Antropología: Medicina Tradicional Andina

La ciudad del Cusco, no solamente fue la capital en lo político – administrativo y religioso, sino también fue el centro de las actividades de la atención médica. En este lugar considerado sacro, se concentraron los especialistas de velar por la salud de los hombres, que eran médicos de una alta casta social denominada HAMPI KAMAYOQ (médicos) literalmente encargado de los remedios. Para alcanzar este status tenían que pasar diferentes grados de aprendizaje, desde el conocimiento del secreto de las plantas medicinales, hasta la práctica de la cirugía como las trepanaciones cranéanas.
El trabajo que expondremos, será desde una perspectiva de la medicina tradicional andina y su subsistencia, frente a la medicina científica. Todo ello de acuerdo a las sociedades nativas quechuas indígenas y mestizas del área rural y urbana del Cusco, puesto que desde este núcleo, desde tiempos pretéritos se extendieron experiencias médicas a los diferentes pueblos del TAWANTINSUYO (cuatro regiones), y por difusión cultural hasta ahora están en vigencia, en los asentamientos más lejanos de esta capital del Imperio INKA.

El médico tradicional frente a la sociedad
Hasta hace algunas décadas, los médicos tradicionales ejercían una función encubierta o secreta, porque también sufrió la presión desde el coloniaje español; los que fungían de curanderos, eran perseguidos y castigados hasta con la muerte. Los occidentales hicieron creer que estos médicos indígenas cumplían funciones mágicas de brujería y hechicería y fue la Iglesia Católica la que se encargó de su total extinción, mediante sus sacerdotes que los acusaban de herejes. Y los herejes en la época de la colonia española eran castigados con la pena de la hoguera.
Como en toda expresión cultural, resistieron el sojuzgamiento con sus prácticas secretas, superviviendo hasta nuestros días en que se encuentran fuertemente enraizadas en la conciencia de los hombres andinos.
En estas últimas décadas el gobierno peruano mediante el Ministerio de Salud ha reconocido la valía de estos médicos populares, a quienes se les capacita en la atención primaria de la salud, para que ejerzan el cargo de promotores de salud, esto especialmente en las comunidades indígenas alejadas donde no hay atención de un médico formal. La misión de los promotores de salud es atender pacientes utilizando sus conocimientos hasta agotar sus limitaciones; cuando el caso es grave o requiere la intervención quirúrgica, lo derivan al médico formal.
En el Cusco hay varios curanderos tradicionales que tienen consultorios particulares que en sus recetas utilizan plantas medicinales, complementando su atención con instrumentos de la medicina racional como: rayos X, rayos ultravioleta, infrarrojos, etc. De esta manera alcanzan resultados positivos en beneficio de los pacientes, por ser accesibles a sus economías y por no presentar ningún riesgo como es tomar en infusiones algunas yerbas o recibir emplastos y no como en el caso de la medicina formal donde las recetas pueden producir reacciones alérgicas.
De igual manera los médicos científicos están reutilizando algunas técnicas y pericias de la medicina andina, como la gama de las plantas medicinales, caso de la famosa «Uña de gato» utilizada en el tratamiento de muchas enfermedades incluida el cáncer.
El concepto respecto a la salud está identificada con el análisis de su valores, vinculando con aspectos ideológicos, basados en la conducta común de sus gentes frente a los estados patológicos (tanto físicos como mentales), cuando en la observación de las medidas sociales de las que se sirven para aliviar sus males, con el único propósito de erradicar las enfermedades, controlarlas en última instancia, persiguiendo prolongar la vida.
«Desde un punto de vista antropológico son tres los problemas fundamentales del hombre en sociedad, que constituyen barreras limitativas de su desarrollo: el hambre, la enfermedad y la ignorancia. El primero está vinculado a la economía, la producción y el industrialismo; el segundo va ligado fundamentalmente a la medicina; y el tercero a la educación, sin descartar por esto la trabazón mutua de los problemas.»(1)
La responsabilidad de la salud en cualquier grupo social, es concurrir con conocimientos para aliviar el padecimiento del hombre. Uno de estos especialistas es el médico tradicional, considerado así por sus habilidades, y es quien se ha dedicado exprofesamente al estudio y tratamiento práctico para restablecer el equilibrio de la salud de los miembros componentes de su sociedad.

Artículo: ANTROPOLOGÍA ANDINA SUPERVIVENCIA DE LA MEDICINA TRADICIONAL.

Abraham Valencia Espinoza* Profesor, Facultad de Ciencias Sociales de la UNSAAC