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Mitología, espiritualidad e historia escrita por Andrew Gray Etnografía Amazónica

Introducción

Con este trabajo sobre la etnografía “Los Arakmbut. Mitología, espiritualidad e historia” escrita por Andrew Gray, pretendo dar una mirada crítica a la elaboración de la etnografía. Esto implica que únicamente haré un resumen brevísimo sobre las vidas y quehaceres del pueblo Arakmbut.

La discusión la voy a hacer conjuntamente con cada capítulo por lo cuál no habrá una sección específica de discusión. Esto se debe al hecho de que incluyo tantos puntos de discusión que sería muy desordenado hacer una discusión general. Pero primero, para una mejor comprensión de quien hablamos, empezaré con una pequeña descripción del pueblo que fue estudiado por Andrew Gray.

Los Arakmbut

Los Arakmbut pertenecen a la familia lingüística Harakmbut, siendo los Arakmbut el grupo más numeroso con alrededor de 1.000 personas. Están compuestos por los Wandakweri, Boca Inambari, Barranco Chico y San José, los Kipodneri y los Kareneri. Todos estos trabajan oro.

El territorio de los Harakmbut comprende aproximadamente treinta mil kilómetros cuadrados en el contorno al río Karene en el departamento de Madre de Dios.

Los Arakmbut tuvieron su primer encuentro con foráneos en los años de 1940. Desde que entraron en contacto con los misioneros dominicos, la mayoría de los Arakmbuts han pasado un tiempo en el sistema misional católico, pero lo han dejado en el transcurso de los últimos 20 años y han formado sus propias comunidades nativas, que son legalmente reconocidas por el Estado peruano.

Los Arakmbuts tienen un sistema de siete clanes patrilineales.

La etnografía está centrada en la mitología porque refleja una visión multidimensional de la vida para los Arakmbut, según el autor. Para los Arakmbut el mito mismo es un reflejo de su experiencia y logra sentido porque encaja con su visión del mundo. Según Gray para los Arakmbut los mitos son un comentario sobre la existencia compartida por el mismo pueblo, que distinguen claramente sus concepciones sobre la vida de aquéllas de otros, por lo cuál son un elemento importante de la identidad Arakmbut.

Situación física del estudio

Andrew Gray y su esposa Sheila Aikman estuvieron viviendo un año entero con los Arakmbut. En el prólogo tras la muerte del autor dedican los mismos Arakmbut este tributo a Gray, explicando su dedicación.

”…junto a su inseparable esposa Sheila y Masabibi Robbie (el hijo), inició una nueva vida al estilo Harakmbut, aprendiendo a hacer la chacra, a cazar, a pescar, a trabajar en la minería sin nunca dar muestra de fastidio. A pesar de lo sacrificado que era el trabajo, Andrew y su familia aprendieron nuestro idioma y se fueron ganando con su humildad y amor, nuestro cariño, respeto y admiración.”

Y sigue “Así empezó su vida en Madre de Dios, entregada por completo a la causa indígena, sufriendo en carne propia las injusticias cometidas por los colonos, mineros, madereros y petroleros, que constituían una gran amenaza para nuestro pueblo, al pretender explotar sus recursos atropellando nuestros derechos fundamentales. De esta manera transcurrió su vida, siempre orientada por ese entusiasmo juvenil que lo llevó a luchar con firmeza y a mostrarnos el camino para alcanzar los ideales de justicia social, autodeterminación y una vida mejor con paz y armonía.”

Además que desde el inicio la pareja fue bien recibida. Según relata Gray, el presidente de los Arakmbuts explicó que los antropólogos eran bienvenidos ya que otras comunidades habían sido visitadas por antropólogos y ahora ellos también querían uno propio.

Visto desde una perspectiva de estudio de campo, parece ser que las condiciones no podían ser más óptimas. La pareja adopta totalmente la forma de vida de la gente que ha venido a estudiar, sintiendo así en propia carne las batallas diarias. No se ha limitado el antropólogo en este caso a observar y anotar sino que se ha integrado completamente en la sociedad logrando ser aceptado e incluido en la sociedad. Y ganándose a así la confianza de su “objeto de estudio”.

Ahora, esto no significa que pasó a ser uno de ellos, según lo que el mismo autor anota en el prefacio del libro.
“Hubo una empatía entre nosotros. Pero éramos foráneos, diferentes y nunca podríamos ser de ellos, ni lo queríamos.”

No cabe duda de que Andrew Gray se ha acercado a los Arakmbuts con todas las buenas intenciones de un buen antropólogo. Aparte de los hechos que evidencian estas intenciones también se explica el mismo antropólogo sobre su motivación para hacer la etnografía sobre los Arakmbuts.

“No es mi intención en este volumen revelar secretos (los arakmbuts no me los habrían mencionado de ninguna manera), sino orientar al lector en la cultura arakmbut con la esperanza de despertar respeto y admiración por esos aspectos de la vida social y cultural arakmbut, que son accesibles para aquellos que estamos en la periferia de su mundo.”

También es muy cuidadoso Andrew Gray poniendo énfasis en su rol como extranjero en la comunidad:

“La perspectiva adoptada aquí es la de un foráneo que ha sido invitado a la periferia de la vida social y cultural de los Arakmbut a fin de explicar a otros la complejidad y profundidad de sus concepciones del mundo. La discriminación que sufren los Arakmbut está basada sobre la ignorancia y falta de respecto de parte de los no indígenas…”

La última frase tiene una connotación bastante subjetiva, la cuál intenta justificar con la siguiente frase:

“Las conclusiones aquí no son verdades eternas, sino visiones particulares de una persona en los márgenes de su mundo.”

A pesar de estas explicaciones, de las cuales hay bastantes ejemplos, y de las reservas del autor a su propia posición como foráneo, no se puede dejar de notar al lado de quien está.

No logra tal grado de objetividad que no evidencia su simpatía.

Otra duda que me queda es cuán buena idea es integrarse tanto en la sociedad a estudiar. Entiendo que para recoger material fiable y ganarse el respecto y la confianza del pueblo para que colabore lo máximo posible, es necesario en cierto modo integrarse en la sociedad. Eso sí, detecto un peligro en llegar a sentir demasiada solidaridad y empatía por el objeto a estudiar ya que se pierde la “supuesta objetividad” con el peligro de volverse inhábil.

Es la misma discusión de que raramente se considera óptimo que una persona estudie la misma sociedad a la cuál pertenece.

Prioridad de enfoque

En lo que se refiere a la selección de elementos de enfoque que ha hecho Andrew Gray con esta obra, explica lo siguiente.

“La mitología de los Arakmbut es extremadamente importante para ellos y para la manera en la cual perciben el mundo. Cuando partí de la comunidad de San José del Karene después de dos años en 1981, varios ancianos me dijeron que debería organizar mi material alrededor de los tres mitos centrales. El primer volumen de esta trilogía trata sobre cada uno de esos mitos a fin de presentar las diferentes facetas de la vida arakmbut.”

Asimismo explica que “…los rasgos espirituales de la vida arakmbut son una presencia constante. Para los observadores no indígenas, la invisibilidad del mundo del espíritu lo hace aparecer como inexistente; sin embargo, pasar por alto su importancia impide que los foráneos comprendan y aprecien su significado en la brega de los Arakmbut por sobrevivir.”

Aquí aparece la explicación clave para la prioridad que ha hecho Gray. A parte de haber recibido los consejos de gente del pueblo, el mismo también ha llegado a la conclusión de que el conocimiento de la mitología Arakmbut es esencial para poder comprender la naturaleza de la comunidad.

Sin embargo éste volumen es sólo el primero de una trilogía. El segundo volumen trata de establecer los dos factores dinámicos principales implicados en el cambio social, político y cultural: el chamanismo y la política. Así como que el tercer volumen trata sobre la conciencia creciente de los Arakmbut sobre sus derechos como pueblo indígena a sus territorios y recursos.

Validez

A lo que se refiere la validez del trabajo parece ser que Andrew Gray ha sido muy cuidadoso para reflejar la sociedad lo más fiel posible. Explica el autor como tuvo muchas conversaciones con la gente del pueblo sobre que clase de ideas les interesaban y también dice haber comprobado la información con tanto mujeres y hombres de diferentes edades y clanes.

Sobre la parte femenina del trabajo clama haberse beneficiado notablemente de la información recogida por su mujer Sheila Aikman (también antropóloga).

Luego también explica Gray como discutió con la comunidad el contenido de la tesis que inicialmente elaboró.

“Cuando regresamos en 1985 (4 años después)….dejé una copia en la comunidad. La discutí con varias personas de diferentes edades y clanes y como resultado revisé varias de sus orientaciones.”

Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos el autor a continuación reconoce que “el libro no es una relación definitiva de “los Arakmbut””

En cuando a la recogida de datos puede haber habido un pequeño margen de invalidez ya que resulta que el antropólogo reconoce que se sentía “como un metiche husmeando en los asuntos de otras personas,” llevando una libreta o grabadora consigo. Por eso optó por anotar los eventos en pedazos de papel para luego transferirlo a su libreta al final del día.

Únicamente para el trabajo de la lengua y para grabar mitos o canciones utilizó notas y cintas, explica.

Estas circunstancias pueden haber causado una pequeña discordancia con la originalidad de los datos.

Otra cosa que puede influir en la validez del trabajo es el idioma. Aunque Gray y su esposa aprendieron el harakmbut durante su estancia, ha sido un elemento que puede haber impedido un reflejo auténtico de la sociedad ya que siempre pueden aparecer malentendidos.

Por un lado “sólo” lograron aprender el harakmbut lo suficiente como para defenderse y mantener una conversación. En la sociedad habían unos cuantos que sabían hablar el español – lo cuál solo ilustra otra posible fuente de error ya que el autor y su mujer son ingleses.

Otro elemento relacionado al idioma que el mismo antropólogo señala es que, sólo podía recoger la información que los mismos Arakmbut quisiesen que conociese.

El rol del antropólogo

Parece ser que Andrew Gray a lo largo de su estancia con los Arakmbut y después de regreso a su país ha pasado un proceso de reflexión bastante existencial sobre su propio rol y el del mundo que representa (la antropología).

Consiguientemente tiene esta discusión consigo mismo en el prefacio del libro.

“…si tuviera que omitir la descripción de las condiciones epistemológicas de la producción de este trabajo, como muchas etnografías lo hacen, entonces se consideraría que lo que yo he escrito en este libro es la “verdad” impresa y constituye una versión oficial de la “sociedad y cultura harakmbut.”

…si fuera a presentar este trabajo como un texto científicamente exacto, también se objetaría de qué he tratado de encapsular a los Arakmbut dentro de un sistema impuesto desde fuera. Ésta sería una forma de colonización intelectual. Sin embargo, este argumento nuevamente rebaja a los Arakmbut, quienes sabiamente nos invitaron a su comunidad a fin de discutir y aprender acerca de sus formas de vida.”

“Estos dos argumentos y sus consecuencias constituyen una tensión en constante tira y afloja en la antropología. Nadie que ejerza la antropología puede escapar a cualquiera de estos argumentos a causa de la desigualdad final entre el antropólogo y las comunidades anfitrionas. Aunque la antropología no es necesariamente la “criada” del colonialismo, los dos normalmente viajan en la misma dirección. El único camino para comenzar a superar esta tensión es a través de un proceso de descolonización que reconozca las limitaciones de la comprensión antropológica.”

Estas son unas reflexiones bastante significativas en las cuales vale la pena detenerse un rato.

Parece que Gray a través de estas consideraciones ha llegado a unas conclusiones que cuestiona la eterna dicotomía entre el mundo desarrollado y el mundo por desarrollar. Parece ser que sean cuales sean las motivaciones del mundo desarrollado para relacionarse con el mundo sin desarrollar, ya sean económicas, culturales u otro tipo de motivaciones, siempre existe un desequilibrio. Este desequilibrio hay que tenerlo muy presente para ser consciente de propios prejuicios e intenciones y así evitar en la mayor medida posible.

Son estas mismas intenciones las que Gray pretende reflejar con todas sus reservas. Y la verdad es que lo logra bastante bien sin embargo hay algunas cosas de las cuales no parece haber estado tan atento a la hora de elaborar el texto. Esto lo ejemplificaré mas adelante.

Metodología usada por el autor

Andrew Gray en sus análisis hace mucho uso de dicotomías para explicar las particularidades de la sociedad Arakmbut. Así habla de la luna en contraste con el sol, estación húmeda versus estación seca, larga noche/nuevo día, oscuridad/luz, monte arriba/río abajo, etcétera. Y a todas estas dicotomías las atribuye cualidades bien femeninas o masculinas.

A través del reflejo de estas dicotomías explica la complementariedad dinámica y relativista entre masculino y femenino.

Consiguientemente Gray explica en su análisis:

“Los puntos extremos de vida, los más cercanos al nacimiento y a la muerte, son tiempos en los que la distinción de género tiene mínima importancia, mientras que la parte central de la vida es el tiempo en que la complementariedad de los sexos conlleva una disyunción que sólo es moderada controlando el acceso a los miembros del sexo opuesto.”
”La complementariedad entre los sexos encaja con la dimensión lineal del ciclo vital. El hombre planta semen en la mujer desde arriba y ella da a luz en dirección hacia abajo.”

El antropólogo tiene este enfoque de género a través de toda la obra. Sin embargo no evidencia Gray en ninguna parte que sea esta diferenciación tan importante para los Arakmbut, sino más bien parece ser una herramienta muy útil para el autor mismo para realizar sus análisis. Haría falta preguntarles a los miembros de la comunidad si en verdad esta diferenciación significa tanto como hace ver Gray. O si más bien se trata del asombro que el antropólogo británico ha sentido a causa de una sociedad con las relaciones entre los sexos tan estrictamente dividida frente a la sociedad suya donde las diferencias de género se van borrando más y más.

El autor comienza cada capítulo con una explicación que pone el siguiente relato dentro de un contexto de la vida diaria de los Arakmbuts. Esta es una manera muy gratificante para el lector de introducirse en el “mundo místico” y así a continuación comprender mejor el relato a través del análisis de Gray, que viene seguidamente al relato.

Subjetividad del antropólogo

Hay muchos ejemplos de la subjetividad del autor. Únicamente trataré parte de estas subjetividades y para mayor comprensión del contexto lo haré por separado según el capítulo donde aparezcan las connotaciones personales.

Historia y Creatividad

Gray no evita dejar en evidencia su disgusto con el trato que historiadores y cronistas del pasado han dado a los pueblos indígenas.

“Con frecuencia las fuentes escritas son vagas, confusas o establecidas por opresores coloniales llenos de prejuicios y de veneno contra otros pueblos; sin embargo, una fuente fundamental, la historia oral de los pueblos indígenas, es tratada reiteradamente como una subespecie de exotismo cultural sin ninguna relación con la realidad.”

Asimismo se queja el autor de que la historia de los foráneos se vuelve tan poderosa que abruma la legitimación mítica de la historia Arakmbut y la reduce a una mitología irreal. Y seguidamente después de clamar esto explica que el mito Arakmbut no es irreal. Sino que “protege la historia Arakmbut del pillaje de una ideología colonial proporcionándole inspiración, solidaridad y un sentido de ubicación mediante la continuidad con un periodo eterno que sólo los Arakmbut pueden controlar.”

Se nota claramente que Andrew Gray se ha quedado asqueado por la influencia del mundo occidental en los pueblos indígenas. Estas evidencias son reafirmadas con una última frase fatalista.

“La complementariedad entre mito e historia arakmbut funciona bien, pero cuando son invadidos por foráneos, la asimetría de la colonización no-indígena se vuelve rápidamente explotación y posiblemente podría conducir hacia la destrucción final de los Arakmbut.

E incluso pasa a dar la respuesta a la solución del problema diciendo que, “a fin de derrotar esas amenazas colonizadoras, los Arakmbut tienen que afirmar y determinar sus vidas por ellos mismos. Esto significa una afirmación interna de resistencia contra la resignación combinada con una pelea externa contra la colonización.”

Aiwe y los Papa

Este relato que habla sobre el peligro de la relación con los blancos (los Papa), muestra una relación de superioridad entre los blancos y los Arakmbut. En el relato los Papa son caníbales. Este hecho lo interpreta Gray sugiriendo que la esclavitud para los Arakmbut sea considerada como una forma de domesticación animal. Según él la gente blanca es conocida por engordar ganado, ovejas y cerdos, cosa que los Arakmbut tradicionalmente no hacen porque “doma” el espíritu del animal y hace que el consumo de la carne sea menos efectivo para el crecimiento.”

Sigue con sus interpretaciones diciendo que “los Papa no solamente circulan comiendo cuerpos humanos, ellos ingieren almas, lo que nosotros podemos llamar cultura.” Aquí hay una interpretación muy libre sin mayor explicación y a continuación habla el antropólogo como si hablara con la voz del pueblo que ha estudiado manifestando que “…su (el hombre blanco) mayor amenaza es su canibalismo, el cual roba las destrezas y conocimientos de otros pueblos y las incorpora dentro de su propio poder.”

Parece que aquí habla del occidentalismo como un fenómeno que absorbe lo que le convenga para obtener mas poder.

En otro parte nuevamente deja entrelazar su subjetividad al clamar que el mito de los Papa “demuestra que los Arakmbut no viven en un sistema cerrado, sino en uno que está constantemente bajo amenaza. De hecho, el patrón ordenado del universo está abierto a amenazas que son incluso más peligrosas que los espíritus dañinos. La gente blanca presenta la posibilidad de aniquilamiento.”

Para evitar tal subjetividad aquí hubiera tenido que usar un verbo menos cargado como por ejemplo “apunta a”.

Invacion cristiana

La presente sección probablemente sea la que mas evidencia los sentimientos de Andrew Gray. Tiene una aversión muy clara hacía la influencia cristiana en la zona de los Arakmbuts.

Varios ejemplos reflejan así la subjetividad del antropólogo.

Empieza mencionando a un benefactor de la misión de San Luis, Bernardino Perdiz, que fue “…el primero de una fila de inescrupulosos que apoyaban el trabajo de la misión.”

Seguidamente explica sobre la “invasión” de los dominicos que los Arakmbuts fueron rodeados por los establecimientos de los cristianos para “…preparar el golpe final sobre ellos.”

En las reflexiones que siguen no cabe lugar a duda de quien es objeto del desagrado de Gray.

“Hasta hoy los dominicos están orgullosos de su trabajo en tierras de los Harakmbut, al cual algunos misioneros llaman una “conquista” y otros, una “liberación”. La “domesticación” inicial o control de sus vidas por pacificación y reducción dentro de las misiones fue una preparación para el fin principal de subyugar sus almas. La conquista espiritual significó destruir las creencias existentes a las cuales los Harakmbut estaban “esclavizados” y “liberarlos” dentro de la fe cristiana. Luego se prepararían para el mundo de progreso e integración dentro de la sociedad nacional peruana.”

Como lector no te caben dudas de a que lado debes estar. La indignación de Gray es transmitida con tal fuerza que no puedes evitar quedar influenciada.

Aún menos cuando lees los ejemplos de los desastres que, según Gray, fueron culpables los sacerdotes al entrometerse en las reglas de casamiento de los Arakmbut.

“El problema por mujeres surgió debido a la escasez de compañeras elegibles para matrimonio, y los sacerdotes, inconscientes de las prácticas arakmbuts, arreglaban matrimonios inapropiados e ignoraban vínculos inaceptables. Se hicieron acusaciones de brujería, y por lo menos dos mujeres fueron ejecutadas por arakmbuts.”

En el capitulo sobre los cristianos utiliza Gray verbos que hacen muy evidente su posición ante lo contado, como en la siguiente frase:

“Algunos misioneros dijeron que los arakmbuts no apreciaban la civilización, mientras que otros comprendieron que ellos habían rechazado una ideología misional que era incompatible con su vida tradicional.”

Cuál sería el mensaje si se intercambiaran los dos verbos.

Conclusión

En general me parece que Andrew Gray ha hecho un trabajo muy cuidadoso y muy leal. Ha tenida muchas consideraciones y reflexiones en relación a su trabajo y sus propios prejuicios, y se nota que ha “madurado” con el trabajo.

Sin embargo hay dos cosas que me hacen tener mis reservas.

Por un lado me quedan serias dudas sobre el grado de imparcialidad que se pueda mantener viviendo tan cerca de una gente por tanto tiempo. En el prefacio menciona el antropólogo una experiencia con buscadores de oro que tuvo junto con los Arakmbut cuando iban por uno de los ríos.

“Cuando el bote se fue río arriba y pasó el caserío experimenté lo que significaba la violación de tierras indígenas por colonos armados.”

Esta experiencia la vivió él como si el mismo perteneciera al clan. Yo me temo que esto es tener un grado tan grande de empatía que llegas a identificarte tanto con tu “objeto de estudio” que pierdes tu imparcialidad y se te olvida tu distancia profesional. O sea pasas a tomar parte de la lucha en vez de limitarte a relatarla.

La otra reserva que tengo es la manera en la que Gray utiliza las palabras. Evita utilizar muchos adjetivos lo cual habla a su favor. Sin embargo también se puede reflejar una opinión o punto de vista con la utilización de verbos según el contexto. Esto lo he reflejado a lo largo de la discusión y es un truco del cual Gray se ha aprovechado bastante.

Con estas dos reservas no quiero decir que un relato objetivo (relativamente) sea ni peor ni mejor que un relato subjetivo, sino que es muy necesario estar atento y muy consciente de que papel juegas y no escondérselo al lector.

Los Arakmbut, Mitología, espiritualidad e historia, p. 9

Los Arakmbut, Mitología, espiritualidad e historia p. 23

“Me atrajo la antropología a partir de un deseo de ampliar mi comprensión sobre otros pueblos y de discutir ideas filosóficas.”Ibid

“La perspectiva que aquí aparece no es ni correcta ni incorrecta. Es una interpretación basada sobre encuentros que tuvieron lugar…..””Sin embargo mi respectiva es aún periférica.” p. 23

Los Arakmbut, Mitología, espiritualidad e historia.

Isabel Sande Frandsen

Centro de Medicina Tradicional Wanamey / Taller de Medicina