COSMOVISIÓN Y RELIGIOSIDAD EN SOCIEDADES AMAZÓNICAS EN UN CONTEXTO HISTÓRICO

Los psicoactivos como fuente de la espiritualidad y la cosmovisión indígena.

Dudo sinceramente de que el poblador amazónico (el indígena ancestral) haya sido un hombre religioso en el sentido que hoy se entiende, es decir, pegado a un dogma y recreando de manera constante y disciplinada un conjunto de rituales estructurados por una institución tutelar, y dirigido por una élite teológica orgánica. Pensar que el indígena amazónico se sujeta a esto va contra sus principios de independencia y libertad. Más bien considero que es un ser espiritual, uno que a lo largo de su existencia logró aprender a interrelacionarse con otros seres más poderosos o inferiores a él, pero que sin embargo reconoce en tanto influye y transforma su vida.

Otra idea de la que dudo es esta: los pueblos indígenas han construido y alimentado su manera de ver e interpretar el mundo (cosmovisión) a través de su interrelación con la naturaleza. Esta idea, bastante general, puede dar a entender que dicha interrelación se desarrolló única y exclusivamente de manera consciente, es decir, con la intervención racional de los sentidos del olfato, tacto, gusto, oído y vista. No se puede encerrar el entendimiento y la comprensión del indígena en un plano puramente consciente y racional. Más bien considero que su forma de interpretar el mundo proviene esencialmente de un plano de consciencia que va más allá de lo ordinario, es decir, se construye en un plano extraordinario, a través de una consciencia modificada, ampliada o alterada por sustancias psicoactivas.

Trataré de sustentar mejor mis ideas más adelante. Antes me gustaría realizar un recuento de cómo la cosmovisión y la religiosidad amazónica se han comprendido a través de la historia.

Un punto de referencia para empezar es la Conquista del Perú, en 1532. A partir de entonces tuvo lugar el registro sistemático de la vida indígena. Quienes se encargaron de esta labor fueron sacerdotes, soldados y funcionarios públicos de la Corona Española. Ellos empezaron a investigar y a describir la religión y la cosmovisión indígena (rituales, creencias, modo de entender el mundo). Los sacerdotes católicos fueron los que indagaron más al respecto, por ello me gustaría centrarme en su punto de vista.

Durante los primeros años de la conquista tuvieron muy poco acceso a la Amazonía, ya que encontraban resistencia de la geografía y de los propios indígenas. Recién a finales del siglo XVIII (1780) varias órdenes religiosas católicas logran instalar con mayor permanencia sus puestos de misión. Por la gran extensión de la selva amazónica, se encargó la cristianización de los indígenas a diferentes órdenes católicas: A la orden de los jesuitas se les encomendó el norte amazónico (departamentos de Loreto, San Martín y Amazonas), a los Franciscanos el centro (Ucayali, Junín, Pasco), y a los dominicos el sur (Cusco y Madre de Dios). Los sacerdotes de esa época entraron a la selva con la firme convicción de evangelizar y civilizar a los indígenas, es decir, convertirlos al catolicismo y llevarles a la vida moderna. Bajo este enfoque, la religión indígena fue tratada despectivamente. Los adjetivos más comunes fueron: impía, en el sentido de contraria y hostil a la religión católica, e idólatra, o los que adoraban a un conjunto de ídolos o dioses que no eran cristianos. Sin embargo, dejando de lado la perspectiva etnocéntrica de entonces, gracias a las misiones y a sus integrantes se tiene una descripción detallada de la cosmovisión y la ritualidad de los pueblos amazónicos.

En primer lugar los misioneros católicos escriben que los “indios” u “originarios” no tienen dioses concretos, que creen en una amplitud de dioses, la mayoría de ellos representados físicamente en la naturaleza (plantas, animales, ríos, árboles, piedras, etc), pero que poseían una energía poderosa que podía utilizarse. Aclaran además que dichos dioses presentan una jerarquía (de más a menos poderosos), en donde la posición más alta la tiene un Ser Todopoderoso Impersonal, un Espíritu Creador.

Otro aspecto que describieron fue la organización religiosa elemental que tenían los indígenas. No existía una estructura física ni teológica integrada, es decir, un grupo de sacerdotes que determinen o construyan los principios de funcionamiento religioso, tampoco había iglesias, parroquias o adoratorios en donde se puedan llevar a cabo las tareas religiosas. Esto llevó a considerar a algunos que los indígenas de la selva no tenían religión o un sistema religioso, y que más bien practicaban una “religión natural”, es decir, aquella que se descubre por la sola razón y que funda las relaciones del hombre con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas. Pero también se dieron cuenta que la autoridad política y religiosa la tenía una persona mayor, especializada en curar o manejar los elementos de la naturaleza en su beneficio. Esta persona era el chamán, el sacerdote, el sanador, cuyo poder e influencia alcanzaba a su familia y excepcionalmente a todo el grupo étnico.

Un aspecto en el que ponen énfasis es la creencia generalizada de que todos los seres de la naturaleza tienen vida, y cada uno de ellos tiene un espíritu, una energía transformadora, y que a su vez este espíritu tiene una madre o un padre al que está supeditado. Así, la mejor forma de entablar relaciones con estos seres es invocando a su “madre” o “padre”.

Otro aspecto importante es que los indígenas, a decir de los católicos, no diferenciaban lo malo de lo bueno. No distinguían el pecado. Podían matar fácilmente a sus enemigos, incluso a sus hijos cuando éstos nacían enfermos o discapacitados. Podían mentir y difamar sin reparos. Se podían casar entre parientes (primos cruzados), podían tener muchas esposas (poliginia), podían vender a sus hijos adoptivos o sirvientes, podían robar, etc. Cosas que dentro del marco católico eran consideradas “pecado” o “inmorales”, pero que dentro del razonamiento indígena eran simplemente cosas que se podían hacer.   

Otras personas que describieron o se aproximaron a la comprensión de la religión y la cosmovisión de los pueblos amazónicos en el siglo XVIII fueron militares, funcionarios públicos, viajeros, exploradores, etnógrafos y colonos de origen quechua y urbano. De los militares y de los funcionarios se tiene muy poca información. En cambio los primeros viajeros y etnógrafos describieron algunos ritos religiosos, detallando los artefactos e instrumentos sin profundizar en las consideraciones teológicas. Por ejemplo, registraron la ingesta de brebajes como la Ayahuasca y la inhalación de polvo de tabaco. Se decía que al beber Ayahuasca la persona podía ver su pasado, su futuro y podía comunicarse con los muertos. Similares efectos producía el uso del tabaco. Así también, el uso de estas sustancias estaba controlado o dirigido por una autoridad religiosa, como el sanador o el chamán. En este periodo empiezan los primeros intentos científicos para comprender los principios de funcionamiento de la religión y la espiritualidad amazónica.

En este momento empezaron también las primeras opiniones de los colonos y mestizos. A ellos les infundía temor y respeto las prácticas religiosas de los pueblos amazónicos. Muchos mestizos tenían miedo a las “brujerías” o al “daño” que podían hacer los chamanes amazónicos, a quienes les miraban con desconfianza y respeto a la vez. Pero también acudían a ellos para curarse de enfermedades como el “susto”, el “mal de aire” o el “daño”. Muchos mestizos, incluso, han aprendido las prácticas chamánicas y las difunden en espacios no amazónicos.

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Donaldo Pinedo.

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