Joel Jahuanchi

El ejercicio del sanador tradicional no tiene tiempo ni espacio al cual sujetarse. Sería fatuo invocar una edad o una fecha de nacimiento, lo mismo si echamos mano de la experiencia. ¿Acaso sería pertinente apoyarse en la ancestralidad o en la ascendencia familiar? No. Esta no es una condición, sino un síntoma de los muchos que hay al momento de definir a un sanador. Severo, directo, controversial, reflexivo, sensible, disciplinado y altamente adaptativo, serían algunos de los otros síntomas, mucho más valiosos desde mi punto de vista que la relatividad del origen y la experiencia. Tampoco hace mella la efectividad ni la cordura del precio y el servicio, porque estos son detalles imprescindibles solo para el que busca costo y resultado, no un proceso de sanación integral y aleccionador.

Joel Jahuanchi o “Ananeywa es aquel sanador que no podría entrar en la categoría de “tradicional” en el sentido que la mayoría entiende, es decir, bajo el cliché del chamán con cushma (vestimenta tradicional) y sonaja.  Es un hombre contemporáneo traslucido con la sabiduría que solo las plantas maestras pueden otorgar a quienes ingresan a su mundo. ¿Pero qué de particular tiene ese mundo? Para mí es aquel espacio y tiempo paralelos del que surgen las fuentes del poder y la esencia humanas. Alimentarse de la fuerza vital de ese mundo, manejarlo y transferirlo a otros es, en realidad, el punto de quiebre que determina a un sanador y a un enfermo.

En el mundo ordinario, Joel dirige  “Wanamey, Asociación para el Crecimiento del Ser”, que es una muestra concreta de su propósito existencial encubado en el otro mundo, en el extra-ordinario. Los principios de Wanamey se fundamentan en la conservación y difusión de los valores espirituales de las culturas milenarias, en especial de la indígena sur-amazónica, de donde él proviene por herencia de su padre, el reconocido sanador Wachiperi, Don Alejandro Darikiking Jahuanchi.

El momento de Joel, como sanador, está definido por la unión entre la trama (mundo ordinario) y la urdimbre (mundo extraordinario) que teje a diario y que matiza con el conocimiento tradicional y el moderno, sin que ello constituya un dilema, sino un ejercicio de humanidad global.

Joel Jahuanchi