianita, me mira y me sonríe -le dije-. Siguió entonando la canción que había iniciado y decía: “cuarta dimensión, quinta dimensión, séptima dimensión, séptima dimensión”. Empezó el viaje.

Había transcurrido, calculo, un par de horas; generalmente es menos tiempo para llegar a este punto, pero algo me sujetaba al suelo y no me permitía emprender el vuelo, algo pesado, como un ancla arrastrando piedras y montículos de tierra. Joel dedujo que era mi mente académica que me impedía viajar, pues todo lo quería interiorizar, pensar y explicar. Me fue difícil abandonar cinco años de universidad y crianza, pero lo hice.

Toda la noche permanecí viendo y reviviendo los mensajes de aquélla maestra magnánima. No vomité y me jacté de ello luego. Desperté satisfecho, era de día, Joel también había despertado y me preguntó cómo estaba. Bien -le dije-. ¿Te ha ayudado? -me preguntó-. Sí, sí -respondí sincero-.

La segunda sesión fue después de un año, hace una semana. Como ya no era primerizo las cosas se apresuraron más de lo que imaginé. Esa vez sí vomité y mucho. Había guardado cuantioso recelo, odio, rencor, incertidumbre, mentira, hipocresía... todo se fue en un vómito, porque sólo después pude iniciar el viaje y nuevamente, la planta maestra ayahuasca, me mostraba el camino, limpio y sin baches, en un laberinto sentimental que yo había pensado que no tenía salida. Fue así de mágico si quieren, pero aquél día sentí una paz infinita, una tranquilidad abrumadora y todo, bueno, casi todo, se fue resolviendo: la familia, los amigos y la vida ya no pesaban en los hombros.

Hubiera querido detallarles lo que pregunté y lo que me mostró la doctora maestra ayahuasca, pero eso lo dejo a su curiosidad, además, son cosas personales que ni la ambición del conocimiento científico pueden quebrantar. También me hubiera gustado explicarles cómo funciona todo ello, pero esa tarea se la dejo a Joel, quien viene enterado en el tema desde que su padre, Alejandro Jahuanchi, le inculcó. Seguro es que en esta página encontraran explicaciones sobre las potencialidades químicas de la planta de ayahuasca y sus efectos en el cerebro, pero también hallarán otro tipo de explicaciones, como la existencia de un espíritu que habita en las plantas y se comunica con nosotros mediante un chaman. A ustedes les toca absolver su creencia en cualquiera de las opciones. Yo he mostrado mi posición. Buena suerte y que los espíritus de la naturaleza los guarden.

Más Experiencias

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Ya en el aire, en el vuelo 1364 de Aerolíneas, Buenos Aires – Lima - Cusco,  me preguntaba por qué diablos me hallaba viajando hasta un punto desconocido de la selva peruana… Un viaje de miles de kilómetros, de hecho,  en busca de algo bajo los auspicios de la legendaria ayahuasca.

Cabañas Wanamey

Un misterio: soy  licenciado en letras, escritor, empresario, tengo mujer y una hija de un año que me llena de felicidad.  No me debería faltar nada, y sin embargo… Por otra parte, a mis 37 años, recuerdo haber sido parte del grupo de Carlos Castaneda,  incursionado en mi mundo interior en el hiperespacio con plantas y químicos,  he viajado a la India en un retiro de 21 días con Ama y Bagabán, etcétera.  Como sea, ostentaba, antes del viaje a Perú, un prontuario de búsqueda y escalada, por así decirlo, cuanto menos, vistoso. Sin embargo, la planta maestra hacía años que me esperaba, o al menos así yo lo sentía, y no hablo de un delirio, sino de una sensación física, como tener hambre, y emocional, como sentir una pérdida.  Y ahora debo decir, ya de vuelta del viaje, que en Wanamey, Centro de Crecimiento del Ser me vi en la situación de tener que trabajar como un idiota (que era) conmigo mismo, lo que no fue nada fácil ni plácido.  Y aunque parezca paradójico, siento una enorme gratitud con al Grupo Wanamey y a Joel Johuanchi. Antes  que nada, mi experiencia con la ayahuasca fue algo de lo más pedestre, a la vez que descomunal y mágica.  El chamán, -Joel Johuanchi- exigente y justo, y, sobretodo, la madre ayahuasca, me guiaron con pie firme  hacia un lugar donde, primero,  yo soy un hombre, quien afronta las consecuencias de sus actos;  y segundo,  donde soy responsable de mi mismo y de algo más…;  y tercero y cuarto y quinto  no tiene caso que los traduzca en palabras  por tanto no significarían nada para quien las lea.  De otro modo, la función de la presente reseña es otra. Perú es un país maravilloso para aprender de lo que nos rodea por dentro y por fuera, de eso no tengo dudas;  es más: diré que más bien tengo certezas – la planta me dio un empujón y mandé mis dudas a freír churros, y ahí siguen: friendo churros, muy años luz de mi conciencia. En retrospectiva, rememoro los días del retiro en Wamaney  y me sorprendo de mi suerte  de haber sido curado de tal manera: la planta recorrió mi cuerpo por horas y horas en obra de sanación;  me guió con firmeza en fortalecer mis flaquezas y en lograr la calma de un manso lago y el equilibrio de un hombre completo.  Por momentos, los sonidos de la selva parecían estallar en mi cabeza, los miedos amenazaban con obligarme a salir corriendo de aquel lugar, y, no obstante los obstáculos y lo terrible y abrumador de los oscuros laberintos del sí mismo, la enseñanza llegó. Casi nada fue fácil para mí  durante esos cinco largos días.  Sólo al final, en el último día, la planta decidió que mi persona había cumplido con los mínimos requisitos para dejar Wanamey,  y reiniciar, ya de vuelta en mi hogar,  el desafío de todos los días. Y si el chamán Joel Johuanchi me permite repetir unas pocas palabras suyas, entonces, las repito y entonces digo: Soy un obrero de la luz.  Después de todo, a pesar de ser empleador,  siempre sospeché que en el fondo era un proletario. Ja. Para concluir esta breve reseña, les diré a los estimados postulantes al encuentro con la planta maestra Ayahuasca en Wamaney, lo siguiente: Están ante un momento sagrado, único, donde no hay lugar para la distracción. No hay lugar para guajes pinchados…  En fin, sospecho que el suyo no será un viaje a las Galápagos,  sino un viaje de poder, donde el cimbronazo te llegará  hasta el mismo bonete. Ja. Alabado seas. Este enunciado expresa la esencia de mi experiencia, siendo un humilde viajero.

Sergio Povedano - Argentina - spovedano@gmail.com - www.sergiopovedano.com

Más Testimonios de los Retiros Espirituales

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Hola a todos,

Mi experiencia en Wanamey, Centro de Crecimiento del Ser podría explicarla de varias maneras. La más sencilla y recurrente, contar mí experiencia sensorial. El viaje, mi estancia allí, ese camino por el corazón de los andes, mi “potada” el primer día, esas mariposas de tamaño descomunal, esos sonidos nocturnos fuera de lo normal, esas plantaciones de coca, la ausencia de elemente básicos como el agua corriente, la electricidad, vamos… como si estuviera en un parque temático.

Ese es el tipo de experiencia que hubiera contado a mis amigos una vez realizado el viaje. Pero he preferido esperar un tiempo e ir un poco más allá, ver el mensaje “oculto” que solo se ve una vez pasado un tiempo. Gracias por abrir una nueva puerta de conocimiento, sabiduría, llámalo como quieras. Desde entonces estoy abierto a una nueva visión de mi realidad que no de la realidad que a mí me rodea. Mi vida cotidiana no ha cambiado pero si mi percepción sobre ella. He sido educado en un entorno occidental donde todo está manipulado y donde el “éxito” solo tiene una cara. Pues mira, resulta que no, hay más caminos. Para mí ha sido el inicio de un camino diferente, como pasar a ver una película en 3D o tener el IPH. “Joel, que molón, que guay que soy” Puedes estar inmerso en un estilo de vida y creértelo al ciento por ciento como guía de conducta o ser un observador y realmente (en mi situación) estar dentro pero siendo consciente de lo que uno realmente es y ES CAPAZ DE SER. No se trata de criticar ningún estilo de vida, creencias, formas de vida en general, sino ser ese observador que no critica, que no idolatra sino que simplemente se comporta como parte de lo que a uno le toca vivir y desde ese punto de vista hacer por sumar y no restar, eso quiere decir, hacer la vida que uno quiere.

Muchos que lean estas palabras dirán: Joel, que fácil lo pinta este tío. El camino a recorrer (en mi caso) no es fácil. Los apegos están muy arraigados y es difícil deshacerse de ellos. Ojo, deshacerse de ellos no significa odiarlos, sino tener la capacidad mental de que no te dobleguen. Eso es, lo veo, pero yo decido hasta donde quiero llegar.

Tener el control de tu mente, AUTOCONTROL, creo que esta es la palabra clave en el conocimiento de uno mismo. Que no te superen tus emociones. TU ERES EL QUE DECIDE, no tu mente condicionada por tus experiencias pasadas y predispuestas para el futuro. Controla tu mente y obtendrás la libertad. Vive el presente a tope. Gracias Joel Johuanchi.

Fernando San Estaban - Zaragoza - España. email: fsera@ono.com  

Más Testimonios

 

Hola Joel:

Ante todo, muchas gracias!

Me ayudaste a abrirla la puerta que necesitaba… un misterio... te guste o no lo veré como un misterio pero de los buenos, este no asusta, no muerde, no angustia. En medio de las purgas, ayunos y las ceremonias de Ayahuasca pedí ser parte de un todo, darme la posibilidad de no sentirme ajena… y me voy sintiendo que lo conseguí, el “Todo” que se me presentó estaba fuera de mi imaginación siquiera, pero lo acepto y procedo a darle mi interpretación y procuro atesorar en mi regreso esta posibilidad… Más si en el hecho concreto de Ser, de quererme Yo, y de querer a los demás sin sentir que se acercan a mi por lástima, y por fin sentir que Yo también sumo a la vida de los demás.

Definitivamente me faltan palabras aún para armar un concepto aunque quizá eso sería volver racional lo irracional… y mejor no, que si crear en este cambio es parte de la locura; no tengo miedo a la casita blanca ni a las paredes acolchadas!

Más allá de tener que vérmelas conmigo misma y sus retos encauzadores y llevarme algo muy personal y subjetivo… me llevo nuevamente la emoción y la alegría de haber conocido gente nueva a dos Peruanos que no tienen desperdicio en cuanto a sus vivencias, su humildad y calidez.

Por más que me quejo el mundo nunca deja de maravillarme. Un abraso enorme y con todos los colores del prisma!

María Belén L. P. email: asbestos_gelos@hotmail.com - Argentina.

 

Retiro Espiritual con AyahuascaTestimonios

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Hace un año estaba allá en la Zona Cultural de Reserva de Biosfera del Parque Nacional del Manu! Unos días antes de llegar a Pillcopata, luminoso pueblo que se confunde con la selva, inicié una jornada que movilizó los cinco sentidos y mi espíritu. En el Cuzco, comenzada una tarde, en Cuzco nos estrechamos las manos con Joel Johuanchi, un habitante de nuestra Madre Tierra, que hacía ya un tiempo y por mail desde Argentina y Cuzco - Perú, veníamos organizando este encuentro.

El interés por una vía espiritual dentro de este diario vivir tan urbano y tangible, se vio reflejado en mi a través de un lejano y fuerte vínculo con la Naturaleza que sin comprenderlo demasiado, fue desde que recuerdo muy perceptible, que junto a la busca del conocimiento de alternativas ancestrales de curación, me llevaron a esta travesía. Y así fui conformando esta bella y creativa experiencia de compartir un corto tiempo con mi amigo Joel Johuanchi; de ingresar a ese mundo sagrado pero simple, en un camino de enseñanza que sus raíces le transmitieron: el de las plantas sagradas, los lugares de poder y los espíritus que en todo interactúan con este nuestro plano de existencia.

 Armonía y conexión con el espíritu fueron los trazos marcados por este aprendizaje, y encontrar a la vuelta de cada recodo, en los pájaros y mariposas, en esos gigantes verdes, en la Maestra Ayahuasca, en las enseñanzas de Joel y en su ser, en los pintorescos habitantes de Pillcopata Reserva de Biosfera del Manu, en las calles de ese pueblo, en la comunidad nativa de Huacaria, chozas y cancha de fútbol, en las aguas correntosas de los ríos, ante ese imponente ser de piedra, en la noche que te hace sentir el latido y la respiración de la Selva, del Planeta... llegar a ver que estas sensaciones conforman en si una única fuerza que te hace percibir con el alma lo que ya sabes y no te animas a confirmar solo porque lo cotidiano a veces te dice lo contrario: y es que el misterio si existe, y sos parte de una unidad que allí percibís en cada momento... en medio del ritual de la planta sagrada ayahuasca un jaguar, símbolo de la tierra, salta y se funde en mi cabeza... salgo de la cobertizo y la luna llena me mira, toda la selva resplandece... entro nuevamente a ese espacio de ceremonia y Joel canta místicamente Canto Chamanico... y nos elevamos.

Cada momento y cada ejercicio a los que este amigo me invito a participar fueron únicos, rituales; uno de ellos fue particularmente hermoso, cuando nos internamos en la foresta a través de una larga caminata y tras unas horas llegamos al Sitio Sagrado ... de repente y junto al angosto brazo del río un ser imponente me observaba, de piedra negra, cargado de petroglifos, símbolos universales, Hinkiori... y allí sobre su lomo realizamos una ofrenda -un despacho ofrenda a la Pachamama- a los espíritus de la naturaleza, armonizamos mi ser y sentí envolverme en el poder de ese Parte de la Tierra cargada de Energía; esta ceremonia confirmaba lo que mi intuición: que quien se lo proponga puede vivir y sentir lo sagrado, la comunión con ese ser del cual todos somos una pizca... Es increíble pero a medida que doy forma a estos renglones, vivencio maravillosamente con una sacudida en mi corazón la experiencia pasada, recordando vivamente mis andares y las palabras de Joel Johuanchi que entre mate* y mate me explicaba que de este como de todos los aprendizajes ambos participantes se enseñan... sucedió que este encuentro se escapo de la marcada relación maestro-aprendiz y me invitó a conocer a un amigo... Gracias de verdad y con el corazón... y hasta otra vuelta.

* Mate: infusión de hierba mate servida en una calabaza y compartida mediante una bombilla, en ronda y con tus amigos.

Martín Abenel - Sur de la Argentina - martintza@yahoo.es

Retiro Espiritual con AyahuascaTestimonios

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El viaje que hicimos a la selva de la Reserva de Biosfera del Manu, Yohan más dos amigos visitantes queda grabado en mi memoria como un espacio tiempo a parte en el cual pude conectarme con una forma de manifestación de perfección y pureza, de belleza y armonía, de paz y equilibrio...

Un espacio tiempo a parte compartido con mi hijo que veo tan raras veces.

Acompañado y guiado por mi amigo Joel Johuanchi. Una oportunidad que nos dio la vida y la cual agradezco. Ni los dolorosos macurques, ni las empollas consecuencias de nuestros largas caminatas importaron... ni tampoco hoy permanecen pero más bien sí el estado de plenitud, de armonía y equilibrio queda como una fuente divina desde la cual al conectarme mentalmente con Pillcopata y sus alrededores puedo volver a beber regenerando esa plenitud que a veces falta en el diario vivir aquí en Cusco...

Como siempre practicando la Magna Presencia de Dios en mi, hice ese viaje desde la salida al regreso con bastantes invocaciones, decretos para mantener mi conciencia en el eterno aquí y ahora, y puedo decir que en el lapso de ese viaje conseguí frutos muy positivos a nivel del poder de concentración así como en el soltar unos miedos y liberarme de tensiones del mundo occidental del cual procedo.

Durante el viaje en bus, cuando empezamos la bajada, el paisaje ya era absolutamente nuevo para mí y a medida que los cerros se ponen verdes mi corazón se siente muy alegre y emocionado al descubrir tantas bellezas naturales, sentir el calor invadir el cuerpo y la humedad rodearme...cada vez más hasta llegar en terreno plano y arribar en Pillcopata.

Al descubrir el ambiente, el pueblo, haciendo una caminata hasta el río... un pedazo de Paraíso en la Tierra... Paz, armonía... silencio..., me vinieron muchas memorias sensoriales de mi estadía en la selva de Guyana hace más de 20 años...

... Aquí te conectas con el ritmo cósmico de la misma Pachamama, en el aquí ahora eterno con mucha más facilidad.

La caminata inesperada hacia el río Sagrado Entoro a la entrada del territorio de los Wachipaeri. Joel johuanchi hizo una linda ceremonia de saludos a los Espíritus del lugar que se presentaron suavemente y donde nos bañamos....

Fue la caminata hasta la comunidad Nativa Santa Rosa de Huacaria, la que me encantó más...

El llegar a la comunidad después de una parada en los altos desde donde se ve las casitas me emocionó mucho, siempre despertando sensaciones de Guyanas... me hubiera quedado un par de días, de semanas o más...

El día de preparación a la toma de Ayahuasca en la noche, me mantuve bien concentrada durante todo el día, tranquila y serena usando unos nuevos decretos de mí práctica que parecen haber llegado a mis manos justo para ese viaje ya que los empecé a practicar en Pillcopata y sigo haciéndolos hoy.

Son decretos de la Llama Blanca atrayendo la pureza y la energía de resurrección los cuales en esa área de fuerzas vivas de la naturaleza llegaron a vibrar de manera extraordinaria llenándome de un sentimiento de victoria, de alegría, de entusiasmo haciendo germinar en mi conciencia una realidad muchas veces percibida por intuición desde ese día que llegué en Camopi en la orilla del río Oyapoc en el pueblo de los nativos en el cual iba a pasar seis meses que cambiaron mi visión del mundo por siempre...

Guyana, Pillcopata... una extraña alquimia activa mi subconsciente. Pasado, presente. Ayer, hoy...Aquí, ahora...me proyecto a Camopi y siento que allí todo ES...como hace más de 20 años...EL TIEMPO NO EXISTE...el tiempo: un ilusión de nuestro sentidos...

TODO EL SER VIBRA; LA UNIDAD DE TODA VIDA SE HACE PERCEPTIBLE: INNUABLE, BUENA, BELLA, PURA, INFINITA, ETERNA...

El estado de plenitud que todos buscamos...

En la selva eso ocurre instantáneamente que lo quieres o no, que lo percibes o no, que lo sepas o no...SIMPLEMENTE ASI ES.

Durante más de dos semanas me quedé impregnada de las sensaciones de pureza, belleza, armonía, silencio que viví en la selva de Pillcopata (zona Cultural de la Reserva de Biosfera del Manu). Y siempre tengo el deseo de regresar algún día a Pillcopata.

Hoy, casi seis meses después ese viaje queda como un adquisición, algo más, una experiencia vivida.

GRACIAS JOEL!

Laurence – Francia.

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